El precio de innovar

Hacía tiempo que no planeábamos una marcha nueva, de no innovar. Llegado ya el momento de revelarnos contra los archiconocidos Reventones, Malagostos y resto de asiduos itinerarios, José Antonio me eligió para consensuar una marcha inédita, de las de diseño, para el sábado pasado. El plan era subir al Pico del Lobo pero desde el Collado del Águila, encima mismo de Peñalba de la Sierra.

Sobre el papel, o mejor sobre el mapa, era sencillo. Se trataba de acercarnos a Riaza y desde allí con los coches traspasar la cuerda de la Pinilla por el Puerto de la Quesera y adentrarnos en tierras de Guadalajara para alcanzar una pista, según José Antonio en muy buen estado, que nos acercara al citado Collado del Águila quitándonos unos kilómetros de aburrida pista. Me lo creí como un pardillo. Pero si es de color rojo, como todas, pensé yo. Mas posiblemente él había sabido ver en la foto del satélite su buen estado, ya se sabe que mapas y fotos de satélites son, además del GPS, herramientas de uso habitual por José Antonio. Así que, convencido de que había que salirse un poco de la rutina, envié el comunicado el jueves tempranito para que el personal lo fuera madurando.

El día prometía. Había que aprovechar los últimos estertores del verano para hacer marchas largas, para visitar lugares ignotos, para darnos un julepe montañero que permanezca en la memoria durante la larga, oscura y fría temporada que se nos avecina. Lo digo ante todo por la crisis.

El personal, animado, acudió a la cita puntual como se pidió en la convocatoria. A las 10 y ¼ nos poníamos en marcha nuevamente después de haber tomado un café y comprado pan. Después de unos amagos por el pueblo, supimos dar con la carretera a Riofrío de Riaza, continuar luego al Puerto de la Quesera, transponerlo y descender por la otra cara de la Cuerda de la Pinilla hasta dar con la pista buscada.

Titubeos para escoger la pista porque, aunque en el mapa figuraba una, allí había dos ¿cuál tomar? Se enviaron exploradores y anunciaron que cualquiera valdría pues ambas estaban en perfecto estado. Al final, tras clarividente interpretación de los mapas, nos decidimos por una de ellas, la de la izquierda. Esto provocó en el expectante personal un convencimiento no confesado en voz alta de que nos perderíamos seguro.

Pues no, no nos perdimos. Dimos exactamente con la pista que buscábamos pero… ¡a quién se le ocurre meter los coches por semejante trazado! Tardamos más de una hora en recorrer aproximadamente tres kilómetros de pista salvando baches, sorteando socavones, rellenando huecos, etc. Al fin, hartos de maltratar las monturas, nos decidimos a aparcar del modo más decoroso posible y emprender la marcha de una vez. Eran casi mediodía.

Es curioso cómo, por más que mires los mapas, puedes llegar a estar completamente convencido de ir a un sitio nuevo y cómo cuando te aportan un punto de referencia y te logras orientar resulta que te surgen las imágenes de algunas marchas realizadas, si no por el mismo sitio, sí por la zona. Este fue el caso cuando llegamos por la pista donde habíamos abandonado los coches al collado que originalmente constituía el punto de inicio de la marcha. Al ver frente a nosotros, en el valle, el pueblo de Peñalba de la Sierra vislumbré perfectamente la ruta de vuelta cuando hacemos nuestra marcha circular a Peñalba, una clásica del grupo.

La subida al Rocín fue un maravilloso paseo. El día, soleado, incluso caluroso, invitaba a la caminata, si bien enseguida empezó a pesar la hora lo que provocó que la mayor parte del grupo montara el campamento a los pies del Rocín y se dispusiera a comer, negándose de plano a ascenderlo a pesar de que apenas quedaban 15 minutos de subida y 60 metros de desnivel. Lo subimos unos pocos, eso sí liberados de la mochila. Nos deleitamos con las vistas que desde allí se pueden disfrutar, calculamos que para llegar al Pico del Lobo al menos nos restaban 2 horas o 2 horas y media, nos hicimos unas fotos y nos unimos al grupo para comer.

Como la marcha se había acortado por el operativo inicial, ansiosos de introducir algún aliciente nos empeñamos en variar el camino de vuelta para no hacerlo por el mismo sitio por el que habíamos venido y decidimos acortar por el pinar. En qué hora. La preocupación: no tirarnos demasiado pronto pues corríamos el riesgo de no encontrar la pista o de pasarnos el lugar donde habíamos dejado los coches. La ocupación: pasar lo mas indemne posible por el sucio pinar que nos tocó lidiar. La primera la solucionamos cayendo justo encima del improvisado aparcamiento. La segunda nos dejó marcas duraderas en las piernas y polvo en las botas para cargar un camión.


Álbum de fotos


Datos de la marcha
Fecha:26 de septiembre de 2009
Recorrido:Lineal
Itinerario:Collado del Águila - Rocín, y vuelta
Distancia:12 Km
Ascensión:666 m acumulados
Duración:6h 10'
Participantes:Belén, Carmen, Fidel, Gema, José Antonio, Jose Mari, Juana, Luz, Mateo, Pepe, Viqui, Begoña y yo

Seguro que esta semana lo planificamos mejor.