Qué marcha la de aquel día

Leída la convocatoria para la marcha del próximo sábado, rebusqué en el archivo y encontré las fotos de una marcha de la cual tengo excelentes recuerdos, con independencia de que las imágenes son bastante buenas, diría yo que algunas incluso espectaculares.


¿La recordáis? La hicimos el 21 de enero de 2006.

Otra vez “El Portento”

Una vez más el Portento de Braojos nos sorprende. Si en otras ocasiones sus aguas beneficiaron los pies de varios marchadores, en esta ocasión, quizás porque había tres invitados, alteró mapas, líneas de nivel, GPS y hasta el buen juicio de todos los expertos, Rafa incluido, haciendo francamente difícil encontrar el camino de descenso a Braojos, después del almuerzo en las faldas de Peña Quemada.

Tras mucha búsqueda, perdidos los de adelante, perdidos Rafa y Rosa después de su descanso, el Portento se apiadó y nos devolvió las luces necesarias para encontrar la pista de bajada, que cubierta de nieve en su parte alta, nos llevó a su encuentro.

La tarde se había cerrado con lluvia constante y a veces intensa, pero él allí estaba, luciendo el mismo orgullo que en un día de sol, sorprendiéndonos una vez más a veteranos e invitados.

Bien mojados entramos en Braojos, algunos tomamos café y para casa.

El resto del día fue un agradable paseo por caminos desconocidos entre robledales y pinares, buena temperatura y algo de sol, pasando por el Alto de la Porilla y por el cortafuego y cuerda para llegar a Peña Quemada a 1.853m. poco antes de la hora de comer. Como debe ser.

Datos de la marcha

Fecha: 12 de marzo de 2011
Recorrido: Braojos, Alto de la Porrilla, cortafuegos, Peña Quemada, El Portento, Braojos
Distancia: 18 km
Desnivel: 700 m mínimo
Tiempo: 7h
Participantes: José Antonio, Juana, Fidel, Luz, Ángela, Pepe, Carmen, Belén, Rafa, Rosa, Manolo, Regina, Salvador, Miguel Ángel, Mamen, Robert, Monique, Susana, María, Mabu y Carlos. También la perrita Mota (su segunda marcha)
Invitados de Mabu y Carlos: Salvador, Regina y Manolo

Carlos

El Atazar

Esos días había hecho de nuevo su aparición la nieve, particularmente en la sierra y a la sazón, originó un enésimo monumental atasco en la autovía VI, con las consiguientes acusaciones públicas sobre quién o qué órgano de la administración general o autonómica fuera el culpable y quién no del tremendo embotellamiento.

Llegamos al bar de El Atazar, donde tomamos café y, a continuación, emprendimos la marcha desde la iglesia, descendiendo levemente por el sendero que se adentra en el valle en dirección noreste. Sendero de sobra conocido por nosotros y de una gran belleza en cualquier estación de año. Dicho sendero atraviesa una horca de madera y desemboca luego en una pista, decorada con carteles descriptores de paisaje: que si "Fauna y Flora del paraje del Atazar", que si "Reserva Nacional de Sonsaz" etc... Recordábamos Viqui y yo, a una hora larga de haber salido del pueblo, en un punto en que el sendero bordea un robledal, que en otoño el paisaje allí se pone precioso por su colorido. Pero hay que decir que ahora, en invierno, tambien lo estaba, con la nieve recien caida, en ese punto en que, haciendo agradable el caminar, no impone demasiada fatiga a la marcha.

A medida que avanzábamos, la cantidad de nieve iba en aumento. Pasamos el collado de Las Palomas y en ésto dice uno, !en todas las marchas hay collado de Las Palomas!, ¿sabe alguien por un casual cuántos collados hay con este nombre?. Eran ya la 1 y media mas o menos y cuando ya dejamos a la izquierda el Pico Cabeza Antón, empezó a proponerse hora y sitio para comer, y es que la nieve siempre impone, hasta a los más curtidos. Decidimos subir, con el Pico Somosierra a la derecha, hasta otro collado más(¿quizas el Pinilla?), desde donde según dijo Pepe se divisaba el pueblo de La Puebla, con toda su corona de montañas alrededor, La Cabra, La Centenera, La Tornera y hasta La Talibana , si me apuras. En este collado encimero, Luz y yo nos dimos la vuelta , pues teníamos una invitación de unos amigos catalanes a degustar la CalÇotada-los calÇots son una especie de puerros muy ricos que se ponen a la brasa. Claro está, nosotros no podríamos acudir al ágape, aunque sí al postre y café, pues optamos por acudir a esta bonita marcha de la que os hago el relato. Por ello, comimos ya en El Atazar, un arroz con pollo que habiamos llevado al efecto y que degustamos en el parque de juegos que está en la parte más alta del pueblo, con fuente incluída, aunque con el caño de fibrocemento. En fin, nada es perfecto... Del resto de amigos del grupo, no sabemos qué hicieron ni donde comieron, aunque seguro que hallarían algún lugar maravilloso-pensemos que, a más a más, como diría un catalán, iban el Intendente General, el Cocinero Oficial y El Gourmet a la Carte del grupo, ¿quien da más?. !Adivinad quien son!.

Y fin de la jornada, en cuanto a la marcha se refiere.

Fecha: 5 de marzo de 2011
Recorrido: Lineal, ida y vuelta
Itinerario: El Atazar, Collado de Las Palomas
Duración
: 4,30h
Desnivel: unos 400 metros.
Recorrido: unos 13 km.
Participantes: Pepe, Mateo, Marta, Rafa, Rosa, Viqui, Ricardo, Robert, Monique, Luz y Fidel.

La Cabra

¡Qué barbaridad! Cómo pasa el tiempo, se nos ha echado encima el sábado y no hemos contado nada del pasado, el de la subida a la Peña la Cabra.

No acudió mucho personal a la cita, para ser una marcha que hacía años no hacíamos. Gracias a que se apuntó Rogelio y con él Tito y Guille, lo que de golpe hizo que nos pusiéramos en 12.

El día, bueno para caminar; la marcha, de las interesantes; yo, de pena; como quien dice, me venía grande la cuesta.

La marcha se inicia a orillas de la carretera que une Robledillo de la Jara con La Puebla de la Sierra, en concreto en el Km 7 y ½, en uno de los pocos sitios de esta carretera donde se pueden aparcar varios coches sin estorbar. De enfrente sale un sendero que va directo a La Puebla. Nosotros lo abandonamos a un par de Km del inicio para ascender a la cuerda que no abandonaríamos hasta llegar a la cima de la Cabra.

El paisaje es precioso y la zona tranquila, en lo que se refiere a senderistas, porque lo que es las piedras parece que están como el gobierno y la oposición, de punta, mirando unos a Cangas y otras a Tineo. El resto, las que nos están en rebeldía, se extienden por todos lados, grandes, pequeñas, medianas, planas, picudas, saltarinas unas, resbaladizas otras, incordionas todas a la hora de afianzar el pie.

Después de 3 horas y media pisamos la cumbre, el viento nos hizo agilizar los tintirintis y demás camelos así que para abajo que no se pué aguantá. Begoña y yo teníamos prisa en volver a Madrid así que decidimos regresar por donde habíamos venido, el resto alargó algo más la marcha haciéndola circular. Que nos cuenten ellos.

La bajada empinada, como la subida, cosa curiosa ¿a que sí? Además las pedreras se llevan peor a la bajada pero, quitando eso, el camino de vuelta bien, echando humo los cuádriceps por falta de entrenamiento, pero bonito. Llegamos a los coches a las 5 y media, no está mal.

“... El resto del grupo descendió por la ladera norte del Pico de la Cabra, por una zona más escarpada, que alguna vez hemos utilizado ya en la subida al pico desde el Puerto de la Puebla. Luego, seguimos bajando a la izquierda hacia el pinar y allí hicimos la parada de la comida -en esta ocasión fue Rafa el que condescendió a la hora de elegir el sitio. La elección resultó buena, pues el lugar era soleado y eso mitigó el fresco viento que soplaba de vez en cuando. Luego, seguimos descendiendo hasta topar con la conocida pista entre pinares que, tras un fácil aunque largo descenso, nos conduciría de nuevo, por el valle que forma la cuerda de La Cabra y la Peña del Aguila, hasta la carretera que une Robledillo con La Puebla. Por ella, ascendimos un tramo de kilómetro hasta la explanada donde habíamos dejado los coches. Allí llegaron los primeros, Rafa y Rosa, con unos minutos de adelanto, ya que tenían cierta prisa -raro en ellos- por volver a Madrid. Y cuando los demás no habíamos ni aun siquiera atisbado los coches, ellos ya venían de regreso en el suyo y recogieron “al vuelo “ a José Antonio que había venido con ellos. Los cuatro últimos que quedamos de la expedición inicial continuamos por el tramo de carretera que nos conducía a los vehículos. A la vuelta, eso sí, cumplimos con el refrigerio habitual, esta vez en Robledillo, en el Mesón antiguo “de la cristalera”, y le llamo así por la especie de pecera-comedor que tiene, en la parte de atrás del local. Por cierto, negocio éste que hemos visto cambiar de titular en 3 o 4 ocasiones desde que lo conocemos.“ (Fidel dixit)

Datos de la marcha

Fecha:26 de febrero de 2011
Recorrido:Circular
Itinerario:Ctra. de Robledillo a La Puebla, Km 7,5 - Collado Llano - Peña la Cabra - Pista - Cortafuegos - Ctra. de Robledillo a La Puebla
Distancia:16 Km
Ascensión:856 m
Duración:7h 30'
Participantes:Fidel, Guille, José Antonio, Luz, Monique, Rafa, Robert, Rogelio, Rosa, Tito, Begoña y yo
Picos subidos:Peña la Cabra (1834 m)

Sin destino (las fotos)





Carlos ha dejado sin colgar las 4 fotos de Rascafria que saqué con mi móvil Ericsson, mi madre le diría lo que me decía algunas veces a mí: "Este Carlos, qué rebelde es!"


Pero en su descargo en el pino nos habló de la película Valor de Ley, fui a verla y me encantó, una preciosa peli de buenos y malos, de vida y muerte, 4 palabras en peligro de extinción. Reflexionaba yo luego, nada cinéfilo, sobre los directores que me gustan, Eastwood, los Coen, Woody, Kitano, Tarantino ... y no sé si hay alguno más. Y me sorprendió comprobar sus coincidencias, que además de la amistad (más que del amor) todos hablan de la muerte, de gente que mata pero no gratuitamente (seguramente porque como decía la chica de Valor de Ley "nada hay gratis en este mundo salvo la gracia de Dios"), todos salvo Woody aunque bueno incluso Woody a su manera tampoco deja de tocar el tema de la muerte.



La música es una hermosa canción antigua de iglesia, cantada por una joven cantante de country. Traducida es algo así como "Apoyándome en sus brazos eternos". No me canso de ver este trailer: http://www.youtube.com/watch?v=s8Q07NAav7k


A ver si me recupero y nos vemos con más asiduidad, entre tanto un abrazo a todos.