Crónica de José Antonio sobre la marcha de Braojos

Hoy ha sido una marcha normal, como las de antes, dije yo. Incluso parte de ella discurría por senderos muchos años antes visitados. Pero todos, espero, nos encontrábamos muy satisfechos. Viky, me contaba, se sentía encantada de una visita así, a la naturaleza, sin agobios ni horribles caminatas. Hasta Lola estuvo, como siempre, muy pesada en la comida, entre pinos, pero en un prado, con frío y algo de viento. Nos dio un poco de apuro hacernos la foto en Peña Quemada, tan solo un mil setecientos, ¡Quién lo diría! El tintirinti desafinado y muy breve; no merecía la pena. Pero el día de invierno lo justificaba. El aire estaba muy puro y, el cielo, al bajar de la montaña, nos deleitaba con los juegos que tan bien sabe hacer en los atardeceres de los últimos del año. Rafa, como es habitual, nos sacaba de nuestra tradicional indolencia para que tomáramos conciencia de las sensaciones que estábamos viviendo. Disfrutábamos pensando en las gracias que haríamos con Seijas y la aberración natural cerca de Braojos. Efectivamente, el portento allí estaba y, como era previsto, el agua fluía en contra de los principios naturales, tal como esperábamos todos, e incluso con más evidencia que nunca. Por hacer gracia, Fidel y ¿quién le acompañaba? se postraron de rodillas ante tal portento. Realmente estaban muy graciosos y el tema dio mucha conversación, antes y después de la inspección. Todo se encontraba en orden, como antes. Hubo lugareños que nos orientaron al salir, dándonos el contacto humano con el territorio, la presencia de Maxi y Guida, siempre recuperados, José Mari y Gema que cuando aparecen nos parece que son de los fijos, Angel y Begoña, ahora notarios de nuestras acciones y más nuestros que nunca. Hubo tertulia al dejar la región, en La Serna, aunque Monique se nos perdió. En fin, un día al que a muchos nos indujo a recordar otros sentimientos vividos.

José Antonio Espí

1 comentario :

Javier Seijas dijo...

EL POLO MAGNÉTICO DE ROSA

Sin duda impresiona ste "portento" o "prodigio": el agua da la impresión de que sube, es decir que va de derecha a izquierda en la foto de Angel, peleando y venciendo a la ley de la gravedad. Dos pueden ser las causas:

1) Un efecto óptico. Es decir que no haya tal cuesta, sino en nuestro cansado cerebro tras la marcha.

2) Hay unos especiales campos magnéticos que fuerzan al agua a subir. Esta es la impresión más defendida por los expertos. Y que es lo que le ha dado nombre al fenómeno, a lo que se añadió el nombre de Rosa por ser su descubridora.

En fin, algo que no hay que dejar de ver. Algunos dicen que incluso el agua llega hasta las estribaciones del Mondalindo. Y algunos incluso defienden que lo sube, bajando después por la ladera opuesta. Creo que eso puede considerarse exageradao, no está comprobado.

Pero subir sube.

Un abrazo.