Subida a Peña Quemada desde Braojos

Cuando creíamos que este puente de la Constitución no quedaría nadie en Madrid con ganas de darse un garbeo por el monte y con una previsión meteorológica incierta, acudimos en tropel a la cita, somos así.

Puntuales fuimos apareciendo en Braojos (1194 m), sorprendidos de ver a amigos con los que no contábamos y con problemas para concentrarnos dada la imposibilidad de aparcar en su plaza en obras. Algunos tomamos café, otros nos estaban aún buscando dada la dispersión de coches, el caso es que a las 10:45 comenzamos la marcha después de preguntar a un lugareño por la cañada que debíamos tomar.

El día se inició soleado y claro, como es habitual en la sierra madrileña en esta época, aunque las nubes empezaban a reunirse sobre nosotros. Pero realizamos casi toda la subida con sol, eso sí, el viento azotó de lo lindo en cuanto tomamos altura.

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Salvo un ligero despiste, motivado por la práctica desaparición de la cañada en torno a La Porrilla (1622 m) que nos obligó a marchar campo a través sin sendero claro por el que transcurrir, la subida transcurrió de acuerdo a lo planeado, o sea, cortafuegos y pistas, más cortafuego que pista.

El viento nos obligó a guarecernos detrás de unas rocas para hacer la parada técnica que tuvimos que hacer con guantes, gorros y demás prendas de abrigo. Tras el refrigerio y a la voz de ¡ar! del jefe retomamos el camino de ascenso a Peña Quemada (1833 m) donde llegamos ya con el cielo cubierto y un viento que nos forzó a tomar la foto de rigor a toda marcha y emprender enseguida el camino de descenso.

El lugar elegido para comer es precioso y sacrificamos un poco de bienestar, aún hacía viento, por hacerlo en pradera tupida, sin gente ni ruido alrededor y con buenas vistas, privilegio que tenemos los montañeros.

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El descenso transcurrió sin incidentes por un laberinto de pistas que después de realizado yo aún mantengo dudas sobre el itinerario seguido. Pasamos por el refugio de Santuil y, tras descender por un cortafuego de los que hacen crujir meniscos y flaquear cuadriceps, llegamos a la pista que nos había de conducir de vuelta a Brajos. El día ahora se tornaba oscuro y amenazador tal, eran las nubes que sobre el valle se cernían, a pesar de ello tuvimos tiempo de detenernos a contemplar un prodigioso lugar en el que un efecto visual da a entender que el agua que transcurre por un canal asciende en lugar de descender. Cosas vederes Sáncho, que non crederes.

Para los amigos de la estadística, el recorrido fue de 18 Km, con una ascensión total de 754 m y una duración total de 7:18 horas, incluidos descansos. Los participantes: José Antonio, Rafa, Seijas, Fidel, Jose Mari, Gema, Maxi, Guida, Viqui, Monique, Begoña y yo.

Jornada preciosa de monte en la que nos salvamos del agua por los pelos, veremos que nos depara la próxima, hasta entonces un abrazo a todos/as.

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