Sin destino

Solo siete nos personamos en Rascafría, a pesar de la lluvia y los siete fueron menguando poco a poco, no por la lluvia. Javier abandonó a la hora de camino a los pies del ya famoso pino solitario, que proporciona energía a los que con fe a él se abrazan; el hombre, a pesar de estar bien equipado, aún no se encontraba totalmente recuperado de sus recientes males. Mabu y yo nos retiramos a las dos horas de marcha, pasado el estanque, cubierto de nieve, y superado el Raso de la Cierva, a unos 1.700 m, no sin antes probar el delicioso bollo de Ángela, entre la lluvia. Hubiéramos continuado, pero otros compromisos nos lo impidieron.

Ángela, Mamen, José Antonio y Fidel siguieron camino. ¿Dónde habrán llegado? En nuestra conversación de despedida parecía que el destino más probable era el Hoyo sin Nombre, al pie de Malagosto, donde ya estuvimos el pasado noviembre. Pero otros rumbos también eran posibles. Quizás hacia las Calderuelas, o ¿por qué no? a tentar el destino original en Malagosto. Pronto saldremos de dudas.

Nosotros, pasadas las dos, llegábamos a Rascafría, envueltos en la fina lluvia que no nos abandonó en ningún momento.

Día misterioso, nieve en el camino desde la salida, lluvia constante, niebla a veces y en pocas ocasiones sol, nada de viento. Día interior. Los necesitamos de vez en cuando.

Son días, normalmente, de amplia concurrencia. No este sábado.

Datos de la marcha

Fecha: 18 de febrero de 2011
Recorrido: Rascafria, Raso de la Cierva, pista hacia el puerto de Las Calderuelas y quizás el Hoyo Sin Nombre, al pie de Malagosto
Distancia:4km Javier, 9 km el cronista y Mabu, y quizás el doble el resto
Desnivel: 600 m mínimo
Tiempo: 2 horas Javier, 3 ½ Mabu y Carlos y quizás 5 ó 6 el resto
Participantes: José Antonio, Javier, Fidel, Ángela, Mamen, Mabu y Carlos

Carlos

Continuación
...

...Mamen, Ángela, José Antonio y Fidel, siguieron
caminando hasta ver el collado de Malagosto, en total una hora más de
marcha. El tiempo seguía lluvioso, por lo que en ese punto dieron la
vuelta. En el descenso, comieron al lado de una pequeña caseta,
aprovechando un descanso de la lluvia. El sitio resultó ser incómodo,
pues la caseta estaba cerrada y no pudieron gozar del confort de comer
bajo techo. Como compensación, pudieron contemplar un bonito arcoiris
en la niebla que cubría el valle de Lozoya.
Tras llegar al pueblo, la consabida parada, esta vez en el mesón de
Lozoya, para tomar un refrigerio antes de la vuelta a Madrid.

Fidel (22-02-2011)

El Cerrón y uno nuevo en los "sixties"


Para este día, 12 de febrero, quedamos en Prádena, en el bar que solemos quedar habitualmente para tomarnos el café antes de la marcha. Desde allí, fuimos en coche hasta la entrada del Hayedo de Montejo, donde aparcamos.

Emprendimos la andadura por el camino que asciende a la izquierda de la cadena de montañas que culmina en el Santuy (Calahorra). Esta vez, abandonamos la idea de seguir por el valle hasta el fondo, camino alternativo éste muy bonito, pero demasiado largo para ese día, ya que por la tarde nos esperaba la invitación de José Mari en el bar de Prádena, celebrando su ingreso en el venerado y selecto club de los sixties, como luego glosaría bien Carlos. Por ello , optamos por ascender a la derecha bastante antes, remontando rápido hacia la cuerda, ya pasado el Santuy.

Ya arriba, seguimos por la pista que deja a la derecha Los Picaños, hasta llegar al collado donde ya casi se toca la Fuente Fría. Ahí se dividió el grupo. Ocho de nosotros subieron a la cima de Cerrón, cantaron el tintirintin, y comieron casi en la cima, despues de coronarla, claro. Los otros, lo hicieron en la Fuente Fría, pensando que iban a estar más calentitos que los de arriba, pero ¡cosas del monte!, les salió mal la jugada y hubo hasta algunas que anticiparon la bajada, tiritonas ellas.

Los otros, que hicieron cima, al bajar tras la comida, se fueron encontrando con las huestes que atrás quedaron, formando una comitiva de regreso muy diseminada, que se reunió al fin en el aparcamiento de Montejo. Allí, se pusieron los zapatos nuevos y de esa guisa, fueron con gran regocijo a celebrar el cumple de J.M., que por cierto, estaba ya con Gema esperándonos en el bar de la cita.

Y allí todos fuimos felices, y comimos cosas mucho mejores que perdices. El ágape estuvo amenizado por muy diversas y sentidas intervenciones, adecuadas a la celebración -- ni que decir tiene las tablas que tienen los del Monte.

Participantes: Belén,Susana, María, Magu, Marta, Miguel Angel, Pepe, Mateo, José Antonio, Rosa, Rafa, Juana, Carmen, Luz, Ricardo, Carlos y yo. En el bar, se nos unieron Jose, Gema, Yolanda, Antonio, Blanca, Pepe, Guida y Maxi.
Desnivel: 850 m, distancia lineal, 17 km.