Sí, llegamos a la cumbre del Nevero

Día 15 de junio de 2013


Como aseguraban todos los pronósticos, el día resultó magnífico y fue de los que requerían buen gorro, gafas y crema solar.

Dada la falta de costumbre en redactar y envíar las propuestas de marcha, en la convocatoria ya sembré algunas dudas en cuanto a la fecha, al no cambiar en una primera instancia la fecha de la convovatoria anterior (8 de junio), realizada por Rafa con la destreza y cuidado con que las hace. Estas dudas fueron resueltas y subsanado el error, dando lugar a un pequeño rifirafe de correos que le puso un punto de humor a la convocatoria.   El lugar de cita tampoco resultó estar muy sembrado. Resulta que en Pinilla pueblo, hacía lustros que no quedabamos para el café matutino, ya que últimamente lo hacíamos en Lozoya, por lo que los que primeros llegamos esperamos en la entrada del pueblo a los que iban llegando para que no se despistaran y supieran encontrar el lugar de la cita. Hallamos un bar abierto que hacía mucho que no visitábamos, y ahí tomamos el café -  quizás volvamos a incluir este local en la lista de "lugares para quedar".  La cosa es que, al final, nos juntamos  9 del monte para realizar la marcha. El itinerario que elegimos esta vez para acometer el Nevero fue partir desde la ermita de Sta. Marta, ubicada saliendo de la Pinilla a la carretera de Lozoya y recorriendo en coche unos 50 a 100 metros en sentido opuesto  a este pueblo. Allí dejamos los coches y comenzamos a caminar  hacia la derecha, atravesando una pequeña zona recreativa que cruza el arroyo de los Hoyos de Pinilla, que a la sazón bajaba con bastantes ínfulas acuíferas. Seguimos por ese camino-pista divisando diversas chorreras que forma este arroyo. A los pocos kilómetros, nos cruzamos con un caminante que bajaba y yo, que iba el último, estuve charlando un rato con él. En ese momento cruzaron dos lagartos-lagartones verdes, circunstancia que aprovechó para contarme algún lance zoológico que había tenido ocasión de presenciar con ellos de protagonistas, ya que eran abundantes en la zona.

Al poco me dí cuenta que  me había dejado la cantimplora de agua en casa (¡vaya despiste!). Menos mal que uno tiene buenos amigos y me dieron agua (por cierto, obra de misericordia).

Proseguimos la ruta  siguiendo el valle del arroyo  citado,  abandonando la pista en un momento dado para tomar un sendero de menor entidad hacia la izquierda que discurría paralelo y por encima del arroyo. Este sendero se fue colmando de vegetación, haciendo a veces dificultosa la marcha. Para otra vez, sabemos que es mejor tomar  una dirección más a la derecha, ladera arriba. El caso es que poco a poco, llegamos  sin mayor problema a las cercanías del Hoyo de Peñacabra o Pinilla. Había agua en abundancia en los regatos y el brezo estaba pletórico de pólen, como corresponde a la estación y a la pluviometría de este año.
En este punto, regresaron algunos para asistir a concierto y los seis restantes, enfilamos la parte izquierda del Hoyo, continuando por la conocida pedrera la ascensión del último tramo, pasando luego a la otra orilla (derecha) del arroyo y subiendo el último y gozoso trecho por el lateral del nevero situado justo debajo del Collado de Parrinoso (2095 m). Este tramo lo subimos por las piedras, porque la nieve estaba un poco resbalosa.

Una vez en el collado, descansamos y comimos.  Tras la siesta seguimos subiendo por la cuerda unos cien metros más, para culminar el Nevero, donde tuvimos la oportunidad de rememorar los combates de la guerra civil, a la vista de las trincheras y de viejas alambradas.

La bajada del Nevero la hicimos al lado de la valla de piedra, como casi siempre, tomando luego una pista que abandonamos para adentrarnos en robledales de bajío y acabar al final pasando al lado del depósito de aguas de La Pinilla y por fin, de nuevo en la Ermita de Santa Marta. Por cierto, en la bajada Mamen, Javier y yo saltamos la valla de piedra, esquivando el pasar al lado de una manada de vacas, a pesar de nuestra conocida y natural torería, porque había un toro en trance amatorio con dos vacas y no era cuestión de entrar en litigios amorosos y de celos, máxime teniendo delante a un Otelo con cuernos.
 Creo que hicimos muy bien.

Despues, cervecita en el mismo bar de La Pinilla. 

Participantes:  Juana, José Antonio, Mabu, Carlos, Mamen, Joaquín y Miguel Angel (amigos de Mamen), Javier y yo.

Distancia recorrida: 17 km
Desnivel: 1150 metros.
Tiempo total empleado: 8 horas aproximadamente.

Fidel