Otra visita al Valle de los Hoyos

Tres veces habíamos andado por estos parajes, esta es la cuarta y no deja de maravillarnos la belleza de este recóndito valle de la sierra madrileña que cada vez hemos intentado por distinto itinerario y que como digo no defrauda.


La historia de esta nueva ascensión se inicia en una visita de José Antonio a la Tienda Verde donde contacta con el que se andurria los montes y levanta mapas que le habla de un sendero marcado por él que asciende desde la pista que sale de la misma Ermita de Santa Marta hasta La Risca y que desde allí hace más fácil el acceso al glaciar.

“Esto hay que probarlo” nos dijo José Antonio a Carlos y a mí en Hervás. Y dicho y hecho, a la primera oportunidad nos convocan los líderes a la cuarta, y no será la última a juzgar por el éxito que ha tenido, visita al Valle de los Hoyos.

Eso si, la marcha un poco desmadrada, comentaré por qué. En primer lugar se avisa en la convocatoria de un itinerario duro con 1000 m de ascensión si lo completábamos y, como hace buen tiempo, allí se presenta to’dios. Veintiún senderistas, que se dice pronto. No dábamos crédito al continuo entrar en la cafetería de Lozoya pidiendo café y dando los buenos días. Rafa me comentaba, esto es la monda convocas a una marcha dura y es cuando viene más gente, así somos losdelmonte.

Desmadre porque la convocatoria hablaba de subir a Peñacabra, lugar que desde hace mucho no pateamos, y de pisar nieve, lo que a algunos les mola mogollón, y ya en la subida oímos a José Antonio comentar con el líder de otro grupo que seguía parecido itinerario que nos dirigíamos al Nevero, lo que nos dejó perplejos.

Se habrá equivocado, pensé yo, pero no porque efectivamente no ascendimos al Peñacabra y si que algunos, los que tenían ganas de marcha, se subieron al Nevero. El resto, nos encontrábamos tan a gusto admirando el paisaje y disfrutando del sol en el valle que solo accedimos a subir un poco en dirección a La Serra para emplazarnos para comer y descansar como las lagartijas, al sol, un buen rato.

Luego de comer, subimos a la cuerda de La Serra, descendimos a un hermoso bosque de abetos de Douglas o pinos de Oregón, continuamos marcha por un cortafuegos que nos llevó hasta la Cerrada del Zarzal y desde allí, bosque a través y recortando zetas de la pista, llegarnos a la Ermita de Santa Marta donde habíamos dejado los coches y nos esperaba Miguel Ángel que acortó la marcha.

Realizamos la marcha: Rafa y Rosa; José Antonio, Juana y Belén; Carlos, Magu y María; Luz y Fidel; Mateo, Miguel Ángel y José; Susana y Peter; Carmen y Pepe; Menchu y Pedro; Begoña y yo. El recorrido de 14 Km, lo hicimos en 7 horas y ¼ y ascendimos un total de 853 m.

Lo repetiremos, seguro pues merece la pena.

Expediente J (beam me up)

Nos remite en esta ocasión Pepe Bartolomé un vídeo dirigido por Jaime, su hijo, y publicado en YouTube el 19 de septiembre pasado.

El cortometraje fue rodado dentro del Curso Básico de Guión 2007-08 de Escuela de Escritores. Son sus actores Carlos B. Rodríguez y Andrés Navarro, el guión es de Hector García Moreno y la dirección de Jaime Bartolomé.

Bravo Jaime.

Fin de semana en el Valle del Ambroz

Qué gozada. Qué agradable y qué bien sientan estas salidas de fin de semana que hacemos en otoño, si además disfrutas de tan excelente tiempo como el que tuvimos el pasado fin de semana pues es la bomba.

Por no disponer de puentes este otoño, ya vendrán, en esta ocasión organizamos una salida cercana, que no implicara mucho tiempo de carretera, optando por el Valle del Ambroz y estableciendo base en el hermoso pueblo de Hervás.

El Valle del Ambroz es una bonita comarca enclavada en el norte de la provincia de Cáceres, en las últimas estribaciones de la Sierra de Gredos. Situado en el corazón de las sierras del norte de Extremadura, flanqueado por el Valle del Jerte al este, Las Hurdes y Granadilla al oeste, Plasencia al sur y la Sierra de Béjar al norte. Lo cruza el Río Ambroz y la Vía de la Plata de norte a sur.

El viernes fuimos arribando al hotel cada uno por su lado y, una vez dejamos los bártulos y reconocimos el alojamiento, nos reunimos para cenar en el mismo hotel pues había que optimizar el tiempo y no era cosa de salir a pasear con la que nos había caído mientras veníamos desde Madrid. Pronto tocó retirada que al día siguiente nos esperaba faena y tan solo unos pocos nos fuimos a dar una vuelta nocturna por el pueblo, para estirar las piernas.

El sábado amaneció soleado, un excelente día de marcha. Así que después de desayunar nos pusimos en camino hacia Gargantilla, pueblo situado a unos 10 Km de Hervás. La ruta elegida era una variación de una que habíamos visto en una guía pero que desestimamos por exigir un operativo un tanto desmedido. La variación consistía en subir desde Gargantilla al Puerto de Honduras, punto que comunica por carretera los valles del Jerte y del Ambroz, y bajar por donde habíamos subido.

Pero no, cómo íbamos a bajar por el mismo camino. Teníamos que florear la marcha, subir y caminar un poco más, así que a José Antonio se le ocurrió que podíamos subir al Canchal Negro, seguir la valla divisoria de no se qué municipios, enlazar con un camino que figuraba en el mapa y luego desembocar en la Pista Heidi. A mi me daba miedo porque como se suele decir el papel todo lo resiste y solo pensar que podíamos caer en medio de la Heidi que su circuito completo tiene 30 Km me hacía especular con la idea que 15 nos chupábamos.

Nos despedimos de Miguel Ángel que había subido al puerto con macuto y lumbaga y que manifestó tener ya suficiente subida. Cómo nos conoce. Nosotros subimos al Canchal Negro, bajamos al collado siguiente y ante la perspectiva de tener que bajar por el barranco, a las bravas, me empecé a mosquear y José Antonio a no verlo claro.

Hete aquí que surgieron nuevos líderes y fueron Magu y Carlos los que, viéndolo clarísimo, arrastraron al resto a bajar a calzón quitado por el barranco de Andrés lo que conllevó más de una hora de hierbajos y piedros resbaladizos y la risa incontenible de un pastor que desde abajo vio toda la maniobra. No solo se rió el pastor, se carcajearon igualmente perros y cabras que le acompañaban, a juzgar por los sonidos que emitían según pasábamos ante ellos.

Al fin salimos al camino y tras él a la ruta de alpino y televisivo nombre, la Heidi. No sé si hicimos 15 Km de pista pero aquello se me hizo eterno. Salimos de Gargantilla a las 10 menos 10 de la mañana y llegábamos a Hervás faltando 20 minutos para las 7 de la tarde o de la noche, según se mire porque ver no se veía apenas. Para más INRI aún teníamos que ir a por los coches a Gargantilla.

Paliza de las buenas. En las estadísticas he reseñado 20 Km, que creo fueron más pero no pude contrastar pues el GPS de José Antonio se quedó sin baterías, y una ascensión acumulada de 1045 m, casi ná. Eso sí, tuvimos el privilegio de caminar por un castañar otoñado e iluminado crepuscularmente que hizo que al menos la última parte del recorrido disfrutáramos de una espectacular visión.

Tras la sesión de aseo individual, dosis de ibuprofeno y ligeras siestecillas, dejamos al Madrid sufriendo con el Málaga, cómo está este Madrid, y nos fuimos a cenar al restaurante El Almirez donde recuperamos fuerzas a base de boletus, cesáreas y otras exquisiteces de la zona. Luego paseíto por la judería de Hervás a la luz de la luna y a descansar.

El domingo pasamos de marcha si bien algún paseo dimos. Tras realizar algunas compras en Hervás, nos pusimos en camino a la búsqueda de árboles singulares. Nos dejamos atrás, en Hervás, un tejo y un haya que dicen en el pueblo que son una maravilla y nos fuimos al cercano Aldeanueva del Camino para contemplar el Alcornoque de la Cerca de la Fresneda, ejemplar de 500 años de edad y 20 m de altura que a todos nos dejó impresionados. La mañana soleada y la tranquilidad que se disfrutaba en la dehesa en torno a este hermoso árbol nos dio la oportunidad de acompasar en lo posible nuestro ritmo vital al suyo pero no hubo forma, enseguida a los coches que teníamos que ver más.

En Segura de Toro ascendimos durante media hora hasta un castañar donde hay censados cinco ejemplares que sobrepasan los 500 años de edad. Bajo todos ellos nos cobijamos, a todos tocamos el tronco para absorber su energía y de todos recogimos sus frutos para asar o cocer, al gusto. El Hondonero con 700 años, el Bronco con 600, el Menuero, el Retorcido, magníficos ejemplares de 500 años nos dejaron pasar bajo ellos un rato agradable contemplando su hermoso porte y el ambiente mágico que trasmiten.

Nos despedimos del Valle del Ambroz y nos fuimos a comer a Casas del Puerto, junto al de Villatoro, para después ir a Bonilla de la Sierra con su desmesurada iglesia que visitamos y dar una vuelta por el pueblo al atardecer que se estaba muy bien. Café en Villatoro, carretera y manta para Madrid.

Envamos desde aquí un cariñoso abrazo a Piedad y Santiago, amigos de José Antonio y Juana, que tanto nos ayudaron a preparar el viaje con la documentación que nos remitieron y con sus consejos de aplazar nuestra visita unas semanas, gracias a ello pudimos contemplar el valle vestido de otoño que es lo que perseguíamos. Gracias por dedicarnos vuestro tiempo y vuestra amistad que esperamos tener la oportunidad de corresponder.

Valle del Ambroz

Bonito fin de semana, hay que repetirlo y desde luego hay que volver a este valle precioso el del Ambroz que tan buen sabor de boca nos ha dejado.

Cambio de sistema operativo

Traigo de nuevo un video que me han pasado, por simpático y representativo de las tribulaciones de un usuario ante un cambio de sistema informático. Espero que os guste.

Seguiremos buscando.

Subida a la Peñota

Para los que no viajamos a Hervás y quedábamos disponibles y dispuestos en Madrid, se organizó una marcha cercana y fácil para tentar a algún indeciso: subida a la Peñota desde el Alto del León.

El tiempo nos favoreció porque las nieblas se desplazaban según subíamos permitiéndonos contemplar los dos paisajes de ambos lados de la cuerda; una gozada para la vista, tanto en la Peña del Cuervo como en la Peñota. No tan agradable, por lo que representa, es ver todas las atalayas y restos de puestos de observación de la pasada Guerra Civil, que ahí permanecen como testigos de la locura humana. Aquí sí vale como nunca el “nunca más”.

Como era de esperar la marcha transcurrió sin incidencias ni desviaciones; sólo la nieve en la cumbre nos impidió coronar el extremo del pico de la Peñota: nos quedamos a pocos metros del tintiríntin.

Comida en un abrigado y de vuelta todos menos Monique y Robert, que regresaron antes por compromiso de cena-celebración.

Acudieron a la cita: Luz, Guida y Maxi, Monique y Robert, Rosa y este cronista. Hicimos unos 16 km de recorrido, 500 m de desnivel y empleamos unas 6 horas.

Rafa

Por Colmenar de la Sierra

Ese amor que algunos del grupo profesa a la llamada sierra pobre nos llevó el pasado sábado hasta el recóndito pueblo de Colmenar de la Sierra, obligándonos con ello a pasar por tercera vez este otoño por El Cardoso de la Sierra. No está nada mal para llevar mes y medio escaso. Menos mal que una vez más nos acogió Doña Gabina y nos sirvió un reconfortante café preparándonos para otro día de monte.

Cuando la tarde anterior llamé a Doña Gabina para anunciarle nuestra visita me dijo “¡Ah! ¿si? Con la que está cayendo”. Así que nos fuimos para allá con todo el equipo de agua esperando volver calados hasta las orejas. Pero no, el tiempo, caprichoso siempre en otoño, hizo que tuviéramos un día nublado y frío pero de agua nada.

A la entrada de Colmenar pudimos ver a bastantes recolectores de setas pululando por los pinares circundantes, lo que provocó cierto nerviosismo entre el personal que aún rememoraba aquel día de 2006 en que podían cogerse níscalos a paladas. Ya a la salida del pueblo, recién iniciada la marcha íbamos como sabuesos olisqueando cualquier matorral, desperdigados todos entre la jara. Nos agrupamos para recorrer el sendero que corre paralelo al arroyo pero en cuanto que desembocamos de nuevo en la pista muchos de nosotros se tiraron al pinar en busca de tan caprichoso fruto.

Tan tarde comenzamos a andar y tan lento el progresar por la pista que no hubo tiempo de atacar el pico de Cabeza del Viejo, así que alargamos un poco la marcha por pistas y más pistas hasta que fuimos conscientes de que corríamos serio peligro de llegar de noche y, aunque apretamos el paso, llegamos al pueblo con un déficit serio de visibilidad, lo que debe ser normal porque las dos veces que he ido a Colmenar de la Sierra he regresado al pueblo de anochecida.

Realizamos la marcha en esta ocasión: José Antonio, Juana, Belén, Rafa, Rosa, Vicky, Javier, Fidel, Carlos, Magu, Maxi, Guida, Robert, Begoña y yo. Recorrimos 15 Km en 7 horas y ½ con un desnivel de 580 m.

Setas cogimos, pero no tantas como aquel día. Qué se le va a hacer.

Planet earth forever

Maru nos invita a disfrutar unos minutos con este espectacular montaje de vídeo que ha encontrado en la red.



Bonito ¿eh?