Fin de semana en Goierri, Guipúzcoa

Lástima de tiempo. El fin de semana pasado en el País Vasco cayó agua para aburrir, claro que algún peaje tiene que pagar esta tierra para mantener un paisaje tan limpio, verde y bonito.

Con la excusa de darnos un homenaje en una sidrería vasca, aceptamos hace tiempo la invitación del grupo de monte de mi cuñado de irnos este pasado fin de semana a la comarca de Goierri, en el sudeste de la provincia de Guipúzcoa o Guipuzkoa. Lo que constituía el objetivo principal se convirtió pronto en complemento de la visita, tal es la belleza del paisaje, lo cuidado de los pueblos que visitamos, la magnífica casa rural en que nos albergamos, la acogida que nos dispensó el grupo montero citado y, naturalmente, la marcha que realizamos el sábado.

AmpliarAgroturismo en Segura, Guipúzcoa

El alojamiento

La base de operaciones se fijó en la población de Segura, localidad cercana a la frontera navarra, fundada por Alfonso X el Sabio en 1256 a orillas del río Oria, que tuvo cierta relevancia en los siglos XIV al XVI a pesar de sufrir una peste y un incendio que devastó la totalidad del pueblo salvándose sólo la iglesia. Cuando en 1645 se emancipan las poblaciones anexionadas durante su auge, la villa pierde poder político y económico, agravado por el trazado del Camino Real de Coches por el valle del Deba y el puerto de Arlabán en detrimento de Segura y el paso de San Adrián.

Nos alojamos en Ondarre, casa rural o, como llaman en la zona casa de agroturismo, regentada por Karmele, que reúne todas las condiciones para sentirse uno como en casa, con habitaciones cómodas y un gran salón situado en la planta superior con varios ambientes de estar/comedor/cocina, porque el albergue incluye el derecho al uso de la cocina.

Después de instalarnos el viernes, parte del grupo nos fuimos a cenar al pueblo, donde comenzamos ya a disfrutar de la gastronomía local a base de ensaladas que saben a ensalada, un primoroso bacalao con tomate y cerrar, como no podía ser de otra forma, con queso de Idiazabal. Luego, de regreso al alojamiento, celebramos con el resto del grupo el cumpleaños de Susi con tarta elaborada para la ocasión por Ruth y pacharán a discreción.

AmpliarMonasterio de Arantzazu, inicio de la marcha

La marcha

El sábado nos dirigimos al Monasterio de Arantzazu, cerca de Oñati, desde donde iniciamos la marcha con objeto de ascender a los picos Atxuri (1551 m), techo del País Vasco, Aketegui (1549 m) y Aizkorri (1528 m), el más popular, el que da nombre al macizo guipuzcoano donde, según la leyenda, habita el genio Mari en una caverna que se prolonga hasta la vecina Aralar.

AmpliarInicio de la marcha, día lluvioso y neblinoso

El día era lluvioso, así que ya de salida nos equipamos con ropa de agua. Iniciamos el primer tramo que nos llevó hasta las campas de Urbia donde visitamos la ermita de Arantzazu y nos tomamos un caldito en la fonda, para coger fuerzas. Luego sin paradas, salvo las de obligado reagrupamiento, hasta que completamos las tres cimas.

Como digo, el día era lluvioso y neblinoso, así que nos quedamos sin admirar las vistas que, según dicen, son excepcionales desde estas cumbres, pudiéndose divisar en días claros las montañas del País Vasco, Castro Valnera e incluso los Pirineos. La subida es exigente y el terreno no estaba para despistes pues había barro en cantidad y las resbaladizas rocas hacían peligrar la estabilidad hasta con bastones. Aún así coronamos las tres cumbres, pasando por tramos que adivinaban caídas espeluznantes y trepando por riscos en condiciones difíciles, pero qué gozada y machaque.

AmpliarEn la cumbre del Atxuri (1551 m), techo del País Vasco

En la cumbre del Aizkorri hay un buzón con forma de hacha y una gran cruz. A los pies de la cima está la ermita del Santo Cristo a la que se entra por un angosto pasillo y donde se encuentra un crucifijo considerado milagroso, y al lado de esta un refugio donde nos guarecimos para picar algo en plan rápido.

El descenso lo realizamos por un empinado sendero que atraviesa un hermoso hayedo y que nos depositó de nuevo en las campas de Urbia. Tras ello un largo camino llano por verdes praderas, cortando las zetas de una pista forestal que sube hasta las más alejadas cabañas de pastoreo, y una última subida, penosa para la paliza que llevábamos ya encima, que nos permitió acceder a la fonda comentada anteriormente, donde nos repusimos con unas birras y que nos sirvieron de combustible para llegar en una hora más al punto de partida, el Monasterio de Arantzazu.

AmpliarCena en la sidrería Oiharte, en Zarain

Después de cambiarnos, sobre todo el calzado y la ropa mojada, regresamos a la casa rural para darnos una ducha caliente, muy caliente pues estábamos ateridos, y nos dirigimos a la sidrería Ohiarte, en Zarain. Allí dimos cuenta del menú estándar, esto es: tortilla de bacalao, bacalao con tomate o cogote de merluza, chuletón de buey o vaca vieja, que no me quedó muy claro, y queso de Idiazabal con membrillo y nueces; todo ello regado con sidra directamente escanciada desde la cuba de acero inoxidable, que no tiene tanto encanto como cuando es de madera pero que estaba muy rica y refrescante. Luego, tertulia hasta altas horas y a dormir.

El queso

El domingo salió algo mejor. Si bien por la mañana llovió con ganas, a eso de mediodía, cuando estábamos ya todos en danza, empezó a clarear y apareció tímidamente el sol. Nos enseñaron la quesería pues resulta que en la casa llevan cuatro generaciones pastoreando ovejas latxas y haciendo queso de Idiazabal, o sea, estábamos en el sitio indicado. Félix nos explicó, a instancias de su hijo Félix Javier, el proceso de elaboración de este singular queso que al decir de ellos gana premios allá por donde va. De hecho, Félix Javier nos comentó que su padre había ganado el primer premio en el concurso de Ordizia, el más importante de este tipo de quesos, el año 1995, además de varios segundos y terceros premios en otros certámenes.

AmpliarQuesería con Denominación de Origen Idiazabal

Sabemos por Wikipedia que en 2007, la empresa de catering Divinus Catering pagó 6.400 € por medio queso ganador del concurso de Quesos de Oveja Latxa de Ordizia, del pastor Jesús Ansola Juaristi; el resto del queso se lo comieron los miembros del jurado. ¡Cómo debía de estar aquel queso! Lo que nos da una idea de la importancia del tema y del afán de mejora de productores como Félix.

Finalizamos la visita con una compra compulsiva, Félix Javier nos preparó las porciones de quesos ahumados o sin ahumar en paquetes individuales mientras hacíamos un último recorrido por el pueblo y aprovechábamos para comer. Después regresamos, unos a Madrid, otros a Navarra o a Barcelona, en fin cada uno a su casa.

El grupo

El grupo montero al que nos adherimos Begoña y yo estaba compuesto por Fern y Ruth, Pedro y Olvido, Emilio y Nadia, Antonio y Chus, Ernesto y Eva, Manu y Susi, Toni y Concepció, Carmen, Fátima y Dani.

AmpliarPaseando por Segura, Guipúzcoa

Nuestro reconocimiento a Fern, organizador del evento, por la selección de hospedaje, catering y guías para la marcha, ya que sus amigos Iñaki y Mariaje, en los que delegó el liderazgo del grupo, no solamente nos condujeron al Aizkorri demostrando un gran conocimiento de la zona, sino que nos atendieron en todo momento con una hospitalidad y cariño encomiables.

También quiero enviar un saludo a Pedro pues, gracias a su aspiración de coronar los techos provinciales de España, fue el origen de la quedada y nos ha dado la ocasión de visitar esta hermosa zona.

Por último, agradecer a Antonio y Chus su invitación y, como no, al grupo entero su acogida y compañerismo.


Datos de la marcha

Fecha:25 de abril de 2009
Itinerario:Monasterio de Arantzazu - Urbia - Aitxuri - Aketegui - Aizkorri - Urbia - Monasterio de Arantzazu
Recorrido:Circular
Distancia:18 Km
Ascensión:1130 m acumulados
Duración:8 horas
Participantes:Carmen, Chus, Concepció, Fátima, Mariaje, Olvido, Susi, Begoña, Antonio, Emilio, Iñaki, Manu, Pedro, Toni y yo la hicimos completa. La acortaton Nadia, Ruth, Dani y Fern

Hay que repetirlo.

Braojos o el misterio

Tensión entre geólogos junto al Ciguiñuela

El oir a la organización que vamos a ir a Braojos me produce un nerviosismo similar a cuando en Burgos mis padres nos decían que iríamos a Fuentes Blancas a merendar, junto al mágico tobogán de piedra. Y es que Braojos es cada vez más la magia del Ciguiñuela. El “portento”, “prodigio” “ilusión óptica”, o el “polo magnético de Rosa” (ella lo descubrió, de Burgos), así y otros más son los nombres con los que se conoce la pirueta de este arroyuelo desafiando hasta la mismísima ley de la gravedad.

El starting point en la plaza de Braojos, que ha quedado pelín acementada, con pocos árboles. El monte delante tras cruzar la iglesia (por cierto que debiéramos procurar ver las iglesias de los pueblos de esta sierra, aunque la mayoría han sido muy castigadas por los napoleones y los guerracivilistas algunas siguen teniendo interés, esta en concreto he leído que tiene una escultura de Gregorio Hernández, cuya mujer debió ser braojeña).

La marcha en general no fue dura, salvo un tramo cerca de la cuerda en que rompiendo el protocolo (nuestro protocolo implica romper el protocolo) nos salimos de los caminos para zamparnos unas cuantas curvas de nivel. En la parada técnica José Antonio nos ofreció unos higos dulzones que había traído de Perú el día anterior (¡y sin jetlag!), y Robert nos habló del gran bolígrafo de 3 metros que tiene que hacer para su próxima obra de teatro. Guida me contó su viaje a Gambia y la inocencia de los lugareños.

Más o menos por ahí creo que nos dejaron Begoña y Angel, que tenían cita en el Auditorio para La Pasión según Mateo. Llega la Semana Santa.

La marcha transcurrió mucho entre pinares, hasta más o menos Peña Quemada (1.833 m), en la divisoria de Madrid con Segovia. Es siempre bonita la vista desde esta vertiente segoviana, esta Castilla tan grande y con tantos pueblos hasta hace poco despoblados, hoy recuperados por los nietos. Yo recuerdo que en 1963 cuando tendría 13 años gané 25 pesetas en un concurso de Radio Popular de Burgos por acertar que Burgos tenía 500 y pico municipios, un montón, la segunda provincia de España detrás de no sé cual.

Tras varias marchas con mucho frío para comer agradecimos un lugar estupendo. Y con posibilidades de elección, así los pobres se pusieron al sol con su bocata de tortilla y su bota y los ricos a la sombra con nuestro tuper, que siempre ha habido clases que decía mi madre. Curiosos los pinos que nos rodeaban, al estar casi en la cuerda todos retorcidos o caídos por el viento y por el peso de la nieve, debe ser duro nacer árbol ahí.

Y tras una hermosa siestecilla y una drea de piñazos (que empezaría Maxi imagino), tomamos la vuelta. Topándonos con un curioso dilema moral. Veamos, una procesionaria de unos 10 gusanos iba andando por el camino. Las procesionarias ya sabemos que luego suben a los pinos y se los meriendan. Mateo y Maxi hicieron un intento de disolver el grupo, en tanto Gema discrepaba. Personalmente me inclino por el interés del pino (que es el interés del hombre), pero ¿quién defiende el interés de esos gusanos, su derecho a existir? ¡Tremendo oye!

Descansamos un rato en el refugio de Santui (al que han puesto una pequeña estación meteorológica) y después en un refugio nuevo de vigilancia antiincendios de la Comunidad de Madrid. Y abordamos el tramo final, el regreso a Braojos siempre me ha parecido muy bonito, especialmente en otoño, pues durante buena parte del recorrido se tiene el pueblo a la vista, recoleto y sencillo en medio del monte alrededor de su iglesia, como Dios manda.


Pero faltaba lo mejor del día. El Ciguiñuela a la altura del molino, un par de kilómetros antes de llegar al pueblo. Yo debo decir que en la anterior ocasión en que estuve (crónica de diciembre 2007) no pude ver el arroyo de cerca por lo que no pude verificar la dirección de la corriente, en realidad yo creía que me estaban tomando el pelo los veteranos. Pero quiá, que me acerqué hasta él, e incluso toqué su agua como Santo Tomás, y comprobé su dirección. Y, oh prodigio, el agua va de derecha a izquierda en la foto. Y ¡qué ilusión óptica ni pollas en vinagre! , el agua sube por la ladera de una cuesta, asciende por lo menos 5 metros a lo largo de los más o menos 100 metros que vemos. Como me llamo Javier.

Un par de vecinos que vivían ahí cerca (uno de ellos algo enfadado con el Ayuntamiento de Braojos por haber cedido ese arroyo a Villavieja hace 30 años “por un plato de lentejas” por lo que ahora a no puede tomar agua de él, lo saca de un pozo), unos vecinos digo nos contaron que efectivamente había algo extraño en ese arroyo, y eso alimentó la discusión. Belén y José Antonio se enzarzaron en una tensa polémica mientras yo caía de bruces y me convertía.

Y aprovecho para completar la crónica de Carlos, Teatro en el Reventón, con la película original:

Resumen
  • Fecha 4 abril 2009
  • Desnivel 700 metros, 17 kilómetros
  • Asistentes: Gema, Jose Mari, Belén, Mateo, José Antonio, Juana, Robert, Guida, Maxi, Javier, Begoña y Angel (la mitad o así)
  • Algunos ausentes con justificante (así a vuelapluma): Monique en Bretaña a ver a su madre, Mabu y Carlos en París, Fidel a recoger a su madre a Pradoluengo, Luz lesionada rodilla derecha …
Javier Seijas

Sale un grupo, regresan tres

El sábado pasado nos acercamos nuevamente al bonito valle de La Puebla de la Sierra. El día presagiaba lluvia, pero tuvimos suerte y aunque ocasionalmente tuvimos que ponernos el gore, fue por poco tiempo y para protegernos de una fina llovizna que apenas molestaba. Era un buen día para caminar y observar el paisaje, la atmósfera estaba limpia por los últimos vientos y chubascos, el campo verde, los primeros brotes en los robles...

Después de tomar café en la bonita plaza del Ayuntamiento, emprendimos camino desde el aparcamiento situado a la entrada del pueblo. Al principio por la carretera, tras tres curvas tomamos el GR.88, el que lleva a La Hiruela, hasta la Loma del Estillo para luego tomar una pista que nos devolvió a la carretera y nos obligó a hacer un par de kilómetros por asfalto hasta el Puerto de La Puebla. Le comenté a José Antonio que hubiera sido mejor idea haber seguido por el GR hasta el Porrejón y luego continuar por la cuerda, pero me dijo que habían pensado Rafa y él que a lo mejor hacía mucho viento cordalero.

Desde el puerto, recorrimos la cuerda pasando por el Cerro Portezuela y antes de llegar al Collado de la Tiesa, nos resguardamos en la cabaña de los forestales para comer mientras disfrutábamos de unas preciosas vistas, pues la cabaña disponía de ventanas provistas de cristales.

Tres de nosotros continuaron para ascender a Peña la Cabra, mientras el resto comimos, descansamos un rato hasta que empezamos a quedarnos fríos y decidimos ir al punto de encuentro acordado con el grupo expedicionario. El caso es que nos dio tiempo a enfriarnos también esperándoles, tratamos de contactar telefónicamente con ellos pues no entendíamos su tardanza, así que decidimos salir un grupo en avanzadilla de regreso al pueblo y el resto, cuatro de nosotros, esperarles un poco más.

Aunque la convocatoria anunciaba el regreso por el Collado Cimero, José Antonio nos indicó que la vuelta la haríamos por un cortafuegos y un sendero de unían las pistas superior e inferior, y que desde esta un sendero ya conocido por nosotros nos llevaría al campamento juvenil situado a la entrada del pueblo.

Así que, provisto de mi mapa, me encargué de dirigir el primer grupo de regreso y todo fue fenomenal hasta que llegamos al final del cortafuegos, primera etapa. Luego, seguimos por lo que parecía un sendero que nos condujo hasta un canchal en el que perdimos toda visión o ilusión de sendero. Como no había forma de salir de allí, convencidos de que había una pista debajo de nosotros, nos decidimos por internarnos en el bosque y descender hasta que la cortáramos. Y tuvimos suerte, caímos al sendero que debíamos haber traído y este nos depositó en la pista anhelada.

Desde allí, todo fue más sencillo, salvo que tras nosotros venía el grupo B que cansado de esperar a los de La Cabra, decidió seguir nuestros pasos, eso sí a su forma, o sea que bajaron por otra parte, y nos amenazaba por teléfono con llegar antes que nosotros. Robert no lo podía consentir así que, nada más oír el aviso, emprendió una alocada carrera hasta los coches.


Datos de la marcha

Itinerario:La Puebla de la Sierra - GR.88 - Loma del Estillo - Pto de La Puebla - Cerro Portezuela - Collado la Tiesa - Cortafuegos - La Puebla de la Sierra
Distancia:15 Km
Ascensión:713 m acumulados
Duración:7:40 horas
Participantes:José Antonio, Pepe, Carlos, Magu, Maxi, Mateo, Rafa, Guida, María, Rosa, Susana, Viqui, Begoña, Robert y yo

En el pueblo nos reagrupamos los tres grupos, tomamos un refresco hablando de las peripecias del día y nos despedimos hasta la próxima.

Marchas y termas

Cuando una pequeña representación de “los del monte” nos encaminamos a Lobios-Orense en el puente de San José, teníamos claro que esta vez se vería satisfecha la ilusión de que, una vez finalizada la marcha, recibiríamos un tierno masaje integral, o al menos podal, seguido de una inmersión en aguas termosaludables, como preparación para la posterior cena y placenteros sueños.

La ilusión se ha satifecho con creces porque, tanto el viernes como el sábado, después de dos primorosas marchas por el parque natural “Serra do Xurés”, todos los expedicionarios nos hemos entregado a un variado de masajes dorsales, integrales, podales, baños termales en la amplia piscina e incluso a una sesión grupal de Thai Chi acuático, dirigido por una campeona de tiro al arco de origen polaco. No dudo que cada uno habrá realizado sus propios análisis, pero lo cierto es que todos trasmitíamos una sensación de relajo integral, próximo al límite de riesgo por excesiva bajada de tensión.

El viernes, acompañados por María, la guía que el parque puso a nuestra disposición, y Alicia, amiga de María y concejal de Cultura do concello de Entrimo, realizamos todo el grupo la marcha desde a A Cela al pueblo de Salgueiro (pueblo de frontera, de comercio de todo tipo con Portugal, abandonado a mediados del siglo pasado y actualmente en rehabilitación por la Xunta), donde comimos, dormimos la siesta y participamos, dirigidos por María y Alicia, (¡como nos cuidaron!) en conversaciones etnográficas, zoológicas, botánicas, políticas, geográficas y de otro tipo. Entre los frutos más importantes de estas pláticas destaca, como se verá más adelante, el conocimiento de los mejores restaurantes y mesones de la zona.

Recorriendo una pequeña parte de “o camiño dos mortos”, preciosa vereda a la orilla de un río, hemos sabido que Salgueiro no tenía cementerio y que a los difuntos tenían que ser transportados al cementerio de Prado, lo cual dio lugar a comentarios y chistes de todo tipo.

Finalizada la estancia en Salgueiro, la mitad del grupo con las guías, siguió al pueblo de A Cela (famoso por sus impresionantes “bolos”, que son unas rocas graníticas fundidas con las casas), y la otra mitad regresó a Pitoes, donde se encontraban los coches. A la hora de la cena los dos grupos defendimos con ardor nuestras elecciones, aduciendo razones de todo tipo.

Con las botas puestas desde el balneario, acometimos el sábado la marcha “da Corga da Freixa”, impresionante camino vertical pegado a un río, que se desploma por cuatro cataratas que forman increíbles pozas de agua verde, limpia y fría. Superada la “Cabaña do Curro” (cabaña de pastores, cubierta por rocas y tierra) y alcanzada una pista desde donde las cumbres con algunos neveros nos invitaban a su morada, iniciamos el descenso, hasta una poza verde esmeralda, descubierta en la subida.

Antes de comer, baño total de muy pocos, podal de bastantes y manual del resto, comida, siesta, despedida de la poza y descenso con alguna precaución. En la parte baja da Corga nueva poza verde esmeralda que sólo Mabu se atrevió a profanar.

Ya anochecía cuando nos dirigimos a Mesón Beni en Entrimo, lugar recomendado por Alicia el día anterior. Empezamos con pulpo, seguimos con unas zamburiñas a la plancha, apareció el bacalao al horno para cuatro (blanco, gordo, jugoso, justo justísimo de sal) que los ocho despachamos entre admiraciones; se presentó el xarrete en salsa para cuatro (intenso, aromático, tierno, suave) que los ocho intentamos despachar, sin conseguirlo, y cerraron el festín los postres caseros y menos caseros. Con un envoltorio conteniendo los restos de Xarrete, que un día más tarde estaban igual de buenos, abandonamos Mesón Beni, con la promesa de volver ¡qué maravilla la buena mesa!

Regresamos temprano el domingo para Madrid. Antes visitamos el campamento militar romano de Aquis Querquennis e intentamos visitar la iglesia visigótica de Santa Comba de Bande, pero estaba cerrada.



Participantes: Juana, Roberto, Monique, Vicky, Juan, María, María la guía, Alicia la amiga de María, Mabu y Carlos.

Distancia y altitud de los recorridos:
Pitoes- Salgueiro- A Cela/Pitoes: 17 km, 600 m
A Corga da Freixa: 12 km, 600 m

Hostelería:
Balneario Vila Termal de Lobios, 988 010 050
Mesón Beny, Entrimo, 988 434 628 (insuperable el bacalao al horno, aconsejable reservar un día antes)

Oficinas del Parque Natural Serra do Xurés
Lobios, 988 448 000 (magnífico el servicio de guías; María la mejor)

Vaya cambio meteorológico

Marcha "primaveral" por Cercedilla el 28 –03 -2009.

La predicción del tiempo decía que habría nubes y viento por las cumbres, sobre todo por la tarde , pero no tanto ni de la forma que luego sucedió. La verdad es que nos sorprendió la rápida evolución de las condiciones climatológicas, pese a la experiencia y los avisos previos.

Iniciamos el camino desde la Estación de Cercanías de Cercedilla con buen sol y mejor temperatura; algunos ya en manga corta.Prueba de ello eran los numerosos grupos de excursionistas, algunos con niños y sus monitores, que pudimos cruzarnos durante toda la mañana.

Tras de pasar el Sanatorio de la Fuenfría optamos por la subida más empinada , no sé si sólo por error mío o porque en el fondo queríamos trabajar pronto y duro por lo que luego pudiera ocurrir. Lo cierto es que cuando caímos en el error ya estábamos lo suficiente arriba como para renunciar a corregir; haríamos la marcha en el sentido contrario al de la convocatoria. O sea, prácticamente marcha nueva, para que se vea que la Organización cuenta en todo momento con recursos para resolver contingencias.

Enseguida cruzamos el Collado de Cerromalejo, con más excursionistas y en manga corta, y a partir de allí empezaron los sobresaltos meteorológicos. En cuanto desaparecieron los pinares aparecieron los vientos con nubes cada vez más oscuras que nos acompañaron con un frío abrazo toda la subida a la Peña del Águila y la cuerda hasta el Collado de Marichiva. La cosa empeoraba, así que a bajar y protegernos entre los pinos para comer en las mejores condiciones posibles. Pero ni eso; a los veinte minutos de sentarnos ¡veinte minutos sólo¡ la nieve-granizo se ocupó de que ni café pudiésemos tomar. Regreso más o menos ordenado, eso sí, con toda la ropa puesta incluidos guantes los que tenían.

Al llegar a la Estación compensamos la brevedad de la comida y su sobremesa con una animada charla alrededor de cafés y chocolates en el hostal frente al aparcamiento; una gozada para terminar.

Fueron unos 15 kms, 900 metros de desnivel y 6,5 horas que caminamos Menchu y Pedro, Belén, Juana, Miguel Ángel, Magu y Carlos, Gema y José Mari, Fidel, Javier Seijas, Vicki, Monique y Robert, Rafa.

Rafa