Satisfecho con la prueba

Después de que la semana pasada decidiéramos darnos un paseo por los montes de La Pinilla en busca de setas, pretexto para no sobrepasar lo recomendado por los médicos, y ante el nulo resultado obtenido, ayer me impuse la tarea de calzarme las tragamillas y probar cómo andaba de estado físico. La marcha, elegida por conveniencia por tener que atender otros asuntos, fue el tramo de la GR.10 que va el Alto del León al Alto de La Peñota.

El día salió soleado, con excelente temperatura, aunque el viento del noroeste te obligaba a caminar para no enfriarte y detenerte sólo en la vertiente madrileña, más abrigada, o ponerte ropa. El monte está de caramelo, verde y con flores, como corresponde a un mayo a punto de finalizar. Poca gente para lo que acostumbra esta ruta. O sea, día perfecto para caminar y excusa perfecta para salir de esta contaminada Madrid.

Buenas sensaciones, voy cogiendo ritmo. Begoña me sigue, observa cómo voy atenta a cualquier alarma. No hablamos mientras andamos, esto, lejos de ser un inconveniente, nos permite pensar en nuestras propias cosas, observar los colores de esta primavera y atender a los múltiples sonidos del campo, sobre todo de los pájaros, que en esta época compiten por hacerse oír alarmados ante los intrusos, como reclamo para aparearse o como exigencia de alimento.

Cerca estuvimos de coronar, solo nos quedaban escasos 100 metros de desnivel. Mas la prudencia, no querer sobrepasar lo recomendado, querer hacerlo poco a poco y temerosos por el regreso, ya que es un auténtico tobogán, nos hizo parar en los 1835 m y almorzar a pesar de no ser aún la hora acostumbrada pero satisfechos por lo conseguido y maravillados por la vista que se nos mostraba.

La vuelta fue rápida, ya habíamos disfrutado a la ida. Ligeros pinchazos en los cuádriceps en la última ascensión, lo que hizo que me alegrara por lo acertado de la decisión. Buenas sensaciones, en poco nos apuntamos al grupo, aunque sea para hacer una marcha corta porque con eso de que están preparando los Piris las convocan un poco sobrepasadas en distancia y desnivel.

Datos de la marcha

Fecha:29 de mayo de 2010
Recorrido:Lineal, ida y vuelta
Itinerario:Alto del León - Sevillana - Collado del Arcipreste de Hita - Cerro de Matalafuente - Collado de Matalafuente - Peña del Cuervo - Collado de Gibraltar - Prepeñota
Distancia:13 Km
Ascensión:670 m acumulados
Duración:4h 30'
Participantes:Begoña y yo
Antecedentes:24/10/2009 ver reseña
8/11/2008 ver reseña

Un abrazo y hasta pronto

Sorbete de cabra

De la Ermita de Santa Marta al Nevero
Qué raro que fuésemos tan pocos, de hecho, sólo nueve. El día estaba fresco, de los que apetece andar. Subimos algo despacio, hacia el Nevero, porque el camino es un viejo conocido que no se ve, porque no se usa, y que casi casi lo marcamos nosotros yendo y volviendo. Pero es precioso, mucho bosque al principio, con champiñones en el mismo sendero -tuvimos que cogerlos a la vuelta- y agua saltarina o encharcada o cantante. Subimos a la vera del Arroyo de los Hoyos, y por la ladera del valle, entre retamas y brezos y el silencio del bosque. Llegamos a una cascada, la del cacahuete. Agua a borbotones, sonidos de agua casi todo el tiempo. Después, se acabó el bosque, y se empezó a venir el paisaje más alpino, con hierba más dura, con mucha más piedra, con fuentes y suelos encharcados y bellísimos. Y en esas, zas, ahí en el propio Hoyo de Peñacabra, alguien dijo: mirad, mirad, una cabra, no, no, muchas, un rebaño, cómo corren, qué bonitas. Era verdad, eran color canela y se movían rápido, como sin cuestas, ni rocas, tan elegantes, ladera arriba hasta la cuerda en un hale hop. Y a cada poquito aparecía otro rebaño, y otro, y otro más. Cuatro o cinco grupos, fácil 40 cabras, siempre a 100 metros, siempre huyendo por la ladera izquierda. Justo la ladera por la que propuso seguir Jose Antonio. Lo propuso para llegar por ahí al Nevero. Pero era ya la hora de comer, y hacía mucho, mucho frío. Así que, matemáticas: los que ya tenían hambre (3) se quedaron ahí mismo. Los que aún no teníamos mucha (3) (Rafa, Rosa y yo) seguimos hacia arriba un rato más, pero por la ladera derecha. Los otros 3 (Jose Antonio, Mamen y Pepe) se decidieron a llegar al Nevero, por la izquierda, y comieron a la hora del té, ya bajando. Pero todos nos vinimos hipnotizados por ese valle, el colgado, aquel tras el cual nos dividimos entre tres, ese balcón plano sobre el Lozoya, que era un sorbete de cabra y que le falta la laguna glaciar encima, esa maravilla dentro del Hoyo de Peñacabra. Volvamos, ¿vale?

Fecha: 15 de mayo de 2010
Participantes: José Antonio, Fidel, Mamen, Monique, Pepe, Rafa, Robert, Rosa, Susana.

El recorrido fue de 16 km y desnivel 800 m.
Los que subieron al Nevero (José Antonio, Mamen, Pepe) hicieron 20 Kms y 1.100 m de desnivel.

Susana

El Collado del Camino de los Neveros

Dos son los momentos álgidos de toda marcha: la comida y el desbote. Y son tan importantes que el éxito de la marcha, se debe a como hayan transcurrido esos dos hechos cimeros.

El momento “comida”, comienza a manifestarse casi en la partida, cuando los “maperos” analizan caminos, atajos y lugares de reposo, y llega a los momentos álgidos con la elección del lugar de autos, para alcanzar el éxtasis con el café y la frugal siesta, amenizada con harta frecuencia por inocentes ronquidos anónimos. Evidentemente cuando descasamos para comer, la comida es sólo la excusa. Es el momento de la relajación (yo he visto practicar la respiración abdominal profunda y creo que alguna que otra asana), de sentirnos importantes porque lo duro ya esta hecho, de opinar libremente sobre todo tipo de cuestiones : cine, teatro, la crisis, el gobierno y la oposición, cotilleos variados… sin olvidar la bota, el chorizo y el queso (de distintos orígenes, pero siempre bueno) y de vez en cuando cosas exóticas como chocolate de Venezuela, las tartas de Mamen y de Ángela y otras delicatessen cuyo origen no recuerdo.

Cuando nos ponemos en pie para iniciar el descenso, cuando estiramos los bajos de los pantalones y sacudimos el polvo de los traseros, es inevitable pensar en el cambio de la bota y el calcentín por las cómodas playeras. En ese preciso momento comienza el desbote, que llega a su momento de gloria cuando al final de la marcha, sentados en un cómodo poyo exclamamos una expresión corta de placer y repasamos con la velocidad del rayo todo lo que nuestros pies han vivido. Si además podemos sumergirlos en una cauce de agua fría, el momento es completo.

Tras comida junto al nacimiento de La Chorranca, mirando a Segovia

Ayer, comiendo en las praderas maternales del arroyo Chorranca, con Segovia al fondo, una temperatura de unos 16 grados, entre sol y sombra, conversaciones variadas, bota suficiente, chorizo picante, siestas breves y ronquidos inocentes, sólo la falta de queso, café (Ángel y Begoña, queremos veros pronto, no sólo por el café) y quizás alguna extravagancia de postre evitaron la Matrícula de Honor. Un 9 al momento comida.

Descenso por el borde del Chorranca, hasta que medio grupo decide seguir por el sendero mientras que el otro medio acompaña a nuestro amigo río hasta la pista. Nos reencontramos al pie de la Silla del Rey, para ir por el sendero derecho al punto de partida, evitando las largas pistas del ascenso.

Los pies ya pensaban en las playeras al hacer el último descanso cerca ya de La Hilaria. El camino no estaba claro pero Rafa, como casí siempre, tenía razón, por algo es líder.Sí, el camino iba por el otro lado del cerro. Yo me empeñé en decir que no. Total que salimos a las pistas del ascenso, que nos llevaron a la fuente al borde de la carretera. Era el agua del Chorranca que sació nuestra sed, mientras acariciabamos los pies desnudos, al tiempo que nuestra mente recorría de nuevo subidas y bajadas.

Es el desbote el momento de lo personal, de lo íntimo, de sentir la satisfacción. Un 9,5 al desbote de ayer. Total 18,5 sobre 20. Otra vez hemos triunfado. Y que siga así.

Ángel ¡Recupérate pronto! ¡Te echamos de menos!

Datos de la marcha:
Fecha: 22 de mayo de 2010
Participantes: Rosa, Rafa, Mateo, Carmen, Pepe, Javier Seijas, María, Viky, Susana, Belén, José Fernández, Miguel Ángel, Mabu y Carlos
Desnivel: 960 m
Duración: 8 1/2 horas
Recorrido: Valsaín (La Hilaria), pistas hasta el PR SG 75, Rasillo del Pino, Collado del Camino de los Neveros, Laguna de los Pájaros, regreso por el Collado, riberas del Chorranca y caminos de la subida. Total: 20 km

2ª Marcha Joven, la Peña la Cabra siempre una fiesta para el montañero

Una marcha de 22 kilómetros, más exigente de lo previsto


La marcha la comenzamos en el pueblo de Berzosa de Lozoya, en la sierra de Guadarrama, donde habíamos quedado a las 10.

Nada más empezar tuvimos que afrontar la primera cuesta, en la que todo el mundo se quedaba atrás charlando mientras que yo me colocaba junto a Rafa.

A la media hora llegamos a un alto en el camino en el que aprovechamos para sacarnos unas fotos.

Después continuamos la subida en un terreno bastante irregular, tan pronto había una subida como inmediatamente después había una bajada.

Mas tarde llegamos a una zona rocosa en la que paramos a comer cacahuetes y turrón de yema, (todo buenísimo por cierto). El grupo protestaba porque hacía tiempo que no paraban a descansar, pero no sabían que ya estábamos parados más adelante comiendo. Cuando el resto del grupo llegó ya no había ni rastro de ningún cacahuete.

Después continuó la marcha por un terreno pedregoso (irregular como todo el recorrido).

El profesor Espí y los trilobites

Después de esto Jose Antonio (el mayor, pero también el que más deprisa iba) nos enseñó una piedra que tenía mas de 1000 millones de años que tenía huellas de trilobites.

Más tarde ocurrió una situación bastante cómica, resulta que a Mabu se le había olvidado una mochila junto a una piedra y dijo que iba a volver a buscarla. Como excusa de esto, unas 6 o 7 personas dijeron que la acompañaban (claro está que no querían continuar la marcha), así que solamente quedamos la mitad del grupo.

Ya solamente quedaba la ascensión final hacia el pico. El grupo rodeó la montaña mientras que Rogelio (padre), Tito, Marina y yo nos decidimos a escalar la parte rocosa.

El profesor Martínez y el azul del cielo

Una vez arriba cantamos una canción de Indiana Jones. Comimos y empezamos el descenso con una explicación de Fidel sobre la “dispersión de Lord Rayleigh” con una variación Fidelina sobre ¿porqué el cielo es azul?

Después tuvimos que hacer una variación de la ida y bajamos por la ladera de la montaña, tuvimos que atravesar un bosque. La bajada parecía interminable y para colmo el grupo que quedaba se había dividido en dos. Cuando llegamos al pie de la montaña paramos en un arroyo a rellenar las botellas con el agua pura de la montaña.

Seguimos caminando por un camino que ya era un camino en sí. El grupo lo lideraba Jose Antonio (cómo no) que iba a toda pastilla. Llovía no era una bajada fácil. En una ocasión divisamos a lo lejos unas manchas que escalaban el cortafuegos más difícil, supusimos que era el grupo de Mabu y los demás, los pobres no se dieron cuenta de que mas adelante había un cortafuegos más sencillo; eso les pasa por no haber querido subir a La Cabra con los demás.

Como remate tuvimos que subir por el cortafuegos sencillo y después tuvimos que bajar la bajada final hasta Berzosa. Yo iba con Tito y Marina, los tres jóvenes hicimos casi toda la vuelta juntos.

En el bar del pueblo, que era el mismo que el del comienzo, paramos a tomar unas patatas y unos refrescos que nos invitó el tío, que era su cumpleaños.

Salimos del bar y nos encontramos con un anónimo misterioso en el coche de Fidel que ponía:
Sabemos que andas tras un guante negro de goretex. Si estás interesado en recuperarlo no llames a la policía (podríamos llegar a un pacto). Deposita el guante restante en la basura de tu amigo Javier y no te olvides de depositar también 100 euros. Sabemos donde vives y tu matrícula 3062 GRY. Esperamos tu respuesta pronto y recibirás más noticias nuestras”.

Muy misterioso todo…

La marcha me ha gustado más que la primera en cierto sentido, aunque ésta ha sido más dura, hemos tenido que andar 22 kms (algunos…).


Pero muy bien, ¡que se repita!

Javi Seijas Martin (14 años)
Algunos datos complementarios de Javier SQ:
  • Marcha circular del sábado 8 mayo 2010. de Berzosa del Lozoya (1.094 m) a la Peña La Cabra (1.831 m) por la Peña del Aguila y vuelta por el rio Riato.
  • Asistentes: Belén, Carlos, Fidel, Javi Seijas (14) , Javier Seijas, José Antonio, José Fdez., Juana, Luz, Mabu, Mamen, María, Marina (15), Miguel Ángel, Pepe, Rafa, Rogelio, Rosa, Susana y Tito (14).
  • Hizo un buen día donde tuvimos de todo, calor al principio, frío arriba y lluvia en la vuelta (que llueva al volver no importa demasiado). Y aunque habíamos previsto 18 kilómetros luego se alargó, y el nivel de dificultad pasó del 2 al 3.
  • Como dice el cronista el grupo se fragmentó en el collado previo a La Cabra, pero los que subieron luego a la vuelta no cogieron la mejor ruta y subieron casi lo mismo que los demás. De ahí que creo que todos hicimos los mismos kilómetros (22) y la misma altura (1.100 metros). Nos pusimos en marcha a las 11 am y regresamos a las 19,30.
  • La subida en sí a La Cabra nos llevó media hora: estábamos en el collado a las 15 horas y llegamos arriba a las 15,30. Los jóvenes y Rogelio subieron por la cara noroeste (más dura pero más corta) y los demás por la nordeste, llegamos más o menos al tiempo.
  • Este es el perfil de la etapa en Google de alguien que hizo la primera parte igual que nosotros, de Berzosa a La Cabra, luego le recogerían en coche en el Puerto de la Puebla. http://gl.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=636276
  • Tuvimos la suerte de recibir dos magistrales lecciones. Del Doctor Espí sobre los trilobites, junto a una piedra que él considera de gran valor y donde quedaron marcadas las andanzas de los trilobites de Berzosa, de cuando esta zona era mar. Llevó un perfecto fósil marroquí (de cuando Marruecos también era mar), ver http://rabitaruta.blogspot.com/2010/02/los-trilobites-300-millones-de-anos.html. Y la segunda sobre el azul del cielo a cargo del Doctor Martínez de la escuela de Lord Rayleigh y sobre el diferente color de las nubes, un ameno paseo por el mundo de los fotones, de la luz, ver http://es.wikipedia.org/wiki/John_Strutt,_tercer_bar%C3%B3n_Rayleigh. Teníamos acordada una tercera ponencia sobre el suministro de agua a Madrid a cargo del Doctor Castro, pero problemas de agenda lo impidieron, otra vez será.
  • En el pueblo, frente al bar, la señora Alejandra (82 años) nos invitó a Carlos y a mí a ver en su casa la estupenda estufa moderna de cristal que ha puesto en la antigua chimenea del salón y que dice que no da nada de humo, la de toda la vida sí. Mantiene a la entrada de la casa el mostrador y el peso de cuando era la frutería del pueblo. Dice que ella anduvo mucho de joven por donde hemos estado, ahí subían con las muchas cabras que había en el pueblo antes, pero que nunca subió a la Cabra.
  • En homenaje a Delibes que murió en Valladolid en marzo, se entregaron a los jóvenes Las ratas y El príncipe destronado.
  • El único borrón del día es que no encontramos el guante de Fidel que perdió en la marcha del 19 diciembre 2009. Habrá que volver.
Javier

Qué ganas tenía

Cuatro semanas llevaba yo sin salir al monte, pero hoy nos hemos ido a dar un paseo suave para probar cómo me encontraba y las sensaciones son diversas y encontradas. Por un lado, he sentido fatiga y por ello nostalgia de mis anteriores facultades que, aunque no eran de superhombre, me permitían hacer de vez en cuando alguna machada con mis compas del monte. Por el contrario, tras tanto tiempo inactivo, me he sentido espléndidamente pisando la verde pradera y la no tan dura pista por las recientes lluvias, respirando el aire frio y puro que nos venía del noroeste, admirando la naciente primavera (aún falta un poco a la de sierra) y dejando que nos palpara el esplendido sol que nos ha favorecido durante ltoda a mañana. También he sentido añoranza de la tropa, que a esas horas andaría por el collado de Matalinera o quizá habrían llegado ya al de Peñaparda, sin embargo, me he emocionado con los sonidos del campo: del viento, del agua discurriendo por arroyos y acequias, del canto de los pájaros, que el ir sólo dos permite percibir con mayor claridad.

Datos del paseo

Recorrido:Lineal, ida y vuelta por pista y pradera
Itinerario:Alameda del Valle – Los Rasones – El Palancar, y vuelta
Distancia:6 Km
Ascensión:160 m
Duración:2h 15m
Participantes:Begoña y yo

De vuelta del paseo, recogimos unas senderuelas para la cena y enchidos de gozo nos dirigimos al “Colorao” para tomarnos unas birras en su terraza y a continuación dar cuenta de unos magníficos judiones del Valle del Lozoya, al parecer tienen denominación de origen, que nos hicieron acordarnos de Miguel Ángel, de Carlos y de todos aquellos a los que de vez en cuando les apetece reducir un tanto la marcha y pegarle a la cuchara para redondear un día de monte.

¡Qué gozada de día!

El Dios de la Montaña habita en el Cerrón

De nuevo nubes en la cima de 2.199 metros el 1 mayo 2010
No puede decirse que sea una cumbre esbelta, la cima del Cerrón es desparramada, como un bizcocho al que el calor del horno ha hecho subir la masa por laterales o esquinas imprevistos. Ni siquiera su nombre es bello, parece más bien evocar una anormalidad, una deformación de la montaña.

Pero en cambio sus vistas son las más espectaculares de la sierra madrileña. Cualquiera puede visitar Francia o Nueva York (por ejemplo Mateo y Marta acaban de llegar de ahí) , pero solo desde el Cerrón pueden verse a la vez La Estatua de la Libertad, la Torre Eiffel, la Catedral de Burgos y el Taj Mahal, los cuatro mayores símbolos de la civilización.

Pero eso sucede muy pocas veces, y nadie sabe bien cuando, nadie sabe cómo debiera comportarse para lograr el favor del Dios de la Montaña. Ni siquiera el verano supone garantía. Yo he estado por ahí tres veces y las tres las nubes, cuando no la lluvia o la tormenta, me impidieron ver nada.

Ayer solo conseguimos ver unos minutos el lado nordeste. Una visión fugaz, venían las nubes y al poco desaparecían mostrándonos por unos segundos el Pico del Lobo y toda la maravillosa Sierra de Ayllón soleada, y al poco la niebla volvía deprisa, así tres o cuatro veces. Pensamos que el Dios de la Montaña al hacernos mirar en esa dirección quería decirnos algo pero ninguno supimos interpretarlo. Empezamos a sentir que no controlábamos la situación, nos entró frío y miedo y bajamos, deprisa. Buscaríamos a Miguel Ángel que nos esperaba en la fuente del collado y nos alejaríamos de ahí, a toda leche. Lo mismo hicieron un grupo de chicas que habían cumbreado pocos minutos después de nosotros.

Dicen que el precio que exige el Dios de la Montaña es pasar una tormenta arriba. A quien atado al poste geodésico resista, como resistió Ulises atado al mástil el canto de las sirenas.

Pues la señora Sabina de El Cardoso nos contó que una vez un joven pastor un día de primavera quiso ver qué se veía arriba. Llegó a la cima y cuando el Dios de la Montaña le vio oscureció el día como si fuera noche y le envió los más violentos truenos, rayos y vendaval que nunca hubiera visto. Pero el pastor una vez sobrepuesto al terror inicial decidió resistir, abrió sus brazos en cruz y mirando al cielo desafió a la tormenta, con gritos tan desgarradores como tremendos eran los truenos, entre los rayos que una y otra vez restallaban en su cuerpo. Una dantesca escena que duró media hora, pasada la cual la tormenta, extenuada, fue desvaneciéndose mientras que él también agotado y exhausto cayó de rodillas, tiritando de frío y llorando desconsoladamente bajo una fina lluvia de agua cálida. Y entonces el Dios de la Montaña retiró todas las nubes, le dio un sol reluciente y le permitió contemplar toda la esplendorosa sierra madrileña, así como todos los valles y montañas del mundo de los que nunca había oído hablar. Cuando bajó al pueblo le preguntaron donde había estado y él no encontró las palabras para poder contar la brutal hermosura de la tormenta o los fantásticos lugares que vio después. Cambió su carácter, dejaron de divertirle las bromas de sus amigos, enloqueció y a los pocos días le encontraron colgado en un fresnedal a las afueras del pueblo, ahí mismo lo enterraron.

Curiosamente y por coincidencias de la vida ahí fue donde descansamos un rato al regreso Pepe, Mateo, Mamen, Miguel Ángel, José Luis y yo mientras esperábamos al otro grupo, en la pista del Cerrón al Tres Provincias. Pepe incluso se acercó al fresno más grande y lo abrazó, en ese momento desconocíamos la historia del pastor. El fresno impresiona, está como espantado todavía.

Entonces ese pueblo (junto al río Ermito, algunos restos vimos ayer) y todos los pueblos que había alrededor, cogieron miedo al Cerrón y poco a poco fueron abandonando el valle. Así hoy día es el único monte de la sierra madrileña desde el que no se divisa ninguna población, está desierto, fantasmal.

Tremendo todo lo que rodea al Cerrón, pero tremendo oye!



Pero volveremos.

Dejemos a un lado la triste historia de nuestro pastor y hagamos una breve reseña de algunos hitos de la marcha:
  • La primera parada para zamparnos los cacahuetes de Pepe, las pastas de Juana, esos orejones de norecuerdoquien y similares fue a la hora de empezar a andar, demasiado pronto. Había un sentimiento generalizado de que con Rafa esto no hubiera pasado. Porque Rafa y Rosa estaban en ese momento en San Lesmes de Burgos casando a su hijo Juan, enhorabuena!
  • A eso de las 2 horas de camino abandonaron Gema + Josemari y Mabu + Carlos. Cuando el grupo tuvo noticias de este pinchazo decidió cambiar el itinerario para hacerlo más largo y despegarlos en la general, especialmente de Mabu y Carlos, rivales de cuidado.
  • Mientras Miguel Angel nos esperó en la Fuente del Agua Fría (pero ojo, que aguanohay) el resto subimos al Cerrón, pero bajamos pronto. Y comimos algo apartados. No hubo siesta, hacía frío. En el camino de vuelta el grupo comandado por José Antonio atajó las interminables revueltas bajando casi en vertical hasta el valle del río Ermito, luego seguimos todos juntos, a mí se me hizo larga. A la derecha llevábamos el Hayedo de Montejo, como un “manto de armiño blanco” que decía Mateo a un incrédulo Fidel.
  • Finalizamos en Prádena, un lugar más relajado que Montejo siempre con gente. Juana nos invitó a unos choricillos estupendos.
  • Itinerario circular: Hayedo de Montejo (puente divisorio de Guadalajara y Madrid) + GR 88 + Collado Calahorra + Cerrón (2.199 metros) + pista hacia el Tres Provincias+ Valle del Río Ermito + Hayedo de Montejo
  • Participantes: Pepe, Mateo, Mamen, Miguel Angel, José Luis, Luz, Fidel, Juana, José Antonio, Luis y el menda. También Gema, Josemari, Mabu y Carlos, aunque estos la tercera parte solo.
  • Scores: 1.000 metros de desnivel y 22 kilómetros (una paliza!)


Javier