Collado Hermoso

Antes de que acabe el año, no podemos dejar de escribir la crónica de la última marcha que realizamos el 18 de diciembre, esta vez en la cara norte de la sierra de Madrid. El hecho de que esos días anunciaran una severa bajada de temperaturas echó para atrás a algunos, cuyas ausencias echamos en falta. Con todo y con ello, acudió bastante personal.

La convocatoria anunciaba la visita a las ruinas de un monasterio. Se trataba del Monasterio de Santa María de la Sierra, que hace años visitamos ya en otra marcha. Las ruinas, en aquella ocasión, cubiertas de musgo las piedras centenarias, ofrecían un aspecto romántico de gran atractivo, que hizo de gancho para que las visitáramos otra vez.

La marcha comenzó por una cómoda pista, llegando pronto a las cercanías del monacal recinto, protegido en esta ocasión por una valla metálica de gran altura, lo cual nos desencantó, -estarán de obras pensamos. No obstante, acordamos que a la vuelta, intentaríamos acercarnos a las ruinas del citado monasterio. Proseguimos la marcha y paso a paso, sin grandes esfuerzos, ni pasar mucho frío- el día fue agradable y soleado, llegamos hasta la mismísima Picota, en el cordal de la sierra, a 1988 metros, prácticamente un tintirintin, vamos.

Comimos ya de vuelta, como unos cien o doscientos metros más abajo, tras los habituales tiras y aflojas: Que si éste es un buen sitio (Carlos), que si más abajo mejor que aquí hace aire (Rafa), que si aquí se ve mejor vista panorámica etc... etc... etc..... Y al fin, en cuanto al refectorio se refiere, se hace lo que dice Rafa. Y así se hizo.

Tras descansar un rato despues de comer y, como, aunque el tiempo no era helador, no estaba tampoco para asar bollos ni para continuar sentados sobre la desnuda piedra, que esa sí que estaba fría, reemprendimos la bajada por el mismo camino o similar por donde, unas horas antes, habíamos subido. Al pasar junto a la valla que protegía el monasterio, se leía en un cartel: "Prohibido el paso. Propiedad Privada ". Resulta que, como nos explicó el camarero del bar donde tomamos el café del après-marche, el nuevo dueño del monasterio (se supone que lo habría comprado al Patrimonio Nacional, el Ayto de Collado o quien fuera su anterior propietario, con el compromiso de restaurarlo y dedicarlo a una casa-taller), lo había tenido que vallar mientras hacían las obras de reparación, pues gente desalmada se llevaba las vetustas piedras para adornar sus chalés. El buen hombre razonaba que, en fin, bueno hubiera sido que los sucesivos Ministerios de Cultura, desde 1931 en que fue declarado conjunto monumental a proteger, hubiesen gastado anualmente algo en adecentarlo; pero como no había sido así, y antes de que sus ruinas se arruinaran aún más, las caritativas manos privadas velarían en el futuro para que eso no ocurriere y todos seremos testigos de ello. ¿A que sí?.

¿ Pasará lo mismo, quizás en breve , con el Monasterio de Bonaval, visitado tambien por nosotros la semana anterior? El tiempo lo dirá. Y con esta reflexión terminamos esta bonita jornada, despidiéndonos hasta el año próximo de nuestras serranas correrías y deseandonos una Feliz Navidad.

Datos de la Marcha: desnivel: 850 m
Longitud :unos 15 km.
Participantes: Juana, Rafa, Jose Antonio, Rosa, Mabu, María, Carlos, Pepe, Luz, Mateo y Fidel.

Felicidades

Os deseo a todos que durante unos días os olvidéis de la crisis, los mercados, los índices bursátiles y del banco central europeo. Que paséis de futura edad de jubilación y cuantía de la pensión. Que ni por un momento penséis en la ley “Sinde”, los candidatos a próximas elecciones o los controladores aéreos. Fruslerías comparadas con los amigos, la familia, un buen libro, salir al monte o escuchar música.


Y para entonarnos con el espíritu de estas fiestas nada mejor que escuchar a John Eliot Gardiner dirigiendo el Monteverdi Choir y a los English Baroque Soloists, con Bernarda Fink, en “Schlafe, mein Liebster” del Oratorio de Navidad de J.S. Bach.

Valdesotos

La marcha convocada el sábado tenía el aliciente de ir a una zona nueva. Nueva porque hace muchos años que no íbamos por allí y porque nos daba la oportunidad de contemplar un paisaje distinto al que estamos habituados.

Y no nos defraudó, aunque su inicio, el viaje de ida, presagiara lo peor. Salvo que recuerdes cómo ir, Valdesotos está más lejos de lo que imaginas y también de lo que Google Maps predice. No hay forma de llegar a tiempo. La cartografía que portas en el coche no sirve para nada, la señalización inexistente, resultado: dos horas de trayecto y no sé cuántos kilómetros de más.

Reunidos por fin, se dio la orden de marcha faltando pocos minutos para las 11. La marcha por las hoces del Jarama era una delicia, el paisaje imponente, los buitres vigilantes desde las atalayas, la temperatura excelente para caminar. Que más pedir.

Después de una breve parada en el Monasterio de Bonabal intentamos pasar el río pero era tanta el agua que traía que, salvo cinco de nosotros, el resto optó por cambiar el itinerario y programar sobre la marcha un paseo alternativo.

Nos llegarnos hasta Retiendas y, dado el buen día que hacía, que encontramos unas mesas al lado del río y a pesar de no ser más que la una y media, nos decidimos a comer como dios manda, sentados en seco y con la botella de vino. Tan pronto comimos que dio tiempo a algunos a echar una cabezadita antes de emprender el regreso.

Hicimos la vuelta por el mismo camino que trajimos. Entre que no estaba claro de dónde salía el sendero que queríamos tomar y lo bonito que nos pareció el itinerario de la mañana, lo rehicimos en sentido contrario con los alicientes de luz y perspectiva distintas.

Datos de la marcha

Fecha:11 de diciembre de 2010
Recorrido:Circular
Itinerario:Valdesotos - Monasterio de Bonabal - Retiendas - Valdesotos
Distancia:15 Km
Ascensión:265 m
Duración:6h
Participantes:Carlos, Carmen, Fidel, Guida, José Antonio, Luz, Mabu, Mamen, María, Mateo, Maxi, Miguel Ángel, Pepe, Rafa, Rogelio, Rosa, Susana, Begoña y yo

Marcha para realizar en primavera  y sobre todo en otoño.

Blanco

Debido a una cacería en la zona, la semana anterior no pudo realizarse esta marcha para descubrir el “Hoyo Sin Nombre”, lugar que habíamos visualizado en nuestras anteriores ascensiones al puerto de Malagosto. Al segundo intento lo conseguimos.

El día se presentó blanco. Por la tupida niebla, por la primera nieve sobre las cuerdas, por el arco iris blanco que observamos al alcanzar cumbre, y hasta por el perro blanco que salió a nuestro encuentro a 1.700 m de altitud.

Entre nieblas iniciamos nuestra andadura, por el conocido camino al puerto de Las Calderuelas, famoso por su encantadora fuente y por sus singulares pinos en zonas de robles, que no tienen inconveniente en dar parte de su energía a quienes con fe los abrazan.

Ya sobre la pista, en un momento dado, en vez de continuar hacia Calderuelas, cogemos la senda nunca hollada por le grupo, hacia el que iba a ser el destino de la mayoría de nosotros. Es el momento en que el día se hace azul, dejando la niebla a nuestros pies. Solo restaba un par de kilómetros suaves para pisar el Hoyo, justo a la hora de la comida.

Como el objetivo inicial era el puerto, Mamen y José Antonio tiran a cuerda 150 m más arriba, al tiempo que el resto del grupo se absorbe en un largo debate sobre el mejor comedor de la zona. No era fácil la decisión, pues además de los socorridos argumentos de viento, frío, sol, sombra, se añadieron esta vez la niebla-estábamos en zona fronteriza- y la espera de los cuerderos. Al final, por unanimidad, se decidió la parte alta del hoyo, al sol, dando la espalda a Malagosto y disfrutando de los bonitos contrastes provocados por la niebla, incluidos arcos iris blancos que nadie antes había visto.

Cuando ya recogíamos pertenencias para el regreso, vemos otra vez a lo lejos el perro blanco, probablemente abandonado o perdido.

El descenso sin problemas, por la misma ruta, pero esta vez sin niebla.

Datos de la marcha

Fecha: 13 de noviembre de 2010
Recorrido: Rascafria, pista y caminos hacia el puerto de Las Calderuelas, Hoyo Sin Nombre, al pie de Malagosto
Distancia: 15 km
Desnivel: 750 m (Mamen y José Antonio 150 m más)
Tiempo: 7h
Participantes: José Antonio, Vicky, Fidel, Luz, Rafa, Mamen, María, Mabu y Carlos

Tarde, siempre tarde

Se me hace un poco raro escribir acerca de la marcha del sábado pasado, cuando ha transcurrido ya una semana y a punto estamos de iniciar la siguiente; la de mañana, por si alguien se ha perdido no habiendo hecho más que empezar. Pero el blog obliga y hemos de procurar dejar rastro del dónde, del quiénes y del qué de nuestras salidas.

Lo más reseñable es esta ocasión fue el frío intenso que hizo y la visita al abedular.

Nos esperábamos día feo y con lluvia. Nos sorprendió la nevada caída durante la madrugada que formó un piso uniforme durante todo el itinerario de la marcha. El día durante las primeras horas era grisáceo, oscuro, con niebla a medida que ascendíamos, pero sin lluvia ni nieve que nos cayera. Luego, a mediodía, el sol se dejó ver, a veces con intensidad, otras un tanto velado, lo cual nos dio cierto ánimo.

El viento, sin embargo, sí que se dejó notar según íbamos subiendo en dirección a la cuerda, y esto provocó, aparte de otras consideraciones que no vienen a cuento, que algunos nos planteásemos reconvertir la marcha en largo paseo, renunciando a subir al Corco y enfilando directamente al abedular para cumplir visita y luego volvernos a comer al pueblo. El resto en cambió se llegó incluso hasta la cuerda de La Cebollera donde constató que hacía un viento, y por consiguiente un frío, del carajo, por lo que buscaron enseguida el abrigo de la cuerda.

Unos y otros aparecimos por el abedular a distintas horas, pero lo relevante es que los dos grupos llegamos con al menos 15 días de retraso. De haberlo hecho antes, aún hubiéramos podido contemplar avellanos y robles con hojas y disfrutar así de un mayor contraste cromático. El lugar, no obstante, merece la pena por lo precioso del paisaje y la tranquilidad que transmite. Es una gozada pasear por este valle, en apariencia alejado de la civilización, a pesar de encontrarse apenas a un par de kilómetros de una de las vías con más tránsito de este país. Islas para disfrutar.

Datos de la marcha

Fecha:20 de noviembre de 2010
Recorrido:Circular
Itinerario:Pto. de Somosierra - Regajo Grande - Cuerda - Pista de nuevo - Abedular - Pto. de Somosierra
Distancia:17 Km
Ascensión:566 m
Duración:6h
Participantes:Carlos, Carmen, Fidel, Gema, José Antonio, Jose Mari, Juana, Luz, Mabu, Mamen, Miguel Ángel, Pepe, Rafa, Robert, Rosa, Begoña y yo
Antecedentes:26/06/2010 »reseña


Un abrazo para todos.

Sam Cooke A change is Gonna come

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Vaya semanita

Empezó la semana con el ataque marroquí al campamento saharaui en El Aaiún y el subsiguiente cerrojo informativo. Continuó el viernes con la muerte de Górecki en Katowice, Polonia. Y finalizamos con el fallecimiento ayer de García Berlanga en Madrid.

El tema saharaui nos escolta y avergüenza desde los setenta. La música de Górecki nos emocionó, sobre todo cuando se utilizó como banda sonora de las acciones de los francotiradores en Sarajevo. Las pelis de Berlanga nos enseñaron más de España que muchos libros, con su humor ácido, triste, pero de un gran humanismo.

Triste semana.

A por setas

La parada de “concentración de grupo y café” en El Cardoso, hizo que comenzáramos a marchar, pasadas las 11 horas, desde Colmenar en dirección a las ruinas del molino en la ribera del Jarama, próximo al puente de la famosa pista roja.

Por ella y sus atajos ascendimos hasta llegar al Corral de Pero Caro donde deciden quedarse Vicky y Miguel Ángel. Los demás continuamos primero por pistas y después campo a través hasta alcanzar la cima de la Cabeza del Viejo (1.700 m) pasadas las tres. Por el camino se fue triscando alguna que otra seta. Pocas.

La deliciosa vista, la falta de viento y un tibio sol, la variedad de chorizos y quesos para compartir, un par de botas, unido a una distendida conversación (“¿por qué te llamas como te llamas?” nos preguntó Gema a todos y cada uno de nosotros) facilitó que todos tuviéramos una excelente digestión, nos bajara la tensión, el colesterol y los radicales libres, al tiempo que nos subían las reservas de energía + y de todos los minerales y oligoelementos que hacen que la vida sea casi eterna.

La vuelta por la misma ruta, con más atajos, hasta el Corral de Pero Caro, donde nos esperaban Vicky y Miguel Ángel.

Unos metros más abajo, división. José Antonio, Fidel, a pesar de su especial preocupación con las bajadas de cuyos peligros nos advirtió a todos los asistentes, Mabu y yo, nos tiramos por el corta fuegos que enfila Colmenar pensando que probablemente tendríamos alguna dificultad para vadear el Jarama. El resto continuó por donde había venido.

Los del corta no tuvimos necesidad de descalzarnos, pues el río llevaba poco agua. Como las alegrías no vienen solas, para nuestra sorpresa y poco antes del temido vadeo dimos con un generoso caladero de níscalos que alegró el triste cesto que hasta eso momento llevábamos.

Los demás llegaron unos minutos más tarde. En cuanto a setas todo el mundo que quiso pilló algo. Siempre están las lepiotas o galampernas, que guisadas con cebolla están muy apetitosas

Con unas cervezas y la compra de lotería en el bar de Colmenar, celebramos el éxito de un día de monte.

Carlos

Datos de la marcha

Fecha: 23 de octubre de2010
Recorrido: Colmenar de la Sierra, puente sobre el Jarama, Corral de Pero Caro, Cabeza del Viejo, Corral de Pero Caro, pista unos, cortafuegos otros, Jarama, Colmenar de la Sierra
Distancia: 15 km
Desnivel: 740 m
Tiempo: 7h
Partcipantes: Juana, José Antonio, Jose, Gema, Fidel, Miguel Ángel, Mateo, Vicky, María, Pepe, Carmen, Mabu y Carlos

Cumbres Berrocosas (2º capítulo): “De morrena en morrena…”

El sábado 16 de octubre estábamos a las 10 de la mañana en La Alameda, en el Valle de Lozoya, los que nos animamos a hacer este segundo intento de encontrar una vía cómoda para el descenso desde el famoso “Cerro Berrocoso”. Esta vez vino con nosotros Carlota, sobrina del que suscribe. La vez anterior no logramos definir dicha vía, si es que existe, y hubo quien descendió lleno de rasguños como resultado de atravesar la fraga de espinos que pueblan las laderas del descenso (ver “Cumbres Berrocosas-Crónica de una Marcha Sangrienta”).

La marcha es una maravilla por las vistas panorámicas, que no tanto en cuanto a bosque y arbolado, lo cual es una pena, pues siempre se agradece el contemplar los matices del otoño en esta época del año. Como anécdota, diremos que ese día había una partida de caza por la zona, y unos encargados de la montería que patrullaban en un jeep nos advirtieron de la eventualidad, para que tuviéramos cuidado de no convertirnos en piezas. La advertencia, dicha de modo educado, no estaba exenta de un tono subliminal amenazante, a lo Harold Pinter.

¿Qué decir de la marcha?. Para mí, muy bonita y la más dura de las que hacemos por las cercanías de Madrid. Personalmente, lo noto por las agujetas que me aparecen y en ésta, ¡¡ Huy, que si las he tenido!!!. La subida fue por el Puerto de Malagosto. Ahí se dieron la vuelta Carlos y Mabu, pues tenían cosas que hacer por la tarde. Los demás comimos en uno de los corredores de bajada del cerro Berrocoso, algo antes del manantial en el que paramos la vez anterior. Allí seguía, como vimos en nuestra anterior ocasión, el rebaño de cabras montesas colgado de los riscos, con pelo diferente del gris que lucían en la primavera-verano, de color pardo-rojizo esta vez, mimetizando el otoño.

En el descenso, cambiamos de valle glaciar, desde El Berrocoso a Hoyo Cerrado, así, de morrena en morrena, hijas las dos del pueblo de Madrid. Y ni aún así tuvimos éxito en encontrar un camino cómodo y libre de monte bajo, lleno de arbustos y espinos. La bajada fue penosa, por lo que propongo una modificación en la calificación de esta marcha, de 3 a 3+.

Como sugerencia, pienso que no sería malo en general, para todas las marchas que no sean “experimentales” como ésta (3+), buscar en lo posible el camino más cómodo y normal para el descenso, con lo que, aparte de que los meniscos nos lo agradecerán ahora y en el futuro, ganaríamos además en la contemplación estética del paisaje crepuscular, en las horas calmas y doradas del atardecer. Ahí queda.

¡! Y mi sobrina, víctima también del sino de los que vienen nuevos a estas marchas, aguantó como una jabata, algunas veces, eso sí, arrugando un poco la nariz !!

Participantes: Carlos, Mabu, José Antonio, Rafa, Robert, Monique, Juana, Belén, Javier, Carlota, Fidel.

Datos de la Marcha:

Longitud (unos 23 km).

Desnivel (1300 m acumulados)

Hora de salida: 10 y media u once menos cuarto.

Llegada: 21 horas y cuarto.

Un día de perros en El Atazar

Llovió más que cuando enterraron a Zafra






No pasará esta marcha a la historia del grupo. Llovía y llovía y si salimos del bar y nos pusimos a andar fue por rentabilizar el gasto en gasolina en llegar al pueblo (ya que estábamos ...), o quizás ese tono positivo que solemos tener los montañeros de que si algo puede mejorar mejorará, no fue el caso ... Hicimos un intento de llegar al Cabeza Anton pero como no dejaba de jarrear nos dimos la vuelta, estaríamos como 3 horas andando, que al menos el agua nos traiga níscalos.


Volvimos sobre nuestros pasos y nos metimos al bar a comer unas alubillas blancas y un churrasco, nos lo sirvió la hija del señor Mariano licenciada en derecho, Mariano segoviano de joven trabajó con su padre llevando ganado a los mercados de la zona, entre ellos Aranda. Debió hacer de todo en la vida este Mariano, pues según cuenta Fidel, que pegó la hebra con él, conocía todo Sudamérica. Me alegró ver a Gema y Jose con los que hacía tiempo no coincidía, de dentistas que está el hombre, paciencia, afortunadamente no ha perdido su vocación musical.

Y a falta de materia campera contaré la vez que vi a Vargas Llosa cuyo Nobel esta semana a mi y a muchos ha alegrado. Era 1973 y vino a Madrid (por entonces él vivía en Barcelona) a presentar su Pantaleón y las Visitadoras en una librería de Argüelles. Al final del acto lo compré y le dije que se lo dedicase a mi hermano que no había podido ir por estar con la la oposición a judicatura. "Ponga jodido opositor" le pedí (en recuerdo a su célebre "la jodiste Zavalita"), y escribió "Para Jose, jodido opositor e inventor de dedicatorias". Siempre sonriente y divertido. Creo que los que universitamos en esos años fuimos unos afortunados, y encima éramos más jóvenes, qué más quieres Baldomero jeje.

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DATOS MARCHA

Fecha: 9 de octubre de 2010
Recorrido: Lineal
Itinerario: El Atazar - inmediaciones Cabeza Anton sin llegar- Atazar
Distancia: 7 Km
Ascensión: 300 m
Duración: 3 horas
Participantes: Fidel, Gema, Josemari, José Antonio, Luz, Mamen, Mateo, Miguel Ángel y el menda.

Bocígano mon amour

El Bocígano, lugar de bueyes

Cuenta José Antonio que nuestro Paco Ayala tenía a este pueblo como el más auténtico de la sierra madrileña. Y motivos no le faltan (al pueblo), si ya ahora no es fácil llegar a él a pesar del reciente asfaltado de la carretera, si pensamos en cómo estaría en los siglos anteriores ... No creo que el bueno de Labordeta, recientemente fallecido, pasase por aquí a catar su rica miel. Y respecto a su sonoro nombre parece ser que la voz BOS hace referencia a bueyes, como Boceguillas u otros pueblos. Las señoras del lugar se quejan de que cementasen hace poco la plaza, la preferían antes con tierra, hierba y algún árbol. Nos juntamos bastante personal, estas marchas otoñales, antes de los frios, suelen tener bastante aceptación. Y comenzamos, con Mota, un perrín majete, y aunque Carlos nos repetía que no le diéramos nada no era fácil cumplirlo.

No damos de comer a Mota


La subida por una buena pista no se nos hizo difícil. Como reseñable un becerrillo escuálido y solitario, probablemente enfermo. Me recordaba lo que me contaba mi amiga Tere de la Puente de Aranda este verano, su gata tuvo 5 hijos, cuatro sanos el quinto no, y la madre no lo cuidaba. Tere por la noche le juntaba con sus hermanos pero al día siguiente la madre lo volvía a apartar, consideraría no exenta de sabiduría que era malgastar energías, al poco murió. Quizás ese becerrillo esté corriendo igual suerte. Llegamos a la fuente del Aguafría (1.995m) a las faldas del Cerrón (2.200 m), nublado como siempre, y se tocó a fagina.

Fuente del Aguafria a las faldas del Cerrón


Y tras comer José Antonio defendía volver a Bocígano por la Loma del Picaño (esa cuerda que se ve a la derecha de la foto de las vacas) pero como el tiempo no estaba muy católico y amenazaba lluvia Rafa prefería no experimentar y volver por el mismo camino de la subida. En conclusión el grupo se dividió en dos partes. Por cierto que Mota, callada y bastante a la defensiva en la subida, nos sorprendió pegando unos enormes ladridos a las vacas.

Desde la Fuente del Aguafria
(a la derecha la Loma del Picaño)


La cima de Loma del Picaño tiene una altura máxima de 2.033 m y enlaza en línea recta con Bocígano, un lujo de vistas , máxime si se consigue coger un buen sendero que evite los varios repechos en que se descompone, es como una muñeca rusa, que cuando te crees que has llegado al final te sale otro tramo de cuerda. Mota intentó la Loma pero había mucho piorno, Robert comentó que corría el riego de perderse entre ellos, so that Carlos optó por volver por la pista junto al otro grupo.


Loma del Picaño (el Cerrón atrás)


Y llegamos a Bocígano. En la foto el grupo picañero, donde falta José Antonio y servidor a la cámara. El dueño del bar un tipo majo nos contó lo mal que lo pasaron en la Loma una vez dos del pueblo en pleno agosto ("estaban arrecíos" que dicen ahí al tener mucho frío). Sobre los múltiples temas de conversación que salen en las marchas recuerdo China, a quien Fidel hace tiempo que culpabiliza de nuestra crisis, que trabajan como chinos 14 horas al día sin vacaciones. Y como estos días tenemos la huelga general contra Zapatero hubo consenso en mandar a Cándido y a Toxo pallá, a regularles sus derechos laborales y organizarles alguna que otra huelguecita, que se enteren de lo que vale un peine. Fidel, constante,va ganando adeptos para su teoría, influenciado en sus carnes por el desmantelamiento de los veteranos telares de su Pradoluengo, ante unos tejidos chinos sin competencia.



Final de la Loma del Picaño, Bocígano al fondo



Datos de la marcha
Fecha: 18 septiembre 2010
Recorrido: Circular (los que subieron a la Loma) + Lineal (resto)
Itinerario: Bocígano –Collado de Calahorra –Collado del Agua Fría – Loma del Picaño – Bocígano
Distancia: 20 kmts
Ascensión: 900 m(puede que los de la Loma algún metro más)
Duración: 8 horas
Participantes: Belén, Carlos, Fidel, José Antonio, Juana, Luz,Mamen, Miguel Angel, Monique,Rafa, Robert, Rosa, Susana, Vicky y el menda
Perros: Mota, perra de 1 año, de la hija de Carlos.
Picos subidos: Loma del Picaño (2.033 m)
Marchas similares en la web: http://www.pirineos3000.com/servlet/DescripcionAscension/MONTANA--Cerr%C3%B3n--IDASCENSION--4689.html

Como a mí me gustan

La oportunidad se había presentado. Por una parte, Begoña y yo teníamos pendiente la subida al Montón de Trigo y La Pinareja, que no pudimos llevar a cabo hacía quince días por niebla. Por otra, faltaban los líderes y por lo que yo sabía no había candidatos a suplantarles, al menos esta semana. Así que lancé la convocatoria.

Optimista de mí, planteé la marcha tal y como la pensábamos hacer Begoña y yo, olvidándome de que el grupo, cuando es de más de dos, hace, dentro del esquema general, la marcha que quiere y de que se producen más pérdidas de tiempo por reagrupes, esperas, estiramiento de los descansos, etc.

El día que nos esperaba era ideal, de los que nos gusta: sol sin calor y buena visibilidad. Todo hacía presagiar un maravilloso día de monte. La convocatoria sin embargo debió de asustar a más de uno porque aparte de los mencionados, y alguno que sí tenía escusa por lesiones de más o menos importancia, tan sólo nos presentamos diez.

Nos citamos en la zona recreativa de Las Berceas, en Cercedilla. Mucho personal, demasiado, como es costumbre, pero la zona tiene, al menos para mí, un encanto especial. Después de esperar a los rezagados, tanto que dio tiempo a que abrieran Casa Cirilo y nos pudiéramos tomar un cafelito que no figuraba en el programa, nos pusimos en camino a las 10:36 am.

La primera etapa consistió en subir al Puerto de la Fuenfría (1796 m), lo que hicimos por sendero alternativo a la calzada romana. Por un lado nos evitó el pesado andurriar por las muchas piedras allí acumuladas, pero por otro nos obligó a subir algún repecho de cuidado ya que de sobra es sabido que la ruta óptima ya la sabían diseñar nuestros antepasados.

Una hora y cuarto después nos reagrupábamos en el citado puerto y tras reponer líquidos nos aprestamos en ascender al Cerro Minguete (2023 m). Esta etapa abrió más las diferencias entre los primeros y los rezagados lo que dio tiempo a reponer fuerzas a base de frutos secos (los socorridos cacahuetes) y fruta fresca (plátanos, uvas, frambuesas, etc.) todo un lujo.

En el Cerro Minguete se partió el grupo. Unos atacamos la ascensión al Montón de Trigo (2155 m) mientras que el resto se dirigió, después de alargar el descanso, directamente al Collado de Tirobarra. Unos y otros pudimos contemplar unas vistas espléndidas de la sierra. Desde luego las vistas desde el Montón de Trigo en un día como el que hizo el sábado merecieron de sobra el esfuerzo de su ascensión.

Teniendo en cuenta la hora (1:30 pm), la distancia y el desnivel que nos separaba de La Pinareja (2194 m), siguiente etapa de la convocatoria, desistimos de ascenderla y acordamos reunirnos con el resto en el collado y emprender la búsqueda de un sitio para comer a resguardo del viento. Decisión correcta. A las 2:10 pm nos reagrupamos con el resto del grupo en el Collado de Tirobarra (1984 m) y emprendimos el descenso por sendero nunca antes recorrido y que constituía uno de los alicientes de la jornada. Mereció la pena. Tras una primera parte de descenso vertiginoso encontramos el lugar idóneo para comer, en los Ojos del Río Moros, y tras un breve descanso, que algunos aprovecharon para batir la zona en busca de boletus pues ya llevábamos muestra en el zurrón, arrancamos con destino al Collado de Marichiva (1753 m), nuestro siguiente destino.

El sendero es una preciosidad. Después de descender unos 200 m en su primer tramo, transcurre prácticamente por la misma cota entre pinos y helechos, con vistas al valle del Río Moros y espléndidas perspectivas de la Mujer Muerta donde las cimas de La Pinareja y Peña el Oso lucían magníficas.

Casi sin darnos cuenta llegamos al Collado de Marichiva. El tiempo justo para beber y contar lo que se nos avecinaba a cuantos preguntaron y pa’bajo por camino archiconocido. El único inconveniente que se nos podía presentar era caer más abajo de los coches, pues luego cabrea mucho retroceder, pero hasta eso salió bien porque cuando tuvimos que desviarnos de la ruta general lo hicimos, con lo que dimos enseguida con la puerta que da acceso al parking.

Datos de la marcha

Fecha:2 de octubre de 2010
Recorrido:Circular
Itinerario:Parque de "Las Berceas" - Pto. de la Fuenfría - Cerro Minguete - Montón de Trigo - Collado de Tirobarra - Ojos del Río Moros - Collado de Marichiva - Parque de "Las Berceas"
Distancia:13 Km
Ascensión:911 m
Duración:7h 30'
Participantes:Fidel, Luz, Mateo, Miguel Ángel, Monique, Pepe, Robert, Viqui, Begoña y yo
Picos subidos:Cerro Minguete (2023 m), Montón de Trigo (2155 m)

Tiempo nos dio para tomar una cervecita, a la que invitó Robert, de saludar a unas amigas de Luz con las que coincidimos en 2007 en el tren de Cotos a Navacerrada y de llegar a casa a una hora temprana ¿Qué más podemos pedir?

Reencuentro

Después de muchos meses, desde el pasado 20 de marzo, volvimos a salir con los-del-monte en marcha oficial, o sea de convocatoria pública. Al café todo eran hombre ya era hora, qué tal estás, cuánto tiempo, ... Conmovedor el cariño que me mostró la peña.

La marcha era repetición de la que hicimos por primera vez el 23 de mayo del pasado año y los organizadores se empañaron en adjudicarnos su diseño, pero juro que no tuvimos nada que ver con tal iniciativa. No hay más que ver la reseña de aquella jornada.

La mañana era otoñal, fresquita por el ligero viento norte que soplaba. Cuando las nubes le dejaban, el sol aliviaba esa sensación de “fresquito” y esa alternativa, sol-nublado, nos invitaba a olvidar el caluroso verano pasado, según los expertos el tercero en el ranking desde que se tiene memoria automatizada.

Aunque el día era otoñal el paisaje no lo era tanto pues, contrariamente a lo que presagiábamos, nada aún de amarillos, rojos y ocres, el campo conserva el verde favorecido por las últimas lluvias.

La ascensión, por pista, se hizo en animada charla aprovechando para ponernos al día de vacaciones pasadas, información familiar (hijos, progenitores, etc.) y el gran evento de los veranos: Pirineos, en este caso la 7ª edición.

Aprovechando el cacahuetes-break, José Antonio, en su ansiedad por estirar la marcha ascendiendo al Corco, no sé qué tiene el dichoso Corco, tiró y tiró hasta el Collado del Mosquito sin percatarse de que nadie le seguía. O quizás se percataba y, vigilándonos en la distancia, ponía tierra de por medio imponiendo así un ritmo adecuado a la consecución del objetivo, su objetivo porque la marcha, por la distancia, ya tenía enjundia.

Como los demás, ignorantes de su maquiavélico plan, pensábamos que se había entretenido en alguna mina abandonada de mica, nos dispusimos a su búsqueda. Unos para atrás, otros hacia adelante y los móviles prestos.

Cuando al fin se le localizó, comunicamos la noticia a los rezagados y retrocedimos por el camino que traíamos en busca de un sitio abrigado para comer, un poco de siesta, mucha charla y después regreso a Montejo de la Sierra que hicimos por la cuerda de los Cerezos.

Datos de la marcha

Fecha:25 de septiembre de 2010
Recorrido:Circular
Itinerario:Montejo de la Sierra - Lomo de la Tejera - Los Cerezos - Cerro de Recuenco - Morla del Recuenco, y regreso por la cuerda
Distancia:17 Km
Ascensión:814 m acumulados
Duración:8h 15'
Participantes:Carlos, José Antonio, Juana, Mabu, Mamen, María, Miguel Ángel, Rafa, Rosa, Susana, Viqui, Begoña y yo
Antecedentes:23/05/09 ver reseña

Saludos y a ver quién convoca esta semana que andamos huérfanos de líderes.

Regalo de despedida

Dada la inactividad montañera propia de esta época y a punto de iniciar las vacaciones os dejo un regalito extraído de YouTube. Se trata de un fragmento del primer movimiento de la sonata para violín y piano "Kreutzer" de Beethoven, interpretada por Anne-Sophie Mutter y Lambert Orkis.



Hasta la vuelta.

Toros y fútbol en la pradera segoviana, 3 julio 2010

Dejamos los coches a las afueras de Prádena junto a la N 110. Y ahí nos encontramos a la cuadrilla del maestro que torearía por la tarde. Hacía frío y los pobres se calentaban el alma con sevillanas en el coche.

A la mitad de la ladera encontramos una fuente, y ya no paramos hasta la cuerda donde hicimos el cacahuetes break, y luego subimos un poco más, hasta comer entre el Puerto de la Acebeda y Colgadizos.

Siempre en esta cuerda hay que resolver si se come con vistas a Segovia o a Madrid. Yo defendía Segovia pues creo que era una bonita vista, aunque quizás simplemente me tiraban mis genes castellanos. Pero a Rafa le pareció mejor Madrid y tampoco fue mala decisión, además se veían bastantes montes y uno disfruta últimamente comprobando que me sé el nombre de varios, que me ha costado oye, ese es La Cabra, el otro Mondalindo, allá la Cabrera … Recuerdo que hablamos del 10%.

Pero Dios escribe recto con los renglones torcidos y me deparaba una sorpresa, huyendo de la trampa saducea de matojos y jaras fui a parar de nuevo a la fuente inicial (vaya toalla!) y a pocos metros un monolito. Me acerqué y era un pequeño monumento funerario con este texto abajo:

En esta peña el 2 de septiembre de 1993 fueron depositadas las cenizas de D. Ramón Becerril Romeo (1945 – 1993), noble aragonés, fidelísimo y generoso amigo que admiró intensamente este paisaje y vivió en el molino del concejo

Y en la parte superior esta poesía de un tal Carlos Usúa, amigo suyo imagino:


Aunque reposes perdido

en este cuarto perdido

yo jamás te olvidaré.

No cabe el olvido y nunca

te perderé porque te amé

como si te tuviera que perder

y te perdí como si te tuviera.

Gracias por tu vida, por tu

bondad, por tu amor.

Carlos Usua

Era un poema sentido que me emocionó. Y dejé de recuerdo un euro en su cara oeste, puse encima un par de piedras. Tengo que enterarme algo más de Ramón y Carlos, Google los desconoce.

Cuando llegué a los coches el grupo hacía bastante que había llegado, y la gente iba hacia la plaza de toros, la corrida iba a empezar.

Y como estamos de Campeonato Mundial de Fútbol de Sudáfrica nos fuimos a Santo Tomé del Puerto donde tras tomar unas ricas cañas jugamos España – Paraguay en semifinales. Ganamos 1-0 por gol de Villa, nos está dando mucha alegría este mundial falta nos hacía. Vino a verlo Andrés desde Madrid.

Después paseando ya de noche por Santo Tomé nos encontramos a Victorino Martín y su mujer de nombre tan raro que no recuerdo. El nacido en 1926 nos contó cosas de la batalla de Somosierra de 1808 (Napoleón durmió el día antes en la Venta Juanilla, a la salida de Santo Tomé) y cosas de la guerra civil.

Que aunque era pequeño recuerda perfectamente la guerra, a todos les ocurre igual. Y nos contó un curioso dato para él clave en la guerra, el 19 de julio llegaron al pueblo desde Pamplona un par de miles de requetés que al día siguiente cruzarían Somosierra por arriba y por la vía del tren, se hubieran plantado en Madrid y la República hubiera caído sin guerra. Pero un camionero escapó a Buitrago e informó de todo con lo que de Madrid llegaron refuerzos y tras unas duras batallas se frenó ese avance y ese frente quedó inactivo toda la guerra, los nacionales arriba en la cuerda y los republicanos abajo en el lado de Madrid, de ahí tantas trincheras, alambradas, bunkers, etc que vemos a todo lo largo de la cuerda, Somosierra, Braojos, Puerto de Navafría, el Nevero, etc. Victorino decía que antes no había apenas teléfonos y menos en los pueblos, ese camionero cambió el destino comentaba con pena, dos hermanos suyos murieron en el frente del Ebro no sabe donde están, le gustó desahogarse y a nosotros escucharle, qué interesante la gente mayor mucho más que esta juventud de piscifactoría. Luego trabajó de chófer en Madrid, tenía varios hijos que sacar adelante y el pueblo estaba muerto, qué calor con la gorra y chaqueta obligatorios antes … pero fue feliz.

Salud Victorino y señora! (Fidel y Luz recordáis el nombre de la seño?). y buen verano/ Javier Seijas

Datos estadísticos

  • Circular desde Prádena (1.200 m) al Puerto de la Acebeda (1.686 m) y un poco más hacia Colgadizos en total un desnivel de unos 600 metros. Y unos 13 kilómetros, no fue muy dura.

En internet he pillado una marcha de un tal Juande (saludos!) que bajaron por nuestro mismo cortafuegos. Cada vez más gente deja trazadas sus rutas en wikiloc que quedan muy chulas… quien de nuestro grupo se anima ... http://elblogdejuande.blogspot.com/2009/12/ruta-al-vertice-colgadizos-desde.html

  • El nombre de los 10 héroes: Carlos, Fidel, Jose, José Antonio, Juana, Luz, Mateo, Rafa, Rosa y el menda (que estrenó botas Salomon rebajadas a 75 euros en el CI, goretex y ortholite para la planta del pie)

Pre Pirineos

Una mañana de calor y poca concurrencia. Se trataba de llegar a Cotos, desde el área recreativa La Isla y regresar al mismo lugar acompañando al Lozoya en su nacimiento y durante sus primeros pasos por su vida serrana. Es la misma marcha que hicimos en septiembre del año pasado.

La falta de sombras en el ascenso lo hizo especialmente duro, pero todos dimos por bueno el esfuerzo pensando en que era un buen entrenamiento para el inminente Pirineos 2010 de la próxima semana. Después de un agradable almuerzo sobre las praderas y sombras próximas a los arroyos que alimentan el Lozoya iniciamos el regreso, primero por sendero y después por pistas, al lugar de partida.


Datos de la marcha:

Fecha: 14 de julio de 2010

Recorrido: Área recreativa La Isla, Cabeza Mediana, GR 10, Cotos, y por pistas al lugar de partida.

Participantes: Rosa, Rafa, Luz, Fidel, Javier Seijas, y Carlos

Desnivel: 700 m

10 del ferro-Julio: Cueva Valiente ¿Quien dijo miedo?

Esta vez , Rafa nos había citado en San Rafael, mejorando lo presente, con el fin de hacer la marcha de Cueva Valiente. Es zona de buenos pinares y es por eso que nos imaginábamos que nos íbamos a librar del sol en lo que prometía ser una jornada muy calurosa.

De hecho, no nos libramos. Según reconocía el propio Rafa. ¡ Ya no me acordaba que en esta subida pegaba tanto el sol. En efecto, el ascenso fue duro por la solana, con el astro rey justo en el cenit. Nos cruzamos, además de la fuente existente en el parque desde donde salimos, con otra fuente-pilón, donde nos refrescamos, tanto a la ida como al regreso.

Ya arriba, próximos a llegar al refugio de C.V., nos encontramos con unas jóvenes y bellas ciclistas, con quienes departimos y sacamos unas fotos.

La vuelta la hicimos buscando el abrigo umbrío de los pinares. Ya en el pueblo, degustamos unas cervezas y claras con-sin y otros refrescos en el bar de la esquina, donde fuimos algo molestados por un par de enormes autobuses que se pusieron a hacer allí mismo maniobras para dar la vuelta. Luego, ya a las 8 por lo menos, vuelta a casa.

Fueron los siete valientes: Rafa, Rosa, Javier, Mateo, Juana(*), Luz y el que suscribe.

Datos marcha: desnivel, unos 800 m, en 15 km.
(*) Se hizo invisible en la foto y durante toda la marcha. ¿Donde estabas, Juana?

Buena suerte en Pirineos

Próxima la cita de Pirineos VII quería aprovechar la ocasión para desearos a los que participareis en esta edición la mejor de las suertes, tanto en lo que respecta al clima como a las mil y una ocasiones que el monte encuentra para amargarnos la marcha e incluso el viaje. Así que ya sabéis, nada de asomaros a los barrancos, si pasáis un río hacerlo con cuidado, alejaos de las lesiones, prudencia con el coche y obedecer al líder, pero sobre todo, admirar los paisajes que os esperan y divertíos.

Este año, a Begoña y a mí, nos toca aguantarnos en los madriles y envidiaros sanamente. No obstante, seguro que habrá una 8ª y más ediciones.

¡Ah! Enviad crónicas aunque sean escuetas y con datos que si no las estadísticas se resienten y luego vienen las reclamaciones.

Coletilla a la crónica de la marcha del 19 de junio de 2010

Releyendo la crónica “LAS SORPRESAS DE UN DÍA EN LA PEÑOTA” sobre la marcha del sábado 19 de junio de 2010, en la que tuvimos que pagar una tasa de 4 euros por abrir una puerta que han puesto recientemente al monte en La Estación del Espinar….., la crónica refiere que en un momento determinado, varios de nosotros, incluyéndome a mí “chillaban” a una joven encargada de cobrar la citada tasa.

En esa ocasión, yo hice justo lo contrario, es decir, en ningún momento la grité y sólo al final hablé, y moderadamente, con ella y con el señor que blandía el talonario de tiques cual “Tablas de la Ley” según bien dice el cronista, para intentar apaciguar la bronca, cosa que casi consigo pero que no conseguí.

De acuerdo con que es divertido adornar los hechos para proporcionar salsa y picante a lo escrito y además añado, los chillos que hubiera, al dividirlos entre más, tocan a menos. No obstante, dado que el blog es de dominio público, no puedo resistirme a intentar ser veraz en lo que me concierne.
Fidel

Delicias de la Cebollera

Sábado 26 junio, con poco calor y amenaza de tormentas. Aparecimos seis: Jose Antonio, Mamen, Miguel Angel, Rafa, Rosa, y yo misma. Y un autocar de polacos que visitaban la ermita de Somosierra, con sus memorias napoleónicas a cuestas. La fuente del Puerto se había secado, nos dió agua el camarero casi sordo del Bar, y nos fuimos.
Salimos desde el Puerto de Somosierra por la pista que parte junto a la gasolinera, con planes de hacer todo lo previsto, si el coco-tormenta lo permitía.

Íbamos charlando, pero el monte estaba precioso, y se nos empezó a colar entre las palabras. Verde luminoso, tierra blanda, árboles a estrenar, arbustos de colores, mariposas en danza, trinos, y los arroyos haciéndonos compañía, ay qué bonito, a ver si dura.

Al llegar a media altura, al Reajo Grande, oímos a Jose Antonio que decía: es por ahí, y señalaba lo peor, una especie de cortafuegos, una cuesta sin perdón, un esbarre dicen en mi pueblo, un erial con forma de vereda, el único trozo feo del paisaje, la serpiente del paraíso terrenal. Pero subimos, todos. Pasito a pasito. Y en esas, como en tantas otras, apareció sobre la cuerda, allá arriba, un puntito o raya, Jose Antonio; ¿cómo lo ha hecho? pero si estaba aquí hace nada. Seguimos subiendo y según avanzamos, Miguel Angel, estupendo, se acerca y se acerca, todo un paisaje.

Al poco, todos estamos arriba, en la cuerda de La Cebollera. El aire ha ido cambiando de denso a ligero, las nubes están de adorno, la luz tiene todos los grises y todos los azules, y se nos nota mucho que estamos contentos, que esa cuerda está y mullida y joven.

La Cebollera Vieja (Tres Provincias), 2.136 m, es tan suave que gracias al vértice geodésico y al monumento a los guardas forestales, se le nota que es una cima. Y allá fue el Tintirítíiin, aunque sólo a 4 voces, porque Rafa y yo acabábamos de empezar a bajar.

Poco después, en la cuerda, nos paramos a charlar, contemplar y hacer ganas para bajar el mismo esbarre de la subida. Yo me preparé un bocadillo que se me olvidó allí. Sin duda se lo comió la serpiente. Y bajamos, amoldaditos a la casi vertical, a la mezcla de tierra y pedruscos. Ah!, pero al llegar abajo, Rafa nos colocó en un ameno prado-comedor, de los de música de arroyo, sol o sombra a elegir, y hierba para mullir.
A mí me alimentaron generosamente los demás, y hasta sobró. Gracias.

En esas se oyeron unos truenos, pero va Rafa y les lanza un sortilegio, acierta, y se va la tormenta, al más allá, a Villavieja del Lozoya lo menos. Y nos fuimos dando cuenta de que nos quedaba por delante medio día de disfrute, de que el abedular nos esperaba, de que estábamos de suerte, y de lo que se estaban perdiendo los que no habían venido. A las cuatro de la tarde tomamos de nuevo la pista que corre paralela a la cuerda y al cielo, y anduvimos algunos kilómetros hacia el sur, buscando un camino que nos bajase a la Dehesa Boyal y al valle de los abedules. Entre indecible sufrimiento llegamos a un punto con bosque de pinos a la derecha, que Rosa y Rafa recordaban practicable para bajar, y allá fuimos. Nos arriesgamos a bajar por ese bosque limpio, pisando mullido, esquivando flores protegidas, nacederos, prados chop-chop, senderuelas y champiñones. Y en esas, zas!, el primer abedul…Jose Antonio ahora iba siempre detrás, disparando fotos que ya quisiera yo ver, ojo asombrado, mirada cautivada; Mamen, tan ligera, iba parándose a no-me-lo-creo esto es un roble, y aquellos fresnos y todos esos abedules, y esos, acebos.

Le echamos aún más valor, sorteamos el follaje y la espesura, huimos de vacas que comían hoja tierna de roble, y por fín llegamos a un mirador, donde merendamos, y después de merendar, a un río, que no se podía cruzar, y sí se había podido en invierno. ¿Vadear?, no!, adentro, fuera botas, arriba pantalones, al agua, y qué placer.

Después del río seguía y seguía este valle del deleite, ahora con otra variante, con un techo de avellanos, que, ay que pena, no nos dejaban ver los abedules. Algo después, nuestra Rosa andaba literalmente entre rosales cuajados de rositas, puro retruécano ¿verdad?, pues iba tan natural, como quien sabe que eso es lo suyo.

Llegamos al Puerto a las 8.30 pm, tras 500 mts de asfalto. Pasamos por delante de la casa en que “se alojó” Napoleón cuando se nos venía encima, y por delante de un viejo restaurante-del-puerto ya cerrado. Veníamos cansados y seguíamos asombrados. Nos tomamos el agua, el té, el Cola Cao, la clara. Y como ya se sabe que después del paraíso todo está por empezar, se concluye que, naturalmente, somos unos chavales.


Fotografías por cortesía de José Antonio Espí
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Gracias a Miguel Angel por los datos técnicos. Su gps Garmin dijo que desnivel 721m, y que anduvimos 19,4 km, durante 6 horas. El resto de las horas, cuatro, ¿qué hicimos?

Susana

Clifford

Clifford decidió, después de olfatearnos detenidamente, que éramos de fiar y por tanto podía incorporarse a la excursión sin preguntar si era aceptado. No era su intención gorronear comida o caricias, como quedó demostrado al despreciar los chuscos que se le arrojaron. Se apuntaba porque le apetecía dar un paseo antes de la lluvia.

El camino nos era conocido, aunque esta vez el exceso de verde estaba acompañado por el tomillo y cantueso en flor, y los boletus de primavera. El GR88 nos transportó en 2 horas al Collado de las Palomas, donde al tiempo que tomábamos el aperitivo acordábamos la escisión ante las prisas de unos y la prevención a la lluvia de otros. Así, mientras el grupo A se volvía a La Puebla por la clásica pista de “La Clásica”, el grupo B decidía continuar hacia los objetivos iniciales. Clifford se afanaba a hurgar en las guaridas de topos y ratones antes de unirse, sin dudarlo, al grupo A.

El medio grupo que empapado llegó en primer lugar a La Puebla decidió ir a por el menú del día de 12 €, que el de 22 € queda para épocas de largueza.

A mitad de comida, se presentan los del B, convencidos de que el día no estaba para las trepadas de Torneras y Centeneras. A los postres, compartimos la exquisita tarta de Mamen.

A las puertas del bar, Clifford se divertía jugueteando con los críos del lugar. No nos dijo nada, pero se le notaba agradecido.


Fotografías por cortesía de José Antonio Espí
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Datos de la marcha:

Fecha: 12 de junio de 2010
Recorrido: La Puebla de la Sierra, Corrales del Zahurdón, Lomas del Estillo, Collado de las Palomas, pista forestal y La Puebla. Variante: por la cuerda de La Tornera, y bajada a La Puebla (prácticamente el mismo desnivel y distancia). Total: 12 km
Participantes: Grupo A: Rosa, Rafa, Vicky, Guida, Maxi, Miguel Ángel, María Mabu y Carlos y Clifford el chucho; Grupo B: Mateo, Luz, Fidel, Juana, José Antonio, Mamen, Rogelio y José Fernández.
Desnivel: 600 m
Duración: 4 horas


Carlos

Las sorpresas de un día en La Peñota

Lo escribiré antes de que a todos se nos pase el sábado de San Juan. Rafa y yo, cuidadosamente, habíamos preparado la excursión pensando en todos los detalles. A saber: corta y cercana a Madrid y, encima, atractiva. Yo la tenía cuidadosamente reservada para un acontecimiento como este. Además, en gran parte nueva, no innovadora, porque subir a La Peñota desde El Espinar era un trayecto obligado en rutas mucho más largas, pero nosotros nunca lo habíamos elegido. Pura casualidad.

El día casi perfecto. En medio del caprichoso clima que nos envuelve desde que hace años nos convencieron que íbamos derechos a la desertización sin remedio, ahora, este año, no cesa de llover y hacer frío. Tal era el escenario para que apareciéramos nosotros primero (José Antonio y Juana) y Rosa y Rafa después, Fidel y Luz, Carlos y Magu, Javier (Seijas), Susanita y Luis al final. Era el día de la noche de San Juan y el personal estaba perezoso o no quería correr riesgos.

No salimos tarde. Nada presagiaba lo que instantes después iba a suceder. Lo narro en plan periodístico, neutral, sin tomar partido, como debe ser la función de un cronista. Estábamos esperando entrar en el parque de la Panera, asi se llama el maravilloso lugar que en realidad se denomina Valle del río Moros (sin gente claro está, ya que atestado, ni valle, ni río, ni niño muerto, tal como lo apreciamos al salir). Pues cuando nos dimos cuenta, estábamos haciendo cola en la entrada del parque. Carlos y Luis delante y Javier, Rafa, Fidel y yo mismo cerrábamos la comitiva. Pues aquello no se movía. Oímos gritos y vimos a los responsables de los citados vehículos gritar levantando las manos: ¡Que disparate! ¡Qué estafa!, ¡Cuatro euros…. !!!. Rápidamente caí de la caballería. Nos estaban tratando de hacer una contribución al alivio del agujero autonómico. Instrucciones de la Consejera de Hacienda de la Junta. Era algo así.

Un santo y grueso varón con un talonario en la mano lo blandía como si de las tablas de la ley se tratase. Rafa y Fidel, e incluso Javier chillaban a la chica acompañante, de luto y algo pasada de kilos, que respondía de manera airada. ¡Pues llamo a la Guardia Civil! ¡Pero quiten los coches! Era verdad. Ya se amontonaban varios vehículos e incluso llegaba un autobús cargado de domingueros y se unía al pelotón de los silenciosos. ¡Sino pagan váyanse, tenemos autorización de la Junta!!! Y enseñaba una desgastada fotocopia con el escudo de la misma, pero yo, queriendo terciar un poco, se la pedía. ¡Pues no meda la gana! Vociferaba el maestro de una dialéctica de pocos argumentos. ¡Pues den la vuelta y váyanse! Se oía a la chica que, de repente, empieza a cambiar su tono de vociferante a… Bueno, oigánlo ustedes: Cabr.nnn., Capullo, Gilippppp, habráse visto….Yo, una vez más, de manera independiente y alejada me atreví a decirle: Señorita… no se debe faltar a nadie y menos insultar…. ¡Gilipolll.. es él (Javier….), el que me ha insultado, me ha llamado Tontinaaa!!!. Bueno, aquí hago un corto respiro porque, en un afán de averiguar la verdad de las cosas (periodismo de investigación, claro está) lo comenté con el género opuesto y me llevé una sorpresa grandiosa: pues sí, es un insulto verdaderamente machista, Tontina, suena a prepotencia masculina, hubiera sido mejor que contestase con otro Gilippp. Es más digno. Nunca paro de asombrarme de la complejidad humana. He aprendido. Cuando se quiera ofender a una mujer nada de dulzuras llenas de medias palabras, se agradecen los sonidos fuertes, repletos de carga sin ofensas: Hija de…, So Zorrr.., Mal Nacida… Eso, eso está libre de afecciones machistas con triple intención.

En fin, cargados de experiencias adquirida en pocos (bueno, yo calculo que veinte minutos), llenaron los devaneos dialécticos hasta que todo el grupo, menos Carlos, Magu y Luis que habían tenido la suerte de los templados y habían pasado al sagrado recinto del Río Moros en los primeros momentos del drama, accedimos en santa comunión a la solución de agruparnos en dos coches y, al menos, que la honra quedase un tanto a salvo. Así lo hicimos y, después de aparcar los vehículos a medio kilómetro de la puerta, volvimos con los 4,5€ en la mano para recibir de la indignada pareja una amarillenta factura que nos daba derecho a entrar, solazarnos, aparcar y qué se yo de cosas inimaginables. El hombre, todavía afectado, no me dejaba marchar: ahí tiene el NIF, yo tengo mis derechos, todo el mundo paga, hasta a los vecinos les hemos tenido que cobrar. Todavía se oían las excusas cuando alejándonos nos introducimos en el aparcamiento.

El episodio nos había consumido más de media hora y Carlos, Magu y Luis se habían marchado, inconscientes del drama del que minutos antes se habían librado.

Bueno, el camino, suave al principio, lleno de bosques y prados era una delicia. Después, enfrentados con la realidad de subir al collado, la ancha senda se tornaba en un cortafuegos muy pendiente, pero el ansia de recuperar el humor puesto en duda, nos permitió coronarlo con paciencia y, después, ya en la preciosa cuerda de La Peñota, siempre vigilados por las dos torres de granito y ya en estrecha vereda, nos codujo a la divisoria entre ambas, en donde aparecieron los tres escapados. Carlos y Magu, con prisas, desaparecieron sendero abajo y Luis, tuvo la atención de acompañarnos y coronar por segunda vez La Peñota verdadera.

Comimos en la bajada, ya en los pinos, como siempre y, por vez primera en larguísimos meses, hubo siesta al sol y sombra, con una brisa fría de comienzos de una primavera que se acaba. Después, la bajada tranquila y conversadora. Siempre lo hacemos así. Es lo natural. Las obligaciones de la noche evitaron la tertulia en el café y, a media tarde de verano, llegábamos a Madrid.


Fotografías de José Antonio Espí y Julio Caro
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¿Quién dijo que las marchas de hoy no poseen las emociones de antes?

José Antonio

Crónica retrasada sobre nuestra Pasabán

Esta crónica pretende remediar una injusticia al comprobar que
pasa el tiempo sin mención a la hazaña de nuestra Belén Pasabán, que el pasado 29 de mayo coronó, en compañía de José Antonio, el Tres Provincias.

Salimos de las dehesas de Cerezo de Abajo y sin abandonar el GR88 alcanzamos el collado del Reajo del Puerto poco antes de las 14 horas. Casi todos culminamos aquí la ascensión y por tanto decidimos ir en busca de una pradera, atisbada en la subida, sorprendidos y admirados de que Belén hubiera decidido tirar parriba acompañando a José Antonio.

Después de tres horas de solaz en la pradera glacial al pie del Tres Provincias nos reencontramos con los dos aguerridos, orgullosos de su proeza. Comida rápida de los héroes y regreso relajado primero por el cauce del arroyo y después por la pista que nos condujo al encuentro del GR88.

Con unas cervezas en el bar de Prádena celebramos el próximo cumple de Roberto.

Datos de la marcha

Fecha: 29 de mayo de2010
Recorrido: Matallana (próximo al parque de las Dehesas de Cerezo de Abajo), GR 88 hasta el Collado del Reajo, pradera glacial al pie del Tres Provincias, GR 88 y Matallana.
Distancia: 17 km (19,5 Belén y José Antonio)
Desnivel: 700 m (950m Belén y José Antonio)
Tiempo: 8 ½ (3h para la comida)
Partcipantes: Belén, José Antonio, Susana, Miguel Ángel, Mateo, Rosa, Rafa, Vicky, Monique, Robert, Mabu y Carlos

Carlos

Cumbres Berrocosas

(o crónica de una marcha sangrienta)

Llega ya esta crónica, un poco tardía ella, sobre el berrocoso periplo del sábado día 5 de junio.

Salimos todos desde Alameda sobre las 11. Como otras veces, caminamos un trecho urbano, cruzando la carretera que viene de Lozoya y tras atravesarla, emprendimos poco a poco una muy suave ascensión, que luego nos llevaría por una pista que atravesaba una zona boscosa de pinos, tras la cual, aparecía el monte bajo característico de las zonas mas elevadas del monte.

El día era de sol de justicia, como alguien se aventuró a decir. Justicia, como la que padecían los desventurados que en épocas pasadas eran atados al pincho de piedra que todavía hoy engalana las plazas de algunos pueblos.

El monte bajo resultó ser en esta marcha, especialmente fatigoso. Ya en los inicios, algunos de nosotros se dieron la vuelta. El resto, continuamos hasta alcanzar el puerto de Malagosto, donde aun hoy día habita la moza serrana de merecida e inquietante fama. Sus insidias en este caso, quizás por celos, no se cebaron en los varones que formaban parte de la expedición, sino en las dos únicas mujeres que seguían en el grupo. En efecto, al mismo tiempo y en el mismo puerto de Malagosto, Rosa tropezaba y casi caía de mala manera sobre las piedras de la valla que marca la muga entre municipios y Luz metía una pierna en el paso canadiense ubicado en el mismo punto. Ambos sucesos, afortunadamente, sin graves consecuencias para ninguna de ellas. Otro suceso importante para ser recordado por el grupo.

Tras un breve descanso, y tras leer la inscripción sobre la piedra del puerto (ver foto), seguimos cuerdeando hacia el Berrocoso y Hoyo Cerrado. Esta ascensión, que algunos pensábamos que iba a ser fácil, fue más pesada de lo previsto, como ya nos había advertido Rosa, aunque nos, incrédulos, no la habíamos dado crédito. Una vez en el berroqueño Berrocoso, comenzó la parte exploratoria de la marcha. Descendimos por un angosto y vertiginoso corredor, que puso a prueba nuestro equilibrio y sentido de la supervivencia y autoconservación.

Al fin, nos encontrábamos en un glaciar y en la pradera que albergaba, al lado de un idílico manantial donde pusimos las bebidas al fresco, comimos e incluso alguien se echó una breve siesta, mientras contemplábamos las capras hispánicas saltando entre las rocas.

Emprendimos después el descenso y ahí comenzó la parte más sangrienta de la marcha. Porque sí, hubo sangre derramada de un hidalgo burgalés (ver foto), que se dejó parte de la piel entre la fraga del monte bajo y espinoso que hubimos de atravesar, durante unas dos horas de odisea por entre correderas de alimañas, hasta que alcanzamos una senda merecedora de tal nombre.

En un descanso, tuvimos la fortuna de encontrarnos con un joven lugareño que iba con su perro- resulto ser el pastor de las vacas que veníamos viendo durante el camino-, algunas con sus correspondientes terneros. Nos condujo hacia una fuente, donde repusimos líquido y continuamos ya un cómodo descenso de nuevo, hacia Alameda. Ahí cayeron varias cervezas, claras y coca colas. Y “Fin” de una épica y auténtica aventura equinoccial, casi como la de Lope de Aguirre, esta vez sin indios (?).

Datos de la marcha

Fecha:5 de junio de 2010
Recorrido:Circular
Itinerario:Alameda del Valle - Pto. de Malagosto - Hoyo Berrocoso - Arroyo del Hoyo Cerrado - Alameda del Valle
Distancia:22 Km
Ascensión:1250 m acumulados
Duración:8h
Participantes:Jose Antonio, Rafa (el hidalgo burgalés herido durante la marcha), Rosa, Jose, Pepe, Rogelio, Jose Mari, Gema, Carmen, Luz y Fidel

Fidel

Hoyo Berrocoso, sin crónica pero ilustrada

He recibido las fotos de la marcha del pasado sábado y aquí las cuelgo para general disfrute.


Fotografías de José Antonio Espí
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Agua no hay
Autor Javier Seijas

Pan para caballos
Autor Javier Seijas

Saludos

Yo continúo a lo mío

Me cuentan los que ayer estuvieron en la marcha oficial, la del Hoyo Berrocoso, que fue de las matadoras, que pasaron calor para aburrir y que los que la completaron se llevaron a casa una buena tunda. Esperaremos a la crónica oficial para conocer los detalles.

Por nuestra parte, continuando con la preparación y en contra de la opinión de mi médico, nos dirigimos de nuevo al Alto del León. Si la semana pasada recorrimos el GR.10 en dirección a Navacerrada, hasta La Peñota, esta vez lo tomamos en dirección opuesta, hacia El Escorial. Lo cierto es que escogí la ruta porque en apariencia tenía menos desnivel, pero no fue así, al final nos dimos una pequeña palicita, señal de que esto va a mejor y que el cuerpo poco a poco nos va pidiendo más marcha.

Después de embadurnarnos con crema protectora nos pusimos en marcha con un sol a ratos inclemente. Nos salvó el que buena parte de la jornada las nubes lo ocultaban y que en la cuerda soplaba una brisa reponedora.

EL monte continúa precioso, en todo su esplendor, verde y tapizado de flores. Nos encontramos poca gente a pesar de creer que la ruta era de las muy concurridas. Las vistas eran espléndidas, sobre todo desde el mirador de Cabeza Líjar donde nos detuvimos un rato, tanto a la ida como a la vuelta, para disfrutarlas.

Salvo un pequeño despiste motivado por aquellos que obedeciendo a no sé qué oculto interés se dedican a colocar montoncitos de piedras que no llevan a ninguna parte, y como vamos a buen paso, deteniéndonos lo imprescindible, no eran aún las cinco de la tarde cuando después de asearnos nos tomábamos unas birritas para rehidratarnos antes del regreso. Una gozada de jornada.

Datos de la marcha

Fecha:5 de junio de 2010
Recorrido:Lineal, ida y vuelta
Itinerario:Alto del León - Cerro de la Gamonosa - Collado de la Gasca - Cabeza Líjar - Collado de la Mina - Cerro de la Salamanca - Risco del Palanco
Distancia:15 Km
Ascensión:750 m acumulados
Duración:6h
Participantes:Begoña y yo
Antecedentes:15/09/2007 ver reseña

Un abrazo a todos

Satisfecho con la prueba

Después de que la semana pasada decidiéramos darnos un paseo por los montes de La Pinilla en busca de setas, pretexto para no sobrepasar lo recomendado por los médicos, y ante el nulo resultado obtenido, ayer me impuse la tarea de calzarme las tragamillas y probar cómo andaba de estado físico. La marcha, elegida por conveniencia por tener que atender otros asuntos, fue el tramo de la GR.10 que va el Alto del León al Alto de La Peñota.

El día salió soleado, con excelente temperatura, aunque el viento del noroeste te obligaba a caminar para no enfriarte y detenerte sólo en la vertiente madrileña, más abrigada, o ponerte ropa. El monte está de caramelo, verde y con flores, como corresponde a un mayo a punto de finalizar. Poca gente para lo que acostumbra esta ruta. O sea, día perfecto para caminar y excusa perfecta para salir de esta contaminada Madrid.

Buenas sensaciones, voy cogiendo ritmo. Begoña me sigue, observa cómo voy atenta a cualquier alarma. No hablamos mientras andamos, esto, lejos de ser un inconveniente, nos permite pensar en nuestras propias cosas, observar los colores de esta primavera y atender a los múltiples sonidos del campo, sobre todo de los pájaros, que en esta época compiten por hacerse oír alarmados ante los intrusos, como reclamo para aparearse o como exigencia de alimento.

Cerca estuvimos de coronar, solo nos quedaban escasos 100 metros de desnivel. Mas la prudencia, no querer sobrepasar lo recomendado, querer hacerlo poco a poco y temerosos por el regreso, ya que es un auténtico tobogán, nos hizo parar en los 1835 m y almorzar a pesar de no ser aún la hora acostumbrada pero satisfechos por lo conseguido y maravillados por la vista que se nos mostraba.

La vuelta fue rápida, ya habíamos disfrutado a la ida. Ligeros pinchazos en los cuádriceps en la última ascensión, lo que hizo que me alegrara por lo acertado de la decisión. Buenas sensaciones, en poco nos apuntamos al grupo, aunque sea para hacer una marcha corta porque con eso de que están preparando los Piris las convocan un poco sobrepasadas en distancia y desnivel.

Datos de la marcha

Fecha:29 de mayo de 2010
Recorrido:Lineal, ida y vuelta
Itinerario:Alto del León - Sevillana - Collado del Arcipreste de Hita - Cerro de Matalafuente - Collado de Matalafuente - Peña del Cuervo - Collado de Gibraltar - Prepeñota
Distancia:13 Km
Ascensión:670 m acumulados
Duración:4h 30'
Participantes:Begoña y yo
Antecedentes:24/10/2009 ver reseña
8/11/2008 ver reseña

Un abrazo y hasta pronto

Sorbete de cabra

De la Ermita de Santa Marta al Nevero
Qué raro que fuésemos tan pocos, de hecho, sólo nueve. El día estaba fresco, de los que apetece andar. Subimos algo despacio, hacia el Nevero, porque el camino es un viejo conocido que no se ve, porque no se usa, y que casi casi lo marcamos nosotros yendo y volviendo. Pero es precioso, mucho bosque al principio, con champiñones en el mismo sendero -tuvimos que cogerlos a la vuelta- y agua saltarina o encharcada o cantante. Subimos a la vera del Arroyo de los Hoyos, y por la ladera del valle, entre retamas y brezos y el silencio del bosque. Llegamos a una cascada, la del cacahuete. Agua a borbotones, sonidos de agua casi todo el tiempo. Después, se acabó el bosque, y se empezó a venir el paisaje más alpino, con hierba más dura, con mucha más piedra, con fuentes y suelos encharcados y bellísimos. Y en esas, zas, ahí en el propio Hoyo de Peñacabra, alguien dijo: mirad, mirad, una cabra, no, no, muchas, un rebaño, cómo corren, qué bonitas. Era verdad, eran color canela y se movían rápido, como sin cuestas, ni rocas, tan elegantes, ladera arriba hasta la cuerda en un hale hop. Y a cada poquito aparecía otro rebaño, y otro, y otro más. Cuatro o cinco grupos, fácil 40 cabras, siempre a 100 metros, siempre huyendo por la ladera izquierda. Justo la ladera por la que propuso seguir Jose Antonio. Lo propuso para llegar por ahí al Nevero. Pero era ya la hora de comer, y hacía mucho, mucho frío. Así que, matemáticas: los que ya tenían hambre (3) se quedaron ahí mismo. Los que aún no teníamos mucha (3) (Rafa, Rosa y yo) seguimos hacia arriba un rato más, pero por la ladera derecha. Los otros 3 (Jose Antonio, Mamen y Pepe) se decidieron a llegar al Nevero, por la izquierda, y comieron a la hora del té, ya bajando. Pero todos nos vinimos hipnotizados por ese valle, el colgado, aquel tras el cual nos dividimos entre tres, ese balcón plano sobre el Lozoya, que era un sorbete de cabra y que le falta la laguna glaciar encima, esa maravilla dentro del Hoyo de Peñacabra. Volvamos, ¿vale?

Fecha: 15 de mayo de 2010
Participantes: José Antonio, Fidel, Mamen, Monique, Pepe, Rafa, Robert, Rosa, Susana.

El recorrido fue de 16 km y desnivel 800 m.
Los que subieron al Nevero (José Antonio, Mamen, Pepe) hicieron 20 Kms y 1.100 m de desnivel.

Susana