Desnivel marchas temporada 2008/2009

Ranking marchas temporada 2008/2009

PosMontañer@Acumulado
MarchasRecorridoAscensiónDesnivel
1.José Antonio36617 Km31.743 m10%
2.Rafa35564 Km28.382 m10%
3.Ángel34557 Km29.575 m11%
4.Carlos33544 Km27.800 m10%
5.Begoña32529 Km27.885 m10%
6.Juana31496 Km24.575 m10%
7.Rosa30493 Km25.071 m10%
8.Fidel29481 Km24.367 m10%
9.Mabu28451 Km23.116 m10%
10.Pepe22369 Km17.873 m10%
11.Viqui22358 Km16.900 m9%
12.Jose20345 Km18.866 m11%
13.Mateo20340 Km16.612 m10%
14.Luz20330 Km16.347 m10%
15.Susana18285 Km14.220 m10%
16.María18283 Km14.271 m10%
17.Javier17279 Km14.362 m10%
18.Gema17275 Km12.872 m9%
19.Jose Mari16258 Km12.225 m9%
20.Robert16258 Km11.741 m9%
21.Carmen15247 Km12.072 m10%
22.Belén15240 Km12.293 m10%
23.Monique12194 Km8.823 m9%
24.Miguel Ángel12183 Km9.065 m10%
25.Guida10163 Km7.093 m9%
26.Maxi10163 Km7.093 m9%
27.Mamen7118 Km6.573 m11%
28.Marta579 Km3.483 m9%
29.Pepe Bartolomé228 Km1.244 m9%
30.Blanca114 Km500 m7%

Domingo, premiado con el Augusto González Linares 2009

AmpliarEl pasado día 21 conocimos la noticia de la concesión a nuestro compañero de aventuras monteras, Domingo Gómez Orea, del premio Augusto González Linares de Medio Ambiente de este año, que otorgan la Universidad de Cantabria (UC) y la Consejería de Medio Ambiente en reconocimiento a su trayectoria vital y profesional a favor de la defensa de los valores ambientales del entorno físico y cultural en nuestro país e Iberoamérica.

Puedes consultar la noticia en:
Domingo Pérez Orea es catedrático de Medioambiente y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid. Autor de numerosos libros, ya sea como autor único, coautor o con participación en capítulos concretos, ha publicado gran cantidad de artículos, estudios, etc. y participado en congresos y proyectos de investigación.

Se puede consultar una lista de sus publicaciones y trabajos en la página del Departamento de Proyectos y Planificación Rural de la ETSI de Agrónomos de la UPM.

Domingo no nos acompaña en nuestras sabatinas salidas al monte todo lo que seguramente él quisiera, pero cuando lo ha hecho hemos gozado con su compañía y explicaciones sobre el terreno.

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Domingo con al grupo en la cima de La Maliciosa el 6 de octubre de 2007

Vaya nuestro reconocimiento y enhorabuena a nuestro compañero, así como el deseo de que nos acompañe pronto a una marcha.

De Lozoya a la Peña del Cuervo

Crónica parcial de la marcha del sábado 18 de julio donde una pareja de montañeros deciden acortar la marcha planeada con el propósito de ver atardecer en casa y no por esos montes de Dios.

Ya casi tengo por olvidada la salida del sábado pasado y ando pensando dónde ir el próximo, pero me pide Carlos que diga algo de la primera parte de la pasada que el omitió en su bonita y animosa crónica y, sobretodo, que reflejara los scores, supongo que para saber a qué atenerse a la hora de publicar el ranking de la temporada.

Pues bien, el sábado nos congregamos el Lozoya que nos recibió tiempo fresquito, excelente para caminar, y sin agua en las cañerías y por tanto con las cafeteras en paro forzoso. Hubo quien acudió al consabido y esquirol descafeinado de sobre. Los demás nos aguantamos sin nuestra apetecible dosis de cafeína.

Dejamos los coches bien aparcados, cosa aparentemente difícil en esta población hasta que caes en que el Ayuntamiento ha dispuesto una enorme zona de aparcamiento un poco escondida y que, por lo tanto, cuesta encontrar pero que es una delicia para cambiarse y preparar el macuto.

Nos pusimos en marcha pasadas las 10 y ½. La marcha era nueva. Desconcierto inicial, preguntas a los vecinos, nos pasamos el comienzo de la pista buscada. Recorrimos un tramo de carretera hasta que se impuso lo de “por aquí debe ser” y acabamos encontrando una pista que si bien no era la buscada llevaba buena orientación.

Begoña y yo salimos ya con la intención de acortar la marcha pues teníamos cosas que hacer en Madrid y no queríamos regresar a las 10 de la noche, como preveíamos iba a terminar la marcha. Me ocupé por tanto de ir tomando referencias de las curvas y bifurcaciones que tomábamos mientras continuábamos nuestra ascensión al primer objetivo de la jornada, la Peña del Cuervo.

No fue fácil llegar. Hubo discusiones, mejor intercambio de opiniones, a cada cruce o a poco que la pista o senda que llevábamos atenuara un tanto la subida. Entre que a unos les tiraba la subida en plan kamikaze, otros, más sensatos, que opinaban que era mejor aprovechar el camino y los que no opinaron transcurrió buena parte de la mañana. Por fin, imperando el sentido común y las aportaciones que sobre orientación hizo cada cual, llegamos a la zona recreativa El Mirador desde la que parte un cortafuegos que nos descubría a lo lejos y a lo alto, pero en línea recta, la Peña a la nos dirigíamos, la del Cuervo.

Aún así hubo quien propuso subir a las bravas, por el cortafuegos, aun atravesando un pequeño barranco y abandonando el sendero que claramente nos llevaba hacia la meta a base de zetas, o sea, como debe ser. Fue fugaz el intento, a esas alturas de la marcha la mayoría del personal no está para aventuras de ese tipo, así que en fila de a uno continuamos el sendero que nos fue conduciendo en la subida.

Bonitas vistas las que se disfrutan desde el mirador instalado en la del Cuervo (1933 m), a los pies mismos del Nevero (2209 m). Eran las 2 de la tarde cuando tomamos el mirador y a pesar de la hora se hizo una rápida parada técnica para acumular energías para encarar la subida a la cima superior. Begoña y yo nos despedimos de los compañeros que emprendieron con avidez el ascenso, nosotros aguantamos un rato más disfrutando del paisaje y decidimos bajar a comer a El Mirador.

Los interesados en la subida al Nevero que lean, si no lo han hecho ya, la crónica de Carlos aunque los scores que ofrece, sobretodo en lo que respecta a la distancia, no sean muy exactos. Nosotros después de comer emprendimos la bajada a buen ritmo de tal forma que a las 5 estábamos de regreso en el pueblo. Nos refrescamos en la fuente y regresamos a casa donde llegamos a pasadas un tanto las 6 de la tarde.

Datos de la marcha

Fecha:18 de julio de 2009
Recorrido:Circular
Itinerario:Lozoya del Valle - El Mirador - Peña del Cuervo - El Nevero - El Mirador - Lozoya del Valle
Distancia:20 Km
Ascensión:1100 m acumulados
Duración:9h 0'
Participantes:Carlos, Javier, Jose, José Antonio, Mateo, Rafa, Rosa, Begoña (a) y yo (a)

Ahora a preparar la próxima. Un abrazo.

Subida al Nevero

Después de despedirnos de Ángel y Begoña, continuamos nuestra ascensión para completar los 320 m que faltaban para alcanzar el Nevero.

Tomamos una trocha, bien marcada, que en ligera ascensión nos situó en la ya conocida verja de mampostería, que finaliza prácticamente en la cima. Se trata de una ascensión vertical, exigente pero noble, que permite contemplar la espectacular cara sur del Nevero y las lagunillas que se encuentran a su pié.

Después del agrupamiento en la cima, sin tirintín, quizás por el cansancio y el hambre, afrontamos el momento más delicado de todas las marchas: la selección de comedero. Esta vez se resuelve pacíficamente a pesar de que la carencia de sombra, no hizo fácil la elección. A los postres entretenidas discusiones sobre el origen de las construcciones de la cima y de la ética y moralidad público-privada. Tranquilizados los ánimos, después de un aceptable consenso, nos dirigimos, en bajada directa, a las lagunillas situadas en una praderilla en la base del Nevero, lugar de solaz y siesta, que no habíamos encontrado en la cima.

Descenso campo a través hacia el collado situado entre Peña del Cuervo y Peña Morena, visitado en otras ocasiones, para desde allí seguir, también a las bravas, hacia la pista próxima al área recreativa El Mirador. Ya en la pista y al lado de una fuente, contemplamos los impresionantes abetos Douglas que allí se señorean. Los abetos Douglas, son originarios de Oregón, y muy abundantes en el W de EEUU. El más alto de ellos es el Brummit Fir que alcanza 100 m de altura y 3,5 m de diámetro, fue descubierto en 1991 en Oregón. Alguien plantó este tipo de árboles en Guadarrama (¿estudiantes de Monte para sus prácticas, americanos nostálgicos, viajeros impresionados? ); sea cual sea la razón el nombre abeto Douglas se puede ver en los planos que el Grupo maneja, pero nunca los habíamos localizado.

Dado el buen resultado de las bajadas “a lo directo”, tan polémicas ellas, iniciamos la última, esta vez con consenso total, a buscar la pista construida sobre la conducción de agua a Lozoya, donde por la mañana ya había habido sus más y sus menos sobre que camino tomar.

Sobre la pista, conversaciones distendidas hasta Lozoya, a donde llegamos en torno a las 8 y pico. Cervezas, agua y despedida hasta Agosto de Rafa y Rosa.

A las 9, pa casa.

Han sido 1.100 m, 16km y más de 9 horas, todas ellas de disfrute en un día de buena temperatura y mejor ánimo.

El Reajo Capón o la democratización de los mapas

Un grupo de intrépidos montañeros consigue descender hasta la Chorrera del Reajocil

Las dudas en las marchas normalmente se resuelven por unos pocos. Cuando hay que seguir una ruta u otra se reúnen alrededor del mapa los headquarters (el dueño del mapa y expertos, a los que suele arrimarse algún maletilla). En el monte el mapa es el poder.

Por ello la ruptura producida en el último tercio de esta marcha se explica por algo inhabitual relacionado con el mapa. Y es que Rafa, que suele llevar una buena fotocopia del mapa de la zona, ese día llevó varias copias, Fidel y yo nos hicimos con una cada uno y no sé si Carlos también. Luego comentaremos.

Dejamos el coche junto a unos chalets a la salida de Lozoya hacia el Puerto de Navafría, kilómetro 2, tras cruzar unos antiguos lavaderos reconvertidos en Casa de Cultura (esta atontolinada sociedad de la fachada, de lo hueco, del envase, qué mejor cultura que el haber conservado los antiguos lavaderos). Hacía sol y dejamos el coche científicamente, que aunque nos diera el sol ahora no nos diera a la vuelta.

Y comenzamos salvando al poco una reciente alambrada y luego pistas bajo un sol de justicia, los robles no nos daban sombra, así que los del furgón de cola nos desahogamos poniendo a caldo a la organización, en Julio y tras los Pirineos las fuerzas van muy justas y los que no somos Contador ni Armstrong agradecemos sendas sombreadas y un arroyuelo al final para bañarnos. Pero quiá, que no quieres sopa toma dos tazas hoy el Reajo y el sábado que viene el Nevero, dos dosmiles.

Cruzamos La Horizontal, una gran pista de 66 kilómetros que a media ladera enlaza el Puerto de Navafría con Somosierra, una clásica para los ciclistas. Podríamos abordarla en alguna ocasión, para dos jornadas.

Parada tentempié a la 1, y ahí se quedaron Belen y Juana para volverse, mientras el resto afrontábamos un cortafuegos (cortafuegos nuestro de cada día dánosle hoy …) . Cuando Rafa supo de esta retirada volvió para acompañarlas para que no se perdieran pues había una cierta maraña de pistas, aúpa Burgos!.

Y los demás iniciamos el ascenso por el corta que nos dejaría arriba en la cuerda a unos 300 metros del gran Reajo Capón (2.087 metros). Una preciosa cuerda, amplia y ancha, que yo desconocía. Con un montón de restos de edificaciones, antiguos chamizos para el ganado trashumante que cruzaría por el Puerto de Navafría, y quizás algunas casetas neveras, aunque sobre todo predominan restos de la guerra civil, trincheras y vivacs de los nacionales instalados en agosto de 1936 desde Peñalara hasta Somosierra, un frente tranquilo y estable que duraría hasta la entrada de Franco en Madrid en 1939.

Mucha gente de Aranda estuvo ahí, entre ellos mi joven tío Aurelio, que se sabía todos los poemas de Lorca. Emociona ese lugar que evoca de nuevo esa República de cuya visión idealista de mis años universitarios siento alejarme cada vez más, como alejado me siento de la visión idealista que se enseña ahora en estos ásperos años. Quizá subyace en mí además, sin yo saberlo, ese camino que todos recorremos de comprensión hacia nuestro padre según vamos creciendo. Yo que tanto discrepé con él a los 20 años siento a mis 61 (pero los sexenteristas no nos plantamos en los 60?) que algo muy fuerte tuvo que pasar para que excelentes personas como él y su hermano comprendieran la subversión. El deambular por esa cuerda entre trincheras y alambradas herrumbrosas y el sentir la extraordinaria dureza de la vida ahí me produce una gran compasión por mi tío, así como por mi padre y por todos los de un bando y otro, todos atrapados sin escapatoria posible en esa gran ratonera que fue la guerra.

Pero dejemos nostalgias y volvamos al presente. Que es que enseguida nos entraron otros alambres, y como Rafa no tuvo el detalle de subir a aposentarnos para el zampe Carlos lo asumió. Y nos bajó a una pradera, en un rato perdimos la altura ganada con tanto esfuerzo. El sitio estaba bien pero la verdad es que yo hubiera agradecido mantenernos un poco más arriba, en la comida valoro no solo el no aire y sombra but también las vistas, y por ahí las había espectaculares, el Mondalindo, la Najarra, las Cabezas de Hierro, algunos de los más ilustres apellidos de la sierra madrileña ahí frente a nosotros. Especialmente rica la tradicional tarta de manzana de Mamen, gracias.

Y ya el camino de vuelta entre altos pinos y helechos, con algunas pequeñas fresas. La marcha tocaba a su fin cuando Fidel descubrió en su mapa un par de estrellas, lugares de interés. Una estrella para la Chorrera del Reajocil y a unos 300 metros otra estrella para el Chorro del Tejo. Y propuso ir a por ellas. Y no necesitábamos el mapa de los líderes, la tropa teníamos mapa, y lo interpretábamos a nuestro criterio, no necesitábamos el nihil obstat de nadie, las chorreras estaban ahí al lado bucólicas y maravillosas, atrayéndonos como las sirenas a Ulises, qué importaban las dudas.

Algunos dijeron que estaban lejos y no eran interesantes, así que el grupo se partió en dos. Fidel, Luz, José Antonio y yo bajamos por el Arroyo del Reajo Sastre, un cortado sin camino y lleno de matojos. Al rato pensamos dimitir pues la bajada luego había que subirla. Pero pudo más nuestro orgullo y a trancas y barrancas (nunca mejor dicho) ahí que llegamos. No engañaré con que el chorro era espectacular (en invierno quizás sí), pero no puedo ocultar su sobria belleza. Preciosa la enorme y única piedra por la que discurre el agua antes de caer tres metros, una piedra sobre la que el agua ha tallado un surco por los miles o millones de años de usanza. Y todo ello en la base de la gran V de esas dos paredes de casi 100 metros de altura entre las que discurre el arroyo.

Y tras subir por la rampa de enfrente regresamos a la civilización. Y en el camino nos encontramos a un guarda forestal quien nos habló de la otra estrella pendiente, el Chorro del Tejo. Y nos confirmó que efectivamente hay un importante tejo ahí, un tejo milenario de 3 metros de diámetro. No figura entre los árboles venerables de Madrid (http://venerablesarboles.blogspot.com/2008/11/rboles-venerables-de-la-comunidad-de.html) por lo que habrá que volver para sacarle una foto y documentarle, para que entre en ese cuadro de honor. Nos dijo el guarda que no hay camino para acceder a él, habrá por tanto que trabajarse la bajada como nos trabajamos el Reajocil.

Pero se ve que debíamos pagar nuestra osadía, así que cuando no estábamos muy lejos de los coches nos paramos en una bifurcación. Que si a derecha o a izquierda, sacamos nuestros mapas y ahí la democratización de los mapas que antes nos deparó una victoria nos deparó ahora una derrota. Y dimos una vuelta enorme que nos llevaría al área recreativa Peña Alta, km 6 de la carretera Navafría a Lozoya. Unos cuantos kilómetros de más pero agradables, hacía una temperatura excelente.

Bajamos hasta el kilómetro 4 y ahí llamamos a Juana quien vino a recogernos. En ese rato Fidel se encontró a Quintano un hijo del mejor amigo de su padre, de Pradoluengo, iban a Pedraza a un festejo de verano donde ponen muchísimas velas en las calles.

Un gran día de marcha. Tuvo de todo. Hasta una buena jarra de cerveza con gas al final.

Datos de la marcha

Fecha:11 de julio de 2009
Itinerario: Lozoya (1.150 metros) al Reajo Capón (2.090 metros) y Lozoya
Distancia:17 Km
Ascensión:1.100 m
Participantes: Mamen, Manuel, Carlos, Jose, Rosa, José Antonio, Luz, Fidel y yo Javier (los héroes del Reajocil los 4 últimos). Rafa, Juana y Belén hicieron 8 kilómetros

Cerrando esta crónica leo un mensaje de Teresa contándonos de la concesión al amigo Domingo del premio Augusto González Linares por trabajos del medio ambiente. Mi enhorabuena, la enhorabuena de todos.

Saludos y buen verano / Javier Seijas

Pirineos VI

Parece mentira pero ya hace una semana que hemos regresado de Pirineos y, entre el trabajo, las fotos, el calor, etc., no he tenido tiempo de escribir unas líneas sobre ello. Y es que para nosotros los anuales viajes al Pirineo se han convertido, además de en una tradición, en el evento montañero del año. El más exigente de los eventos anuales pues los otros son por orden de fechas: el cocido de Mateo y la noche de san Juan en Morata.

Ahora, una semana después, con las ideas y las sensaciones asentadas toca hacer balance.

En primer lugar es de justicia hablar de la organización. Una vez más Rafa, Maru y César han demostrado que forman un equipo fantástico y que aspiran cada año a subir nota con respecto al anterior. La acertada elección del campamento base y la cuidada planificación de las marchas nos permitieron disfrutar de los Pirineos en sentido amplio.

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Alojamiento en Piedrafita de Jaca, Huesca

El campamento se estableció en Piedrafita Lodge, conjunto de cabañas situado a kilómetro y medio del pequeño pueblo de Piedrafita de Jaca, en el Valle de Tena. Los apartamentos que disfrutamos eran cómodos, bien equipados, con buena ducha y excelentes camas, elementos indispensables para recuperarse de las marchas, y con magníficas vistas al valle y a las montañas de Panticosa. Una auténtica gozada.

De las marchas qué voy a contar. Sublimes por los parajes que visitamos, agotadoras por lo duras, rejuvenecedoras por lo de ir en grupo (¡Qué bien! ¡Qué bien! Que nos llevan de excursión) y no exentas de un cierto aire prusiano, tal es la dirección de Rafa Bayona. Vamos que ni el mismísimo Kaiser Guillermo.

La ida

Salimos con tiempo Begoña y yo el viernes con idea de parar en Gavín para visitar la Ermita de San Bartolomé. Casualidades de la vida, porque mira que la carretera es grande, cuando nos incorporábamos a la autopista, después de comer en Huesca, lo hicimos justo detrás del coche de Juana y José Antonio. Los sobrepasamos y, como no se percataron, les llamamos quedando para ir juntos a ver la ermita. Después de algunos equívocos pues nos pasamos la desviación, y alguno hasta dos veces, nos acercamos a la ermita y dimos un paseo por los alrededores deleitándonos con el paisaje, su tranquilidad, éramos los únicos bípedos, y contentos de estirar las piernas un rato.

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Ermita de San Bartolomé, Gavín (Huesca)

Después de instalarnos en el apartahotel nos sentamos en la terraza a contemplar el paisaje mientras disfrutábamos de una cervecita y de la excelente temperatura, una maravilla para unos recién llegados de la urbe. El resto del grupo iba llegando a discreción, algunos se fueron al monte a entrenar, nosotros acompañamos a César a disfrutar de las vistas desde el mirador de Hoz de Jaca, sobre el embalse de Búbal. Luego enseguida a cenar, dar las consignas para el día siguiente y a descansar.

El sábado

Amaneció nublado, lloviendo a ratos. Después de desayunar nos pusimos en marcha hacia el lago de Bious-Artigues, en Francia, a unos 45 Km. Cuando recién pasado el Portalet te topas con la vista del Midi d’Ossau te causa una sensación mitad de asombro mitad de acojone. No es de extrañar la fama que tiene. A pesar de no ser de las más altas de los Pirineos su presencia es imponente, majestuosa.

Aparcamos en el parking del lago, con numerus clausus. Según nos apeamos de los coches comenzó a llover, lo que condicionó el equipo fotográfico que llevaría y como lo portaría pues, para no llevar su funda colgada, no se me ocurrió otra cosa que meter la cámara en una bolsa de plástico y alojarla dentro de la mochila. Así que para hacer una foto tenía que parar, quitarme la mochila, abrirla, sacar la cámara, tomar la foto y vuelta atrás en las operaciones. Un rollo de verdad. Esto y el cansancio acumulado dieron como resultado que hiciera pocas fotos durante el trayecto de vuelta.

No llevábamos ni diez minutos andando cuando tuvimos que pararnos para quitarnos ropa, fue la constante durante todo el día, el sol se dejaba ver de vez en cuando entre nubes altas, bajas y mediopensionistas, pues había nubes por un tubo. Mas tuvimos suerte porque en los momentos precisos, cuando llegamos al valle de Bious o al Col de Peyreget y luego a su cima, el sol nos permitió disfrutar de la belleza de sus paisajes.

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Valle de Bious, Francia

Desde el valle de Bious la subida es continua aunque gradual. A partir del lago de Peyreget se empina bastante, pasas por neveros y roquedos hasta llegar al Col de Peyreget. Allí nos agrupamos, unos subiríamos a la cima del mismo nombre y el resto emprendería el descenso al refugio de Pombie. La subida al Peyreget (2487 m), aunque empinada, es bastante más leve de lo que aparenta desde el collado y las vistas que tuvimos la suerte de disfrutar magníficas. Sobre todo dos que mantendré en la retina: la de los Lacs d’Ayous, con los tres lagos escalonados, y la del Midi que desde abajo parece casi de la misma altura que el Peyreget pero que desde la cima de este le avasalla con sus paredes, chimeneas y pedreras.

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El Midi d’Ossau desde el Peyreget

Lo que me pareció inacabable, infinito, fue el descenso al refugio de Pombie. Largo, empinado, sin comer; cuando llegué abajo, junto al lago, no era yo, no sabía si comer, dormir, darme un baño o qué hacer. Comimos rápido, luego metí un rato los pies en el lago para rebajar el cansancio y de postre nos sirvieron una subidita por pedrera al Col de Suzon ¡La hostia tú!

Desde el collado sólo quedaba bajar, bajar y bajar. Al principio tuvimos niebla, luego quedó nublado toda la tarde. Pasamos por lugares bonitos pero ya el agotamiento hacía que ni te fijaras, que siguieras camino como un autómata hasta los coches.

Datos de la marcha
Fecha:4 de julio de 2009
Recorrido:Circular
Itinerario:Pirineos VI, vuelta al Pic du Midi d"Ossau: Lac de Bious-Artigues, parking (1420 m) - Pont de Bious (1530 m) - Lac de Peyreget (2075 m) - Col de Peyreget (2315 m) - Pic Peyreget (2487 m) - Col de Peyreget - Refuge de Pombie (2031 m) - Col de Suzon (2127 m) - Col Long de Magnabaigt (1650 m) - Lac de Bious-Artigues, parking
Distancia:16 Km
Ascensión:1230 m acumulados
Duración:9h 5'
Participantes:Carlos, César Bayona, Chelo, Fidel, Javier, Jose, José Antonio, Juana, Luz, Mabu, María, Maru Bandrés, Mateo, Rafa, Rafa Bayona, Rosa, Trini Bandrés, Begoña y yo

Después de cambiarnos nos fuimos pitando al hotel, la cena nos esperaba a las 9 y ¼ y aún teníamos que recorrer el camino de vuelta, asearnos y tomarnos, si daba tiempo, una cervecita. Tras la cena nos sorprendieron Fidel y Javier, reencarnados en un par de cantantes country, Jim & Han, fallecidos hace tiempo, que habían abandonado temporalmente el reino de los cielos para dedicarnos un corto pero simpático y sentido recital. Lo que hace el agotamiento montero y el rioja.

El domingo

El siguiente día nos levantamos antes porque no habíamos tenido suficiente y nos esperaba una marcha más larga, para que no nos acostumbrásemos a la molicie. Esta vez solventamos de mejor manera ciertos problemas de suministro de pan surgidos en la jornada anterior gracias al asesoramiento de los profesionales en este tema que acompañaron al responsable del abastecimiento.

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Los picos Peyreget y Midi d’Ossau desde el Portalet

De camino a Francia de nuevo, cuando pasamos el Portalet y vimos iluminados por el sol de la mañana la magnífica estampa del Midi y junto a él el Peyreget, al que subimos el sábado, no pudimos substraernos a la tentación de parar el coche y tomar unas fotos. Javier pidió en un impecable francés a un excursionista que nos hiciera una foto del grupo, “nous agachons” decía Javier y el que se agachó fue el francés para poder coger en el plano las montañas enteras, sin cortar.

Aparcamos en una colonia privada junto a la central térmica de Artigues después de convencer a unos vecinos de que éramos gente de paz que veníamos a dar una vuelta por el monte. Gentilmente el francés nos dejó aparcar y nosotros iniciamos la marcha por el Pont des Alhes, tomando el GR.10 francés, GR.11 para nosotros, creo.

El primer tramo nos amoscó bastante pues subíamos poco y bajábamos mucho, lo que nos hacía pensar en el regreso con el cansancio. Luego nos metimos en un bosque de hayas y a sudar por la subida y la humedad. Lo más divertido fue pasar la Corniche des Alhas, paso vertiginoso según los franceses que han protegido con un cable que ayuda a pasarlo con menos vértigo. El cortado era de poner los pelos de punta si bien los árboles en su ladera minimizaban el impacto visual, aunque había tramos en los que eras muy consciente del peligro de despistarte y pisar fuera de la vereda.

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Pasando la Corniche des Alhas (passage vertigineux)

Llegamos a un cruce de caminos, cogimos el que nos indicó César que para eso era el guía y continuamos subiendo, y subiendo, entre hayas y pinos, luego solo pinos, fresas por todos los lados, riquísimas. Hartos de caminar, hicimos un alto en una pradera junto a un río que nos sirvió para refrescarnos y aprovechamos para tomarnos un reconstituyente. Cuando al final accedimos al valle de Soussouéou, que para abreviar llamamos Susú, la mandíbula se nos descolgó por la belleza del lugar. Lo recorrimos de cabo a rabo, hasta el final, donde montamos el campamento para comer y echar una pequeña siesta.

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Valle de Soussouéou

No hubo mucho tiempo para descansar, un pequeño grupo se puso enseguida en marcha pues esa noche se volvían algunos de sus integrantes a Madrid. El resto no tardó mucho en desperezarse y comenzar otra vez con subida para retomar el GR.10, abandonado antes de entrar en el valle. Cuando accedimos al GR se nos echó encima la niebla que nos acompañó durante bastante tiempo lo que nos impidió contemplar el paisaje que nos circundaba.

Luego terreno ya conocido, bosque de nuevo, umbría, humedad, fuertes bajadas. De nuevo pasamos el paso vertiginoso pero antes, en un paso difícil por estar mojada la roca, hubo un resbalón por ayudar a pasar a alguien, un esguince rotuliano de la que se tiró a socorrer al que iba ayudar y susto para los que lo presenciaron. Los que íbamos delante ni nos enteramos, nos empezamos a preocupar al ver que tardaba mucho el resto en llegar hasta donde les esperábamos. Aparte del susto, Rafa iba lívido, dolor en la rodilla de Maru e imposibilidad de correr los sanfermines este año.

Retomamos la marcha, Begoña y yo íbamos por delante, sobrados; nos equivocamos, cogimos un ramal que no debíamos y tuvimos que darnos la vuelta al oír los avisos de los compañeros y tras constatar lo plagado que estaba el camino de fresas, evidencia de que no habíamos pasado por allí por la mañana; así iba a estar de haber pasado. Llegamos a los coches a las 8 menos ¼, nos cambiamos y nos pusimos en camino al hotel para asearnos y cenar.

Datos de la marcha
Fecha:5 de julio de 2009
Recorrido:Circular
Itinerario:Pirineos VI, Valle del Soussouéou: Pont des Alhas - Corniche des Alhas - Pont de Gova - Houn de Mouscabarous - Cabanes du Soussouéou - GR.10 - Houn de Mouscabarous - Pont de Gova - Corniche des Alhas - Pont des Alhas
Distancia:20 Km
Ascensión:1080 m acumulados
Duración:10h 10'
Participantes:Carlos, César Bayona, Chelo, Fidel, Javier, Jose, José Antonio, Juana, Luz, Mabu, María, Maru Bandrés, Mateo, Rafa, Rafa Bayona, Rosa, Trini Bandrés, Begoña y yo

La vuelta

El programa nos tenía preparada una visita a San Juan de la Peña con sus monasterios, uno románico, del s. XI, el otro, el nuevo, del s. XVII. Allá se fue el grupo casi al completo. Begoña y yo decidimos hacer pellas, saltarnos las clases de historia y arte, e irnos a tomar unos baños y darnos una masajito al balneario de Panticosa, a las Termas Tiberio. Aprovechamos el cansancio acumulado de dos días y la oferta que hacían a los visitantes de fin de semana del valle y nos dedicamos durante algo más de dos horas a chapotear por sus piscinas, tomar una sauna o un baño turco, reposar en el Hammam e incluso meternos en un igloo. Una absoluta pasada de bienestar en un edificio moderno rodeado de montañas.

Nos unimos al grupo a la hora de comer en Senegüé, cerca de Sabiñánigo, nosotros llegamos con bastante retraso pero con el tiempo suficiente para comer algo, felicitar a los organizadores, pensar en Pirineos VII y comprometernos a organizar algo en nuestra sierra para que Maru, Rafa y César puedan venir como invitados y dejarse agasajar que se lo merecen.

Álbum



Apuntes y sensaciones

¿Están más limpios los Pirineos franceses?Desde luego hay más fresas pero creo que menos floresHace más sol en España, sin embargo allí hay hayas y pinos enormesLas vacas en Francia, llevan todas cencerro mientras que en España lo llevan una o dos del rebañoLas ovejas tienen cuernos, nuestras churras o merinas pastan sin ellos¿Han de ser las marchas tan largas?En la agenda de Pirineos VII hay que incluir el tema pan y que los días tengan 32 horas, por lo menos.

Begoña comentaba amustiada en la comida de despedida que tenía la sensación como que se terminaba el año. Es cierto, es tal la intensidad con la que vivimos estas jornadas que parece que al acabarse se cierra un ciclo y aunque hablamos del siguiente somos conscientes de que ha transcurrido una año más y de lo mucho que resta para el próximo. Ahora, una semana después hago constar que ya queda menos, de cajón de madera de pino.

Recupérate rápido Maru y hasta pronto a todos.

Colaboración

Nos envía un amigo de Mamen, Miguel, unas fotos de la marcha del sábado pasado por Lozoya del Valle.



Gracias Miguel