Pedazo cortafuegos

El sábado nos tocó visitar, en nuestro tour montañero, la localidad de Villavieja del Lozoya y otra vez sirvió para incrementar la media de asistencia. Ya se sabe, convocatoria cercana a más gente llama.

Tomamos el cafelito en el bar “El duende” que aún siendo menos elegante que la casa rural parece que tenemos querencia pues allí se puede comprar el pan y se toma el café, ni más más ni más menos. Funcional, como se requiere a esas horas de la mañana, y rápido, que hay que ponerse en marcha cuanto antes. Aún así, como hacíamos la salida desde el apeadero o estación de Gascones-Buitrago, a 4 Km del pueblo, empezamos a andar a las 11 de la mañana.

Según las estadísticas, esta marcha se intentó hacer ahora hace un año, pero que no se pudo completar por la nieve acumulada. También dicen las estadísticas que asistí yo, pero lo cierto es que es como si me hubiera flasheado algún black man porque no recordaba absolutamente nada. Bueno sí, recordaba la pequeña presa al lado de la casa forestal que nos ayudó a pasar el río mojándonos las botas sin percatarnos de que había un puente de piedra la mar de rústico y práctico él. Del resto no recordaba nada.

El primer tramo de pista, hasta la casa forestal de La Tejeda, transcurre en bajada, lo que mosquea un tanto porque a la vuelta hay que subirla, y a tope de barro que ya se sabe que cuando entran las máquinas a trabajar el bosque lo dejan hecho un lodazal.

Tras salvar el río, donde nos pudimos lavar las botas, la pista asciende y zigzaguea hasta que Jose, que se había hecho el amo del plano, incitado por José Antonio dijo ¡basta ya de curvas! y a todos nos metió bosque a través en busca del temido cortafuegos que lleva hasta los mismos pies de Reliquias o Las Berrocosas, nada, 3 Km de cortafuegos.

Rafa se quedó a comer en el collado. Antes se habían dado la vuelta Gema y Josemari. Los demás continuamos, pero a las 2:40 pm, harto de subir por aquel cortafuegos sin fin, con más gazuza que qué sé yo, me di la vuelta para acompañar a Rafa y comer lo que tuviera en el macuto. Menos mal que Begoña se dio cuenta pronto y bajó en mi auxilio con el resto de la comida. El grupo continuó hasta arriba y cuando bajó a comer eran las 15:30.

La temperatura hizo que abreviáramos la comida poniéndonos en marcha enseguida. El camino de regreso se hizo sin curvas, bajamos directamente al río a través del pinar. Luego otro kilómetro de barro y la ascensión de las rampas iniciales que nos hizo poner una marcheta exigente llegando a los coches a las 18:30.

Fotos


Fotografías por cortesía de Carmen Sousa

Datos de la marcha

Fecha:23 de enero de 2010
Recorrido:Lineal, ida y vuelta
Itinerario:Estación de Gascones-Buitrago - Casa Forestal la Tejera - Cerro del Espino - Las Berrocosas
Distancia:17 Km
Ascensión:959 m acumulados
Duración:7h 30'
Participantes:Belén, Carmen, Fidel, Gema, Jose, José Antonio, Jose Mari, Juana, Luz, Marta, Mateo, Pepe, Rafa, Rosa, Viqui, Begoña y yo
Antecedentes:17/01/09

Hasta pronto.

Buen día para caminar

Y eso pensó el personal, a juzgar por el número de participantes que nos congregamos el sábado. Eso, o que, a pesar de anunciarse lluvia, la Estación de El Espinar quedaba a una distancia razonable de casa y que la marcha planteada no era de mucha exigencia.

El caso es que los habituales nos íbamos sorprendiendo a medida que iban llegando coches y se apeaban sus ocupantes ¡Cuánta gente! Hasta vino Domingo, que en todo el 2009 no nos había acompañado.

Como era de esperar, tardamos bastante en congregarnos, tomar café y dirigirnos luego al área recreativa “La Panera”, situada a 3 Km del punto de encuentro, donde nos preparamos para la marcha. La iniciamos a las 10:50, por sendero llano hasta dar con el GR.88, que en ese punto va por cortafuegos.

Trajinadas las duras rampas iniciales del cortafuegos, que nos sirvieron para entrar en calor, el resto del recorrido se suaviza bastante aunque siempre ascendiendo. A medida que ganábamos altura crecía la nieve acumulada en el paisaje, hasta un momento dado en que, terciada la marcha, el piso estaba totalmente cubierto por un manto de al menos 15 cm de nieve. Sin embargo, pese a estar el cielo cubierto y la nieve, al no hacer nada de viento, el día era perfecto para caminar.

En el Collado de Pasapán hubo, según me cuentan, proposiciones, deshonestas claro está, de continuar marcha hasta el Pico de mismo nombre e incluso al del Oso. Previendo tal eventualidad, después de posar para la foto de Mabu, emprendí el regreso de forma decidida en compañía de Begoña y Rafa, no dando lugar a especulaciones.

No paramos, o mejor dicho Rafa no paró, hasta que encontró el mejor sitio para comer. Ya se sabe que Rafa, entre otras funciones en el grupo, es el delegado para asuntos manducatorios, es decir, el que elige hora y lugar, y nosotros detrás.

En pleno descenso tras las huellas de Rafa, pasada la hora razonable de comer, comenzó a lloviznar, lo que demoraba aún más el momento de parar en espera de que fuera pasajero. Finalmente encontramos a Rafa sobre unas piedras a cobijo de unos pinos, dejó de llover un rato y pudimos dar rápida cuenta de las vituallas.

El resto de la marcha fue un placentero descenso hasta los coches. La lluvia apenas molestaba y la charla con el compañero ocasional, en mi caso Domingo, acortó sensiblemente el trayecto. Llegamos a los coches a las 17:05 y tras cambiarnos remolonamente nos despedimos con buen sabor de boca hasta la siguiente.

Fotos


Fotografías por cortesía de Mabu Arranz

Datos de la marcha

Fecha:16 de enero de 2010
Itinerario:Área recreativa "La Panera" - GR 88 - Alto del Casetón - Puerto de Pasapán
Recorrido:Lineal, ida y vuelta
Distancia:14 Km
Ascensión:653 m acumulados
Duración:6h 15'
Participantes:Carlos, Carmen, Domingo, Fidel, Javier, Jose, José Antonio, Juana, Luz, Mabu, Mamen, Marta, Mateo, Miguel Ángel, Pepe, Rafa, Rosa, Susana, Viqui, Begoña y yo
Antecedentes:6/09/08 ver reseña

¡Oye! No te olvides de Haití

Estamos locos

A pesar de que en la radio oíamos avisos de que no cogiéramos el coche si no era imprescindible, acudimos el sábado puntuales a nuestra cita en Bustarviejo. El camino hasta allí transcurrió sin problemas, mas ya en el pueblo empezamos a darnos cuenta de en la que nos habíamos metido. Porque, salvo las calles principales, es decir, las carreteras a los pueblos vecinos, el resto de calles y plazas estaban completamente nevadas y heladas. Estábamos en la sierra, nada parecido con Madrid.

Fuimos congregándonos en uno de los bares del pueblo y el comentario general tras el saludo era algo así como “joder que día”. Frío intenso, con viento del noroeste y nevando con ganas. Mientras esperábamos a los rezagados, tratábamos de ponernos de acuerdo en si continuábamos con la marcha planeada o si cambiábamos en base a las condiciones meteorológicas.

Al final imperó el sentido común y en previsión de encontrarnos las carreteras impracticables al regreso de la marcha nos dirigimos a La Cabrera. En la mente de todos estaba aquel 13 de diciembre de 2008 en que casi nos quedamos a pasar la noche en Lozoya por la nevada que nos cayó. En La Cabrera, nos dirigimos directamente al socorrido aparcamiento del Hotel El Águila, en el Km 60 de la A-I, que a nuestro entender ofrecía las necesarias garantías para emprender el regreso a Madrid, una vez terminada la jornada, dada su cercanía a la autopista que, salvo hecatombe, no se vería cortada por problemas de nieve o hielo.

Al llegar, curiosamente, el sol nos acompañó mientras nos preparábamos para la marcha. Eso sí, hacía un frío del carajo pues el viento continuaba. Aún así, nos pusimos en marcha remolonamente por la pista que discurre por detrás de la sierra de La Cabrera. El suelo helado hacía que marcháramos más pendientes de dónde poner el pie que de otra cosa, lo que provocó un caminar lento y que las horas pasasen sin tener claro qué objetivo tenía ya la marcha.

Fuimos tres los primeros en desgajarnos del grupo. En torno a las 14 horas nos volvimos Begoña, Miguel Ángel y yo con idea de comer a cubierto en el restaurante del hotel donde aparcamos. Nada más emprender el regreso comenzó a nevar y a ponerse feo, lo que nos afianzó en la idea de que habíamos hecho lo mejor que se podía hacer.

Ya en el restaurante, mientras dábamos cuenta de unos huevos fritos con patatas regresó Rafa que según nos contó luego en la sobremesa se había dado la vuelta poco después que nosotros. Finalmente, a las 17 horas aparecieron los primeros integrantes del grupo que a pesar de haber continuado un trecho más no consiguieron llegar al Puerto de Medio Celemín, lo que hubiera representado un problema añadido como era si volver por donde se había ido o volver por la ruta del Convento de San Antonio. Dada la hora y las condiciones meteorológicas hubiera sido un tanto penoso.

Fotos


Fotografías por cortesía de Mabu Arranz




Datos de la marcha

Fecha:9 de enero de 2010
Recorrido:Lineal
Itinerario:Una vuelta por La Cabrera
Distancia:15 Km
Ascensión:425 m acumulados
Duración:5h 0'
Participantes:Carlos, Carmen, José Antonio, José Luis, Juana, Mabu, Mamen, María, Mateo, Miguel Ángel, Pepe, Rafa, Rosa, Begoña y yo

En fin, esperemos que el sábado nos permita disfrutar de un buen día de monte.

El otro Hoyo Cerrado y la ministra

Gran afluencia en Rascafría el 12 de diciembre para visitar el otro Hoyo Cerrado y alguna que otra cumbre próxima.

Subida por el tradicional sendero de El Reventón, pasando por la el ya famoso valle del teatrillo para llegar a la pista horizontal. En vez de continuar camino arriba al Reventón, seguimos por la pista hacia el fondo del valle. Minutos más tarde nos cruzamos con otro grupo formado por dos perros Golden, la ministra Elena Salgado y cuatro personas más, lo que dio pie a múltiples anécdotas y comentarios de todo tipo durante el resto del día.

Al llegar a un cierto punto de la pista, se produce la retirada de unos cuantos efectivos. El resto continuamos campo a través arriba, hasta llegar a un cerro desde el que se divisaba un precioso hoyo verde entre los pinos. Se trataba del otro Hoyo Cerrado, más pequeño pero igual de hermoso que el Hoyo Cerrado grande, al que se accede desde Alameda del Valle, vía Malagosto.

Después de comer en el cerro, con tibios rayos de sol, bajamos al Hoyo de origen glacial, dejando para otra ocasión el vecino Hoyo Poyales. Se trata de un valle circular, coqueto, verde, con cursos de agua, pequeñas lagunas, buenas sombras, protegido por un perfecto acantilado y con una clara morrena. Un sitio al que hay que volver pronto, quizás combinándolo con el Hoyo Poyales.

Salimos del valle por una senda que costó encontrar, y que nos pareció el camino natural de acceso al valle. Continuamos pista abajo hasta llegar a la valla de la finca de El Paular. Cruzar o no cruzar. Después de alcanzar conesenso, no cruzamos y bordeamos la valle en un largo itinerario cuasi campo a través hasta llegar, con las últimas luces y primeros nervios al camino del Reventón. Ya era de noche cuando llegamos al polideportivo de Rascafría.

Una buena representación del grupo cerramos el día cantando el "cumpleaños féliz" a Rafa, con oreja frita sin ajo, jamón y otros manjares y bebidas en un bonito bar de Oteruelo del Valle.



Participantes: Jose Mari, Gema, Mateo, Maxi, Guida, Rafa, Rosa, Belén, Jose Antonio, Juana, Carlos, Mabu, María, Mateo, Fidel, Luz, Vicky, Susana y José Luis.

Datos de la marcha: 800 m de denivel, 14 km y 7 1/2 horas.