Teatro en El Reventón

Ya pasaron tres semanas desde que el 14 de marzo nos citamos en Rascafría para atacar de nuevo el conocido Reventón, y ni la más mínima reseña en el internacionalmente conocido blog de “los del monte”.

“No puede ser”, me dije. Al blogero jefe Ángel no se le puede dar este disgusto. Los agujeros negros bien están para los espacios siderales, y no para nuestro blog.

El agradecimiento a Ángel es lo que me hace rememorar el espléndido día de sol que nos llevo a Rascafría, y que nos hizo dudar en el punto de partida si era conveniente cargar o calzar guetres o polainas, antes de iniciar la histórica subida a El Reventón.

Dos horas después de la salida, pisamos las primeras nieves, cuya espesor y extensión fueron en aumento, hasta el punto de que, para atacar las duras rampas finales, hacían casi en imprescindibles calzar los/las mencionados/as guetres/polainas.

Como ya va siendo habitual, en torno a la hora de la comida se forman tres o más grupos, que bien llegan a metas distintas o comen en lugares diferentes. Afortunadamente la cohesión del grupo es más fuerte que las divergencias ocasionales y siempre ocurre que, unas horas después, se restablece la unidad.

En esta ocasión, vista la dureza final de la ascensión, el cansancio acumulado en la subida o en la semana, la falta de guetres o polainas, o cualquier otra razón nunca confesada, un primer grupo formado por Rafa, Jose Jose, Javier, Pedro y Menchu decidieron tomar un remanso verde entre nieves y restaurarse sin mayor dilación.

Otro grupo, el resto de la expedición, también con sus razones nunca confesadas decidió llegar al puerto, observar una vez más el curioso monolito dedicado al general Ibáñez Marín, sin conocer que los méritos del tal general humanista, ligado a la Institución Libre de Enseñanza, creador de la Sociedad Militar de Excursionistas, cuya primera excursión por la Sierra el 23 de noviembre de 1900 pasó por El Reventón con 60 cm de nieve y -7º C y hacedor de tres refugios y una línea de sesenta mojones (la Cotena) en la famosa senda, son muy superiores al modesto y abandonado monolito con el que se le recuerda.

Después de que unos compañeros de Reventón, polacos de Polonia, no aceptaran nuestra oferta de hacerles la típica foto de grupo, nueva división.

José Antonio, Pepe, Jose Pepe y Fidel se dirigen al pico situado hacia el Este, y que no recuerdo el nombre, todo por el prurito de decir que coronaron pico y fastidiarme por no acompañarles. ¡Al fin y al cabo creo que eran unos escasos 100 m más! El resto, las chicas: Mabu, Gema, Carmen, Rosa, María, Vicky y Carolina, y servidor nos dirigimos al encuentro del grupo ya restaurado, fácilmente visible por el color de su vestimenta entre el blancor de la nieve.

Minutos más tarde se unen los cumbreadores, felices ellos.

Bonito descenso por una nueva ruta a través de neveros, al lado de torrentes y entre los pinos, hasta llegar a un otero en el rebollar, que comienza en cuanto se abandona la pista, y que invitaba a un merecido descanso, e incluso siesta tardía. Era el mismo lugar donde Javier, en julio de 2008, hizo una hilarante demostración teatral

La memoria histórica del grupo requirió a Javier la repetición de la función, a pesar del tremendo jet lag que el hombre soportaba. La insistencia y buenos argumentos de las peticiones hicieron que no se pudiera resistir. Esta vez se unieron a la representación José Antonio, Fidel y servidor. Gran éxito de nuevo de Javier y especialmente la enorme actuación de la revelación José Antonio ¡pedazo actores! Digna interpretación también, pero ya a otro nivel, de Fidel y Carlos (quizás el no habernos despojado de la camisa, no nos dio ese punto que diferencia a los grandes de los buenos). Carolina, aventajada alumna de José Antonio, lo tiene todo grabado, para quien quiera disfrutar de lo que ya se conoce como “gran teatro del monte”.

Henchido el espíritu, rebollar pa bajo hasta el polideportivo.

Jose Antonio, Jose Pepe, yo y creo que Fidel, atajamos, sin la autorización de Rafa, por la senda directa, mucho más espectacular que el camino tradicional. Nadie nos siguió.

Carlos

14 de marzo de 2009
900 m desnivel, 7 horas
Asistentes: Rafa, Jose Jose, Jose Pepe, Javier, Pedro, Menchu, José Antonio, Pepe, Fidel, Mabu, Gema, Belén, Carmen, Rosa, María, Vicky, Carolina, y Carlos

Marcha larga con final rico rico

Nada, que no hay forma. Cuando te propones hacer una crónica que haga los honores a la marcha del pasado sábado y , sobre todo, resaltar el magnífico ágape con que nos obsequió Juana para celebrar su cumpleaños, se complica la semana y ni un rato puedes dedicar a tal fin.

El sábado nos citamos en Prádena del Rincón. Nos juntamos veinticuatro y es que Juana nos había avisado de que organizaría una merienda para celebrar con los del monte su cumple y esto hizo que allá nos dirigiéramos, no tanto por la merienda, creo yo, como por cantarle el cumpleaños feliz en plan coral.

La marcha, de diseño, transcurrió por todos los terrenos imaginables: llano, altura, pista, campo a través, carretera, cortafuegos, barro, nieve, piedras ... No faltó de nada. Además fue larga como un día sin pan. Se trataba de ocupar el día desde el café de la mañana hasta la merienda/cena por la tarde/noche. Y se consiguió, ya lo creo que se consiguió.

La primera etapa de la marcha consistía en acceder desde el pueblo al Puerto de La Puebla. Para ello agotamos una pista, atravesamos unos prados entre espinos y matojos, recorrimos un tramo de pista/cortafuegos, un ratito de carretera con acortamiento de curvas monte a través y llegada al Puerto donde nos esperaba un autocar repleto de senderistas de Alcobendas y hacía el puerto tan concurrido como centro comercial en domingo, moderna ocupación de los urbanitas.

Hicimos el cacahuetes-break a los pies del Cerro Montejo, luego emprendimos el ascenso al Porrejón, máxima altura de la jornada con 1.827 m. Alcanzamos a los de Alcobendas que llevaban el mismo itinerario y tratamos de adelantarles entre los peñascos, pero entre que eran medio centenar y lo estirado del grupo hizo que llegáramos a la cima todos mezclados. No sabías si adelantabas al de Alcobendas o a un amigo, entiéndase lo de amigo como componente de tu grupo porque en el monte somos todos amigos, digo.

División de opiniones en la cumbre. Tras admirar las magníficas vistas que se nos ofrecían desde las alturas, hubo quien se empeñó en comer a pesar del viento que hacía y quién se empeñó en hacerlo más abajo, al abrigo de rocas o de los pinos. Mi chica y yo nos quedamos a medias. Comimos el bocata a toda prisa y nos bajamos a los postres para reunirnos con el otro grupo. Y es que hacía viento y frío de veras.

Tras la secesionista comida nos encaminamos al Collado del Salinero donde nos reagrupamos y proseguimos en descenso libre hacia Prádena. Descenso libre porque fuimos campo a través, cogimos algo de pista, atravesamos fincas cercadas y finalmente nos chupamos 3 Km de asfalto hasta llegar a los coches con las botas echando humo.

En la taberna "El Trébol" nos esperaban con la enorme mesa puesta y las viandas preparadas. La cena fue por todo lo alto, con buen humor y gran apetito, a juzgar por cómo se dejaron algunos platos. Hubo brindis y cumpleaños feliz y que cumplas muchos más, como es natural.




Datos de la marcha

Itinerario:Prádena del Rincón - Prados de Puente Linares - Pista - Pto de La Puebla - Cerro Montejo - Gustarllano - Porrejón - Collado Salinero - Las Cebadillas de Arriba - Ermita de Nazaret - Carretera de La Puebla - Prádena del Rincón
Distancia:20 Km
Ascensión:874 m acumulados
Duración:8:50 horas
Participantes:Begoña, Belén, Carlos, Carmen, Fidel, Gema, José Antonio, Jose Mari, Juana, Luz, Magu, Mamen, María, Mateo, Miguel Ángel, Monique, Pepe, Rafa, Regina, Robert, Salvador, Susana, Viqui y yo

Por ser una chica excelente, muchas felicidades Juana.

¡Vaya pedazo grupo!

Asombra y maravilla las ganas de monte de este grupo de nuestros amores, Los del monte. Después de una paliza como la de la semana pasada, se programa una marcha con desnivel alto y con operativo incluido y nos presentamos dieciocho, casi nada. Vamos que se puede decir que nos va la marcha y eso es un orgullo.

Pese a que la previsión meteorológica anunciaba la entrada de una borrasca, el sábado hizo un día idóneo para caminar por el monte. Aunque nublado, sin apenas viento, la temperatura permitía superar el duro desnivel planteado sin sofocos, al tran tran, poniéndote o quitándote ropa en función del perfil momentáneo. Por otro lado, la ruta diseñada por los convocantes, en esta ocasión José Antonio y Fidel, era ajustada en kilometraje y con desnivel, como las que a mí me gustan. Todo ello contribuyó a pasar un día de monte de los que te dejan buen sabor de boca, de los que acabas cansado pero con un regusto de satisfacción que tarda en írsete del cuerpo. Un bálsamo que te dura toda la semana.

El inicio de la marcha era el Hayedo de Montejo por lo que nos concentramos a tomar café en Montejo de la Sierra. La distancia entre Montejo y el Hayedo hace que comencemos siempre un poco retrasados y en esta ocasión, además, había que preparar un operativo pues el regreso se hacía a El Cardoso de la Sierra, único lunar del programa planteado, por lo que retrasamos un poco más la salida.

A las 11 de la mañana nos pusimos en marcha remolonamente, el jefe buscando piedras, el resto un poco despistados pues la ruta elegida era inédita para la mayoría. Se trataba de subir directamente a los mismos pies del Santuy por una ruta que hicimos el pasado 18 de octubre en sentido inverso, así que nos parábamos en cada cruce de la pista en busca de guía. Pero los que hicimos la marcha aquel día de otoño tirábamos del grupo supliendo la ausencia momentánea de José Antonio que andaba tras andalucitas y demás piedras que tan solo él ve.

Este tramo de pista asciende de forma decidida desde sus inicios y llegado el momento crucial te lleva al collado a pies del Santuy en tres rampas durísimas que sirvieron al grupo a ponerse las pilas y a mentalizarse de que la marcha iba en serio, que se trataba de una de esas marchas que exigen. Y cómo se mentalizó. Llegados al collado, sin lugar para el respiro se continuó en pos del Cerrón que con sus 2199 m constituía el objetivo de la marcha.

En el Collado de Ortigosa nos reagrupamos, llevábamos tiempo pisando nieve y la ascensión al Cerrón exigía analizarla con detenimiento pues se divisaba complicada por el estado de la nieve que cubría sus laderas. Tratábamos de ver cómo ascendía una pareja de montañeros que se divisaba al fondo, cercanos ya a la cumbre y no lo teníamos claro porque a veces parecía que titubeaban, como si no fueran seguros, así que acometimos la subida en plan ácrata, unos por la cuerda y otros pocos probando el estado de la nieve en línea trasversal en dirección a la cumbre.

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Nos reunimos todos en torno al punto geodésico, cantamos el tintirinti, se aplaudió la llegada de Miguel Ángel que poco a poco va cogiendo la forma física de antaño. Tan solo Susana se había dado la vuelta en dirección a El Cardoso aprovechando el descenso de una pareja de montañeros que iban en esa dirección. El frío viento que hacía en la cumbre nos hizo poner pies en polvorosa enseguida tirándonos, esta vez todos, por la nieve de regreso al collado para comer. Que satisfacción había en el grupo, que subida más bonita no exenta de cierto si no peligro si inquietud, pues la nieve estaba un poco dura y pensabas que en cualquier momento ibas a pisar una placa de hielo.

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Comimos al abrigo de unas peñas, en el collado. Nos cayeron unos cuantos copos de nieve mientras dábamos cuenta de las tartas elaboradas por Mamen y Ángela. Enseguida para abajo que empezaba a hacer frío y no se podía estar más tiempo parados. A los pies del Santuy nos separamos, unos nos tiramos por el camino que habíamos traído y el resto del grupo, la mayoría, siguió hasta El Cardoso.

A juzgar por los datos que me ha pasado Miguel Ángel, la distancia debió ser similar, unos 5,5 Km. Vicky, Begoña y yo llegamos a las 6,30 a los coches y el grupo, por lo que me dice, llegó a las 6,45. Así que a efectos estadísticos damos los mismos datos.

Scores

Itinerario:Hayedo de Montejo - Collado del Santuy – Collado Ortigosa – El Cerrón – Collado Ortigosa – Collado del Santuy – El Cardoso de la Sierra / Hayedo de Montejo
Distancia:16,5 Km
Ascensión:1.001 m acumulados
Duración:7,30 horas
Participantes:José Antonio, Juana, Belén, Fidel, Luz, Pepe, Carmen, Mateo, José Fernández, Miguel Ángel, Mamen, Ángela, Carlos, Magu, Susana, Vicky, Begoña y yo

Buena semana a todos