A pesar de ser una bonita marcha …

Cuando el viernes pasado trataba de animar a una amiga para que nos acompañara el sábado a la marcha por mí programada, no era consciente de en la que nos íbamos a meter y de las consecuencias que ello podría traer. Porque no hay nada como dar una buena paliza montera a una amiga, o a un amigo, como para romper de por vida con esa amistad.

Nada de lo programado se cumplió el sábado, tan sólo pasar un gran día de monte como así fue. Se empezó por no poder tomar café en La Hilaria, en la Pradera, porque estaban de vacaciones. Como no había ningún sitio donde tomarlo, después de esperar a los esperados nos fuimos a San Ildefonso para desayunar. Luego, nos trasladamos al punto de inicio de la marcha y nos poníamos a andar a las 11 de la mañana.

El día era soleado, precioso, y con una temperatura de unos 18 grados, excelente temperatura para caminar. Tomamos la pista paralela a la tapia del Real Sitio de la Granja sin fijarnos en el plano y pasó lo que tenía que pasar, cuando quisimos darnos cuenta enfilábamos al Puerto del Reventón sin posibilidad de corregir el rumbo.

Ampliar
"Pues hacemos una circular", me decían José Antonio y José, pero yo me decía "en la que he metido al personal" porque planeas una ruta acotada en 16 Km, con una extensión de 2 Km de regalo sorpresa para comer en la Laguna de los Pájaros, y te sale una de no menos de 20 Km por tener que conectar el Puerto del Reventón con el Collado de los Neveros, destino original de la marcha.

Una vez que te haces a ello, que ves que tus compañeros lo asumen, que incluso ven bien lo de hacer una marcha circular porque así se conoce más la zona visitada, te aplicas a andar y tratas de disfrutar al máximo y se consiguió porque la marcha se desarrolló por un itinerario nuevo para mí, con unas vistas espectaculares a la meseta castellana primero, luego al valle del Lozoya, más tarde y durante bastante tiempo una vista de Peñalara desde una perspectiva inédita para mí. Una maravilla.

Ampliar
Más bonito el camino de regreso que el de ida pues transcurre por preciosos y cuidados pinares. Eso sí, bastante más empinado. En septiembre de 2007 Carlos organizó una marcha con inicio en Cotos y destino en la Pradera de Navalhorno. Parte de este camino lo recorrimos ayer. Nosotros esta vez nos dirigíamos a La Granja y también en la bajada nos perdimos, tal es la cantidad de senderos que hay por la zona, yendo a toparnos con la tapia norte y teniendo que recorrer el sendero que corre paralelo a ella hasta llegar al famoso "Esquinazo" lo que nos deparó un par de subiditas de perder el resuello.

Una vez en el Esquinazo tan solo nos restaba dejarnos caer por empinada cuesta durante 1½ Km hasta los coches. Allí nos encontramos con Susana que había subido por su cuenta al Reventón más tarde que nosotros y todos juntos nos homenajeamos con una cervecita en La Granja. A las 9 pm nos poníamos en marcha de regreso a Madrid.

Álbum de fotos



Datos de la marcha
Fecha:27 de junio de 2009
Recorrido:Circular
Itinerario:La Granja de San Ildefonso - Pto del Reventón - Alto de los Poyales - Pto de los Poyales - Los Neveros - Collado del Camino de los Neveros - La Granja de San Ildefonso
Distancia:20 Km
Ascensión:1185 m acumulados
Duración:8h 45'
Participantes:Fidel, Javier, José Antonio, José Fernández, Luz, Susana, Viqui, Begoña y yo
Antecedentes:8/09/07

No vuelvo a organizar una marcha, me salen fatal.

Pocos pero bien avenidos

Desbandada general. Los preparativos y ensayos de la particular noche-de-san-juan de losdelmonte impidieron formar un grupo, al menos mediano, como merecía la marcha planeada el sábado, por lo atractiva y lo cerquita de Madrid que se convocó. Vamos una auténtica bicoca.

Pero lo que, en un principio, parecía un inconveniente se convirtió, como tantas veces, en una oportunidad, de modo que pudimos completar la marcha en distancia, dificultad y a tiempo. Todo un logro.

Nos encontramos un Cercedilla atiborrado de coches y de personas. El día invitaba al monte y a esta población se acercó medio Madrid, bien en coche, bien en tren. Cada vez que llegaba un convoy, se apeaban de él auténticas mareas humanas, se agolpaban en los aseos de la estación, pedían un café o un bocadillo de forma urgente en el bar. En fin, un verdadero bullicio. Eso sí, con auténtico sabor montañero. Me encanta este pueblo.

Después de unas cuentas vueltas para aparcar, nos reunimos en el café de la estación para agruparnos y reconfortarnos con un cafelito. El desánimo nos asaltó inicialmente al comprobar los pocos que acudimos. Mas poco duró, pues enseguida caímos en la cantidad de monteros involucrados en los actos festivos y, tras disculpar las cuantiosas bajas en aras de una espléndida velada nocturna, nos pusimos en marcha quedando 20 minutos para las 11 de la mañana.

Tomamos una pista que aprovecha el trazado de la calzada romana y trascurre por la margen derecha del Río de la Venta. A ratos pista, a ratos calzada, otra vez pista, luego sendero, íbamos ganando altura poco a poco hasta que sobrepasamos el Hospital de la Fuenfría. Antes visitamos una refrescante fuente, nos vino bien pues hacía calor de lo lindo.

Subyacía la impresión de que no nos daría tiempo a completar la marcha, fuera por desconocimiento o por las ganas de regresar pronto a casa para asearse y acicalarse para la fiesta. Así que me impuse desde el principio un paso exigente, no dejando lugar a dudas de que no nos daría tiempo, y el grupo, jugando con la ventaja de su reducido número, respondió en cuantas ocasiones le puse a prueba. La estrategia era tirar delante perdiendo enseguida contacto visual, esperar a reagruparnos en puntos estratégicos y acortar los tiempos de descanso. Evidentemente funcionó porque el grupo estuvo colaborador desde el principio, porque otras veces dice que no anda y no hay forma de influir en él.

Con este tira y afloja nos plantamos en el Collado de Marichiva (1753 m) a las 13 horas. A la sombra de un alto pino hicimos la parada técnica. Sin dar tiempo a que surgieran nuevas dudas levanté el campamento, traspasé la portezuela que nos separaba de Segovia y me encaminé decidido por la pista que nos llevaría a Peña el Águila (2009 m). Empleando la misma táctica, esta vez solo de tira pues no hubo afloja, nos plantamos en el objetivo una hora después.

Qué gozada. Qué vistas disfrutamos. Qué fresco hacía en su cumbre. Y qué ánimo sobrevino al grupo al constatar que habíamos superado la máxima dificultad de la jornada y que nos quedaba aún tiempo suficiente para elegir dónde comer, hacer sobremesa, volver a los coches y regresar a Madrid dispuestos a disfrutar de la velada sanjuanera. Bravo por Luz que recién superado su esguince aguantó como una jabata.

A las 3 menos ¼ nos dispusimos a comer en el Collado de Cerromalejo (1774 m). Luego, sobremesa larga aunque sin siesta porque no se paraba de charlar. Emprendimos de nuevo el descenso. Una hora después nos plantábamos en la Fuente de la Mina donde nos refrescamos de nuevo y tras 3 cuartos de hora más de marcha por pista llegamos a los coches.


Datos de la marcha

Fecha:20 de junio de 2009
Recorrido:Circular
Itinerario:Cercedilla - Collado de Marichiva - Peña el Águila - Collado de Cerromalejo - Cercedilla
Distancia:15 Km
Ascensión:925 m acumulados
Duración:7h 5'
Participantes:Luz, Rafa, Rosa, Begoña y yo
Antecedentes:28/03/2009 ver reseña
29/12/2007 ver reseña, ver otra

De la fiesta me cuentan, pues yo no acudí, que fue divertida a tope, todo un éxito. Alguien nos lo contará, espero.

Reivindicación del Carmina Burana




El pasado sábado, dia 13 de junio, la Orquesta Sinfónica y Coro Nacionales, reforzados por un super-coro de voluntarios aficionados, entre los que se contaba nuestro amigo Javier, interpretaron, como pieza única, el Carmina Burana de Carl Orff.

Me encantó la representación por un doble motivo. Primero porque, en mi opinión, lo hicieron muy bien, tanto el coro como los aficionados - se les notaba ensayados-, destacando la de Javier, que para eso ha sido jotero de Aranda y ahora cantor quasi profesional. Los solistas estuvieron magníficos, contratenor , barítono y soprano. La voz del contratenor se notaba cultivada, que no postiza, y la soprano alcanzaba los agudos más puntillosos con mucha naturalidad. Por su parte, el barítono era, además de cantante, actor, como concernía a la ocasión de cantar los versos populares de taberna del Carmina. Como se sabe, provienen de sectores de la contracultura de la Edad Media, estudiantes, goliardos (*) y amantes de la vida a los que les fue permitido o pudieron evadirse discretamente del tremendo rigor que imponía el sistema, de donde los rescató para nosotros Carl Orff .

En segundo lugar, porque Carmina y yo teníamos una mala relación. Yo no la consideraba una obra relevante. El sábado, la representación de la ONE, el coro y los aficionados han conseguido cambiar mi opinión. La considero una obra de mucho interés y que alcanza grados de gran belleza, destacando, para mi gusto, los versos amatorios Blanziflor et Helena y la parte final Fortuna Imperatrix Mundi.

Adjunto unas fotos de la representación. En una, la orquesta, el coro oficial y parte del coro de aficionados, que se hallaban ocupando las butacas del público en el anfiteatro 1º. En la otra, Javier, muy bien acompañado por algunas colegas del coro que también participaron en el evento.


(*) goliardo: En la Edad Media, clérigo que llevaba una vida irregular.

Al Mondalindo no, por favor

Decía hace tiempo que me iba a desprender de mis prejuicios sobre el Mondalindo porque parece ser que se disfrutaban desde su cima de unas preciosas vistas. Es imposible. Es superior a mis fuerzas. Mira que es feo este monte. Es que no tiene ningún atractivo por más que se empeñen Carlos y Pepe, porque ahora resulta que mi poca afición a esta montaña madrileña es compartida por la mayoría del grupo.

El sábado hacía calor de lo lindo en Madrid, y en concreto en Garganta de los Montes que ya cuando llegamos a las 10 de la mañana sufríamos unos inclementes 28º C, así que se presagiaba una marcha solanera, ya que estaríamos sin cobijo de los árboles a partir de la primera media hora de marcha.

Tomado el café, calzadas las botas y embadurnados en protección solar nos pusimos a la tarea tardecito, a falta de una hora para el medio día. Tal era el calor que aprovechabas al paso cualquier sombra para refrescarte, hacías una paradiña y continuabas andando. Poco antes de llegar al collado que da paso a Canencia abandonamos el robledal y si no hubiera sido por el viento que en ocasiones soplaba por ir por la cuerda nos deshacemos.

Si algo bueno tiene la subida al Mondalindo por esta ruta es que la subida es constante, sin duras rampas, ni tampoco descansos, pero que te deja poner una marcheta personalizada a toda la ascensión y, aunque larga, llegas sin asfixiarte en exceso. Hay que reconocer lo malo y lo bueno.

En la cima, pues qué voy a contar de la cima. Aparte de recuperar el resuello y de recordar a Fernando García Herreros, bombero de Madrid y gran atleta fallecido va a hacer ahora tres años, releyendo la placa que en su honor hay allí depositada, paseas la vista por el paisaje tratando de no fijarte en la horrible urbanización a medio acabar desde hace años que hay a sus pies. Todo un atentado paisajístico, ecológico, especulativo, mefistofélico (que está tan de moda ahora) y demás apelativos todos ellos negativos que no se me ocurren.

Reagrupados, se habló de alterar el itinerario previsto, supongo que lo plantearía Carlos que no ceja en proponer variaciones de ruta sobre la marcha. El caso es que emprendimos el camino como si estuviéramos programados, por la ruta establecida, es decir, por las antenas de Peña Negra, hasta que nos detuvimos en busca de sombra para comer antes de llegar al collado que lo une al Reajo.

A los postres salieron zumbando Luz, Fidel y José Fernández que tenían prisa por regresar a Madrid. El resto alargamos un tanto la sobremesa y luego seguimos las recomendaciones de Carlos para descender en plan vertical por el pinar, pisando lo indispensable la pista. Bonito y agradable descenso a la vera del arroyo, contribución del mencionado variador de rutas.

Ampliar
Presa en las cercanías de Garganta de los Montes

Rosa, después de una caída con riesgo mortal, a juzgar por los testimonios, pensó que lo mejor era dejarse de empinadas cuestas y decidió hacer el regreso con Rafa por la pista. Ya habíamos conseguido hacer tres grupos: el de las prisas, el de la pista y el del arroyo. Pero no acaba ahí la cosa, la complicaríamos cuando el grupo del arroyo llega al penúltimo tramo de pista y decide no abandonarla para esperar a Rosa y Rafa.

Qué mejor sitio para esperarles que una fuente donde refrescarnos y aprovechar para visitar la mina de Wolframio donde José Antonio nos dio una de sus clases y pudimos aprender algo sobre el tema. Pero el tiempo pasaba, nos extrañaba que tardasen tanto los dos rezagados, así que José Antonio se queda a esperarles y el resto continúa hacia el pueblo.

Entre tanto Rafa y Rosa, cansados de pista deciden cortar la última zeta y obviamente no pasan por la fuente donde les esperábamos, lo que nos hace entrar en el pueblo en cuatro grupos. No está mal para ser sólo doce excursionistas.

Ampliar
Integrantes de uno de los grupos

Datos de la marcha

Fecha:13 de junio de 2009
Recorrido:Circular
Itinerario:Garganta de los Montes - Peña Gorda - Cerro de los Castillejos - Mondalindo - Peña Negra - Garganta de los Montes
Distancia:14 Km
Ascensión:1010 m acumulados
Duración:8h 15m
Participantes:Carlos, Fidel, José Antonio, José Fernández, Luz, Mabu, Mamen, María, Rafa, Rosa, Begoña y yo
Antecedentes:17/11/2007

¡La que vamos a montar cuando seamos veintitantos!

La Maliciosa hizo honor a su nombre

El día no estaba para bromas. La previsión meteorológica advertía que el sábado no nos salvaba ni la caridad, así que ya preveía yo, antes de comenzar, que habría que alterar la ruta elegida porque el tiempo no nos iba a dar tregua.

La marcha planeada era de nivel 3, como corresponde hacer en jornadas previas a la anual visita a los Pirineos, pues siempre queda alguna duda sobre el nivel adquirido durante la temporada. Hay que entrenar, así que no vale paseos por el monte, que luego se paga. Por consiguiente, nos convocaron a una marcha realizada en octubre de 2007 y allá nos presentamos a pesar del nivel y de la previsión de lluvias 15 participantes. Probablemente influyera que Mataelpino está cerca de Madrid.
Después del café en una terracita de Mataelpino, nos dirigimos con los coches al punto de salida, en la carretera a Becerril de la Sierra. El primer tramo nos llevaría hasta el Collado Porrón (1659 m) y ya desde la salida el camino era empinado. Además, en el camino otras veces recorrido han cerrado con alambre algunas parcelas que te obligan a tomar la ascente directa, nada de curvas de amortiguación.

Unos nos dedicamos a andar y otros a charlar mientras se andaba. Inexplicablemente nos dividimos en dos grupos y los primeros subieron directamente el collado mientras que los otros se daban un garbeo por el monte rodeando una de las parcelas citadas, la cual se podía atravesar perfectamente pero que, como digo, el segundo grupo se despistó, no vio el hueco de entrada y la rodeó.

Cuando nos reunimos en el collado las vibraciones no eran muy positivas que se diga pero aflojamos tensiones dando cuenta de cacahuetes, dátiles, avellanas, etc. Luego, Gema y Jose Mari decidieron que ya tenían bastante, que se darían una vuelta por la Cuerda de los Porrones, disfrutando de las preciosas vistas de la Pedriza, y que se volvían a casa.

El resto reanudamos la marcha recorriendo dicha cuerda en pos del objetivo, La Maliciosa, pero ya en Collado de las Vacas (1888 m) se aboinó la montaña con una enorme nube, nos cayeron las primeras gotas y empezó a resquebrajarse la moral de parte del grupo. Mediada, más que mediada, la ascensión nos volvimos a dividir en dos grupos, los que a pesar de todo queríamos coronar y los que total para qué si no vamos a disfrutar de las vistas. Sumado a ese argumento el de la hora para comer, cinco volvieron grupas y nos separamos.

Ampliar
Ocho continuamos subiendo y coronamos. Y en el mismo momento en que pisamos la cima de La Maliciosa (2227 m) el cielo se abrió parcialmente y pudimos contemplar unas vistas impactantes. La alegría duró poco pues no habíamos hecho más que un par de fotos deprisa y corriendo y nos empezó a caer de lo lindo: lluvia, granizo, otra vez lluvia, ahora paro, ahora vuelvo y así hasta llegar a los coches.

Ampliar
Antes de llegar de nuevo al Collado de las Vacas nos paramos durante una tregua de agua, abrimos los macutos y a toda mecha armamos los bocadillos y casi de pie nos los zampamos, ni caso hicimos a la botella de vino que portó Carlos. Yo empecé a caminar dándole los últimos bocados al bocata, había que ponerse en marcha cuanto antes.

En el collado, nos equivocamos y, en vez de tomar el sendero que nos llevaba por el camino de venida, tomamos el que siguiendo el curso del Arroyo de la Maliciosa no llevaría directamente a los coches. Era el camino que yo había sugerido tomar al principio de la jornada como escapatoria a la que se nos venía encima en forma de agua y que algunos colegas opinaron aquello de que “ya veríamos…” y que Carlos se opuso desde el principio. Esta vez sin embargo no puso demasiada oposición y nos dejamos caer por el sendero. Bien dicho lo de dejarnos caer porque el camino en su primer tramo es vertical a tope.

Aunque el paisaje es precioso durante todo este tramo no tuvimos mucho tiempo de disfrutarlo, tan empapados íbamos que lo único que nos preocupaba ya era llegar cuanto antes a los coches y cambiarnos al menos de calzado. Ni ganas hubo de tomar un café con los compañeros a pesar de que la hora era aún temprana.


Datos de la marcha

Fecha:6 de junio de 2009
Recorrido:Circular
Itinerario:Mataelpino - Collado del Fraile - Collado Porrón - Collado de las Vacas - La Naliciosa - Collado de las Vacas - Mataelpino
Distancia:12 Km
Ascensión:1150 m acumulados
Duración:7h 20'
Participantes:Belén, Carlos, Fidel, Gema, José Antonio, José Fernández, Jose Mari, Juana, Mabu, María, Pepe, Rafa, Susana, Begoña y yo
Antecedentes:6/10/2007 y 29/09/2007



Ver en mapa más grande

En resumen, marcha exigente en la que te haces casi 1200 m de ascensión en escasos 6 Km, lo que representa un desnivel medio del 19%. Y luego los bajas, así me quedaron a mí los cuádriceps.

La lluvia de Vivaldi

Me sirve de excusa para colgar otra pieza musical en el blog el que durante la marcha del pasado sábado Rosa y Begoña, que debían ir hablando de música, entre otras cosas, me preguntaron si conocía “la lluvia” de Vivaldi. Yo, en pleno ascenso y escocido por tanto arañazo como iba, es decir, totalmente descolocado, les contesté que no, que no la conocía, que si no me la tarareaban, pues así en frío …

Pues bien, se trata del 2º movimiento, Largo, del concierto núm. 4 para violín y orquesta en Fa menor de Antonio Vivaldi, denominado El Invierno, que forma parte de su celebérrima obra Las Cuatro Estaciones, primer libro de su opus 8 "Il cimento dell'armonia e dell'inventione".

He encontrado un ejemplo para traer aquí en la web Hitzez de Isidro Vidal que ha colgado esta hermosa presentación que ilustra perfectamente el sosiego y la paz que se alcanza al refugiarse uno en casa junto a la chimenea en un frío día invernal y observar la lluvia a través de los cristales.

Y como no hay invierno sin verano, ni tormenta sin lluvia, pues también viene a colación escuchar a Fabio Biondi al frente de La Europa Galante interpretar el 3er movimiento, Presto, del 2º concierto en sol menor, El Verano.
Espero que lo disfrutéis.