Collado Hermoso

Antes de que acabe el año, no podemos dejar de escribir la crónica de la última marcha que realizamos el 18 de diciembre, esta vez en la cara norte de la sierra de Madrid. El hecho de que esos días anunciaran una severa bajada de temperaturas echó para atrás a algunos, cuyas ausencias echamos en falta. Con todo y con ello, acudió bastante personal.

La convocatoria anunciaba la visita a las ruinas de un monasterio. Se trataba del Monasterio de Santa María de la Sierra, que hace años visitamos ya en otra marcha. Las ruinas, en aquella ocasión, cubiertas de musgo las piedras centenarias, ofrecían un aspecto romántico de gran atractivo, que hizo de gancho para que las visitáramos otra vez.

La marcha comenzó por una cómoda pista, llegando pronto a las cercanías del monacal recinto, protegido en esta ocasión por una valla metálica de gran altura, lo cual nos desencantó, -estarán de obras pensamos. No obstante, acordamos que a la vuelta, intentaríamos acercarnos a las ruinas del citado monasterio. Proseguimos la marcha y paso a paso, sin grandes esfuerzos, ni pasar mucho frío- el día fue agradable y soleado, llegamos hasta la mismísima Picota, en el cordal de la sierra, a 1988 metros, prácticamente un tintirintin, vamos.

Comimos ya de vuelta, como unos cien o doscientos metros más abajo, tras los habituales tiras y aflojas: Que si éste es un buen sitio (Carlos), que si más abajo mejor que aquí hace aire (Rafa), que si aquí se ve mejor vista panorámica etc... etc... etc..... Y al fin, en cuanto al refectorio se refiere, se hace lo que dice Rafa. Y así se hizo.

Tras descansar un rato despues de comer y, como, aunque el tiempo no era helador, no estaba tampoco para asar bollos ni para continuar sentados sobre la desnuda piedra, que esa sí que estaba fría, reemprendimos la bajada por el mismo camino o similar por donde, unas horas antes, habíamos subido. Al pasar junto a la valla que protegía el monasterio, se leía en un cartel: "Prohibido el paso. Propiedad Privada ". Resulta que, como nos explicó el camarero del bar donde tomamos el café del après-marche, el nuevo dueño del monasterio (se supone que lo habría comprado al Patrimonio Nacional, el Ayto de Collado o quien fuera su anterior propietario, con el compromiso de restaurarlo y dedicarlo a una casa-taller), lo había tenido que vallar mientras hacían las obras de reparación, pues gente desalmada se llevaba las vetustas piedras para adornar sus chalés. El buen hombre razonaba que, en fin, bueno hubiera sido que los sucesivos Ministerios de Cultura, desde 1931 en que fue declarado conjunto monumental a proteger, hubiesen gastado anualmente algo en adecentarlo; pero como no había sido así, y antes de que sus ruinas se arruinaran aún más, las caritativas manos privadas velarían en el futuro para que eso no ocurriere y todos seremos testigos de ello. ¿A que sí?.

¿ Pasará lo mismo, quizás en breve , con el Monasterio de Bonaval, visitado tambien por nosotros la semana anterior? El tiempo lo dirá. Y con esta reflexión terminamos esta bonita jornada, despidiéndonos hasta el año próximo de nuestras serranas correrías y deseandonos una Feliz Navidad.

Datos de la Marcha: desnivel: 850 m
Longitud :unos 15 km.
Participantes: Juana, Rafa, Jose Antonio, Rosa, Mabu, María, Carlos, Pepe, Luz, Mateo y Fidel.

Felicidades

Os deseo a todos que durante unos días os olvidéis de la crisis, los mercados, los índices bursátiles y del banco central europeo. Que paséis de futura edad de jubilación y cuantía de la pensión. Que ni por un momento penséis en la ley “Sinde”, los candidatos a próximas elecciones o los controladores aéreos. Fruslerías comparadas con los amigos, la familia, un buen libro, salir al monte o escuchar música.


Y para entonarnos con el espíritu de estas fiestas nada mejor que escuchar a John Eliot Gardiner dirigiendo el Monteverdi Choir y a los English Baroque Soloists, con Bernarda Fink, en “Schlafe, mein Liebster” del Oratorio de Navidad de J.S. Bach.

Valdesotos

La marcha convocada el sábado tenía el aliciente de ir a una zona nueva. Nueva porque hace muchos años que no íbamos por allí y porque nos daba la oportunidad de contemplar un paisaje distinto al que estamos habituados.

Y no nos defraudó, aunque su inicio, el viaje de ida, presagiara lo peor. Salvo que recuerdes cómo ir, Valdesotos está más lejos de lo que imaginas y también de lo que Google Maps predice. No hay forma de llegar a tiempo. La cartografía que portas en el coche no sirve para nada, la señalización inexistente, resultado: dos horas de trayecto y no sé cuántos kilómetros de más.

Reunidos por fin, se dio la orden de marcha faltando pocos minutos para las 11. La marcha por las hoces del Jarama era una delicia, el paisaje imponente, los buitres vigilantes desde las atalayas, la temperatura excelente para caminar. Que más pedir.

Después de una breve parada en el Monasterio de Bonabal intentamos pasar el río pero era tanta el agua que traía que, salvo cinco de nosotros, el resto optó por cambiar el itinerario y programar sobre la marcha un paseo alternativo.

Nos llegarnos hasta Retiendas y, dado el buen día que hacía, que encontramos unas mesas al lado del río y a pesar de no ser más que la una y media, nos decidimos a comer como dios manda, sentados en seco y con la botella de vino. Tan pronto comimos que dio tiempo a algunos a echar una cabezadita antes de emprender el regreso.

Hicimos la vuelta por el mismo camino que trajimos. Entre que no estaba claro de dónde salía el sendero que queríamos tomar y lo bonito que nos pareció el itinerario de la mañana, lo rehicimos en sentido contrario con los alicientes de luz y perspectiva distintas.

Datos de la marcha

Fecha:11 de diciembre de 2010
Recorrido:Circular
Itinerario:Valdesotos - Monasterio de Bonabal - Retiendas - Valdesotos
Distancia:15 Km
Ascensión:265 m
Duración:6h
Participantes:Carlos, Carmen, Fidel, Guida, José Antonio, Luz, Mabu, Mamen, María, Mateo, Maxi, Miguel Ángel, Pepe, Rafa, Rogelio, Rosa, Susana, Begoña y yo

Marcha para realizar en primavera  y sobre todo en otoño.