Marcha joven / ruta Dylan

Por fin hemos hecho la ansiada marcha joven que tantas dudas y vacilaciones deparó a su mentor y organizador Javier Seijas.

Nos preocupaba a Begoña y a mí la poca asistencia de jóvenes a la convocatoria porque nuestro reclutamiento había sido un fracaso, ya que nuestra hija y sus amigos al final declinaron su participación aludiendo confusas razones que no vienen a cuento sacar aquí.

Así que, llegados al punto de encuentro, la Venta Arias en el Puerto de Navacerrada, con el café con leche a medio tomar, pasadas ya las 10 de la mañana y sabiendo que algunos miembros del grupo no acudirían por viajes u otras ocupaciones, nos temíamos lo peor.

Pero no, al fin empezaron poco a poco a aparecer algunos que no vienen a menudo y otros que pensábamos no vendrían, así que se fue formando un grupito majo, pero ¿y los jóvenes qué? ¡que fiasco! ¡que bajo poder de convocatoria! nos lamentábamos.

Entonces apareció Domingo con seis acompañantes y además jóvenes, que maravilla, gracias a él y a los tres que aportaba el organizador la marcha cumpliría el objetivo perseguido.

Iniciamos la marcha tarde, a las 11 de la mañana, después de los preparativos previos: cambio de calzado, preparación de mochilas y bastones, cafés con leche y algún bocata de chorizo, que de todo hubo, y de realizar el operativo a Cotos preparando el regreso.

La mañana era soleada pero fría, el calor lo poníamos todos, los jóvenes y los no tan jóvenes que poco a poco íbamos convenciéndonos de que aquello ya tenía sentido y que ahora lo que tocaba era hacerles pasar a aquellos una bonita mañana de monte y de arropar solidariamente al líder para que todo saliera perfecto.

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Subimos a la Cuerda de las Cabrillas donde, mientras contemplábamos el Valle de la Barranca, Domingo explicó a la concurrencia los 3 niveles de vegetación y continuamos luego la ascensión a Guarramillas (2268 m), llamada también la Bola del Mundo. Subida esforzada y conocida por nosotros, salpicada de piedras y hormigón hasta llegar a las antenas de televisión a las que negando su función las designamos como base de cohetes, aportación patria a la pretérita guerra fría.

Luego descendimos al Collado del Ventisquero de la Condesa, nacimiento de nuestro entrañable Manzanares y suministro tiempo ha de hielo a la corte, donde hicimos el "cacahuetes-break ". Vuelta a ascender al Cerro de Valdemartín (2278 m) y descenso por canchal y zigzagante pista hasta la estación de Valdesquí.

Comimos al lado del arroyo de Guarramillas, donde dimos buena cuenta del bonito con tomate cocinado por Chelo y patrocinado por Seijas, chorizo de León, jamón ibérico, quesos del Roncal y el riquísimo parmiggiano que aportó Dario, italiano acompañante de uno de los hijos de Domingo; regado todo ello con un buen surtido de caldos que para la ocasión portamos en nuestros macutos: Riojas, de Toro, de Cigales, de la Ribera del Duero, …

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Sólo restaba ya el tramo final a Cotos, que hicimos a la vera del mencionado arroyo hasta el refugio El Pingarrón, para desde allí enlazar con la Loma del Noruego y plácida llegada a la Venta Marcelino, en Cotos, en la que tomarnos el reparador refrigerio post marcha y despedirnos pues unos nos volvimos en tren y otros mediante el operativo de coches preparado con antelación.

La marcha en sí fue de las flojas, pero nos brindó la ocasión de deleitarnos con las preciosas vistas que nos ofrecían estas archiconocidas cumbres, de caminar pausadamente, de parar más a menudo y de disfrutar con la joven e internacional compañía y su amigable charla, que es de lo que se trataba. Habrá que preguntar a los jóvenes que les pareció y si están dispuestos a repetir.


Para los amigos de la estadística, fueron escasos 12 Km de marcha, con una ascensión total de 640 m que realizamos en 6 horas 40 minutos, incluidos descansos.

Los participantes fuimos 20: Seijas, Javi, Álvaro, Blanca, Domingo, Alejandro, Erica, Miguel, Dario, Guillermo y su acompañante que, aunque me dijo el nombre varias veces, no sé si por ser japonés o por lo torpe que me mostré, lamentablemente no consigo reproducir (Seijas échame un cable), Carlos, Rafa, Susana, Josemari, Gema, Viki, Luz, Begoña y el que suscribe.

Tarifa abusiva

Ayer sábado, para evitar mover varios coches entre los Puertos de Navacerrada y Cotos, comienzo y fin de una excursión de montaña, algunos de los participantes decidimos hacer el recorrido de vuelta por tren y nos encontramos con la desagradable sorpresa de que para este trayecto RENFE cobra 3,60 euros.

¡600 de las antiguas pesetas por viajero, para un trayecto de 17 minutos en un tren de 3ª!

Nos parece una tarifa abusiva por un servicio público que, lejos de potenciar su uso, lo que debería ser su función y la de las Administraciones pertinentes, produce la reacción contraria.

La próxima vez, señores de RENFE, moveremos los automóviles y contribuiremos al cambio climático, la degradación de espacios verdes, etc., eso sí, la responsabilidad será de una compañía estatal y de los que tienen que velar por los intereses de la comunidad.

Jueves musical

Después de que la semana pasada iniciáramos las audiciones de música clásica de esta temporada, ayer, los “melómanos” del grupo, asistimos a una sesión de las que no dejan indiferente a nadie.

Tuvimos la ocasión de escuchar una interesante versión de la 5ª sinfonía de Gustav Mahler, con una excelente dirección de Eliahu Inbal, especialista en este autor (ha grabado la integral de sus sinfonías), y una buena interpretación de la Orquesta Sinfónica de RTVE, donde sobresalieron los metales, bien acompañados por la madera y la percusión, y sólo la cuerda, a mi parecer, no estuvo a la altura de las circunstancias. Muy bien, una vez más me emocionó e hizo que ni me moviera de la butaca, tan poco hay mucho sitio para moverse en el Monumental.

Después, a la salida, mientras nos tomábamos unas birras, comentábamos lo fastidiado que debía de estar nuestro querido Gustav para escribir una música tan dolorosa, fúnebre, tierna, a ratos lenta, otras alocada y algunas un tanto confusa.

Venía a cuento nuestra charla por lo recién escuchado, como no podía ser de otra forma, y por un documento que nos trajo Maxi titulado “Gustav Mahler y su tratamiento psicoanalítico, en una sola sesión, con Sigmund Freud”. Maxi es así, no se trae una pequeña reseña biográfica, no, se trae un texto presentado en unas jornadas de la Escuela Freudiana de Buenos Aires.

Pero independientemente de los avatares de la vida del compositor, según aprendimos de lo escrito por Pablo Larrañeta para el programa de mano del concierto, es muy especial esta sinfonía en la obra de Mahler porque fue escrita durante los veranos de 1901 y 1902, y es importante reseñar esto porque entre el planteamiento inicial de la sinfonía, al que corresponden los primeros movimientos (el primero que compuso fue singularmente el 3º, el scherzo) compuestos en 1901, y su conclusión el año siguiente, Mahler se casa con Alma María Schindler, lo que presumiblemente altera su concepción de la obra; así que después de un comienzo funesto, de muerte, sufrimiento, dolor y rabia, continúa con un movimiento (el célebre adagietto utilizado por Visconti en “Muerte en Venecia”) de claro signo romántico, pleno de amor, paz, consuelo, y, a mi juicio, cierta melancolía, para terminar con el rondo/finale, ahora alegre, lleno de energía y ganas de vivir.

Después, para no disminuir el nivel de la velada, la plática derivó hacia Fernando Pessoa y sus heterónimos, fascinante ¿no?

Hay que repetirlo, y tenemos que conseguir que se apunten algunos más del grupo a los que les gusta la música clásica y la charla animada, esta vez fuimos Guida, Luz, Begoña, Fidel, Maxi y yo, pero seremos más, la temporada no ha hecho más que comenzar.

Quién dijo miedo

Es para estar orgulloso de este grupo. Orgulloso, por el nivel que a principio de temporada se está situando por encima de los de temporadas anteriores; orgulloso, por la cantidad de participantes que, avisados de que la marcha iba ser dura, acudieron superando la media de anteriores convocatorias; y orgulloso, cómo no, por el comportamiento del grupo en momentos difíciles, enmarañados entre rebollos y escobas, restando aún 3 o 4 Km para llegar y con una luz ya de anochecer que hacía presagiar a los más alarmistas que tendríamos que llegar "palpando" a los coches.

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La marcha era de diseño. José Antonio y Rafa, atendiendo la propuesta de Begoña de subir al Pico del Lobo, programaron una ruta basándose en la cartografía del GPS y del entrañable mapa de la Tienda Verde. Cuando no se conoce la ruta y los datos de uno y otro no coinciden, se añade a la marcha esa incertidumbre, ese enigma que hace que la marcha se convierta en aventura, en bosque impenetrable, en monte en su más agreste cara para los que, montañeros de fin de semana, nos implicamos.

Tomamos el café, como estaba programado, en Riaza, en su bonita plaza porticada tan solo afeada por los coches que, desatendiendo las señales de prohibido aparcar, se empeñan en estorbar la contemplación de un espacio como hay pocos. Después de coordinar con Carlos y sus acompañantes el lugar de encuentro pues, seguramente rememorando aún Berlanga de Duero, había continuado viaje hasta las proximidades de Ayllón, emprendimos marcha a las 11 horas desde las proximidades de la Presa de Riaza (1310 m), en las cercanías de Riofrío de Riaza.

Iniciamos la subida por una pista anunciada para cazadores hasta tomar una trocha que nos haría perdernos por un tupido bosque de rebollos pero, que gracias a la pericia de Maxi, nos condujo finalmente al Collado de la Hayuela (1624 m) donde aprovechamos para reagruparnos y reponer líquidos perdidos. De allí al Collado de San Benito (1785 m) donde nos avituallamos de cacahuetes, almendras y ciruelas pasas que tanta energía nos dan para continuar.

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A partir de ahí, en la cuerda de la Pinilla, la vista era espléndida por la panorámica y acongojante por lo que se adivinaba por delante, porque cada vez que coronábamos un cerro se mostraba un nuevo descenso y otra subida cada vez más vertical.

Coronamos por fin el Pico del Lobo (2273 m) que si no fuera por la vista que ofrece hacia el sur, sobre todo con buen tiempo, no merece la pena esforzarse en subir porque es una auténtica escombrera. Es una lástima que el pico más elevado de la Comunidad Autónoma de Castilla - La Mancha esté inundado de ruinas y desechos de construcción que haga que una montañera, a los mismos pies del pico, me preguntara si merecía la pena subir.

Llegamos todos, no hubo deserciones, lo que, teniendo en cuenta que algunos vienen de vez en cuando, avala lo dicho al inicio de esta crónica. Bravo Belén, bravo Guida, María, ...

Comimos en la cumbre, en el sitio elegido por Rafa que por reservarlo, tanta era la afluencia de montañeros en la cima, no pudo posar en la foto de rigor, y, sin tiempo apenas para la reparadora siestecilla, emprendimos el descenso temerosos de que se nos echase la noche encima, como casi ocurrió.

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Sufrieron cuádripces y meniscos en el largo y empinado descenso de regreso, pero disfrutamos mientras caminábamos de una preciosa luz otoñal de atardecer y de una temperatura excelente que hizo que relajáramos un tanto la marcha.

Lo peor vino luego, cuando nos adentramos en el bosque por una trocha mal trazada que nos hizo desembocar en un punto de tan intrincada frondosidad, grande desorientación, incipiente oscuridad y que, agotadas las baterías del GPS, a alguno hizo perder un poco los nervios y a algunas darle con más ahínco a la "sin hueso".

Encontramos, como no podía ser de otra forma dada la ayuda de la tecnología, el camino buscado después de algunos "estamos a 10 metros", "no, a 15", "hay que subir un poco", "¿no será por aquí?"... En fín, lo habitual. Después de la zozobra, retomamos animosos y apresurados el regreso con poca luz pero en pista ya conocida.

Fueron 18 Km de marcha y un ascenso acumulado de 1267 m que realizamos en 9,11 horas, incluyendo descansos.

Los participantes fuimos 15: José Antonio, Juana, Belén, Maxi, Guida, Rafa, Rosa, Viky, Pepe, Fidel, Carlos, Mabu, María, Begoña y yo.

Otra jornada magnífica de monte, que hizo que regresásemos a casa con un "casque" gustoso, salvo por el consabido atasco de la salida 19 de la N-I que nos obligó, una vez más, a acordarnos de la ínclita Esperanza Aguirre. No nos queda nada.

Hasta la próxima montañeros.

Por los alrededores de Horcajuelo de la Sierra

La marcha de este sábado nos llevó a Horcajuelo de la Sierra. Después de que los pocos que no nos habíamos ido de puente nos reuniéramos junto a la iglesia de San Nicolás de Bari y de tomar el consabido café en el escondido bar tras el Ayuntamiento, emprendimos marcha por la calle de la Posada, cruzamos el río, esta vez seco, y comenzamos a la ascensión al Collado del Mosquito.

No recordaba yo este camino tan empinado, creía más bien que había zonas de llaneo, pero no, el camino es de constante subida, de tal forma que cuando llegas al collado ya te has metido entre pecho y espalda 700 m de desnivel.

En el collado nos separamos de Susana que tenía que llegar pronto a Madrid para atender a su convalenciente hija. Que se mejore pronto.

Acometimos la subida, última de la jornada, hasta la pista que recorre la cuerda de la Sierra Cebollera, en las inmediaciones de El Corco (2045 m). Subida fea donde las haya, me recordó otra a Peña La Cabra por su lado sur.

Tras parlamentar sobre el resto de la marcha, se decidió no llegar a la Cebollera Nueva y regresar por nuevos itinerarios, siempre abriendo rutas. Así que comimos en la cuerda, al sol, que alguno regresó como si hubiera estado en la playa, y hala a bajar por cortafuegos interminables tratando de encontrar caminos que en el mapa figuran con puntos y que los jefes no estaban seguros de encontrar. El que esto lea se puede imaginar la cara que poníamos los que a punto de dejar la pista y enfrentarnos a un descenso por cortafuegos oíamos dudar a los líderes sobre si existiría o no el camino en cuestión.

Pero todo salió bien, encontramos el camino deseado que nos llevó a la pista ansiada y de vuelta al pueblo. En total recorrimos 21 Km con un desnivel de 962 m en 8½ horas de marcha, incluyendo descansos, hizo un día luminoso, con buena temperatura y vistas maravillosas, a pesar de que esta vez no estaba al alcance de nuestra inquisitiva y conocedora mirada el nunca bien ponderado Ocejón.

Participantes: José Antonio, Rafa, Susana, Fidel, Luz, Vicky, Seijas, Begoña y Ángel

Berlanga de Duero 28, 29 y 30 de septiembre de 2007

Como un domingo más, el apasionado guía y guardián de la Ermita de San Baudelio estaba a las 12 horas del domingo 30 de septiembre arrumbado sobre el paso de las horas a la espera de su almuerzo, siesta y descanso semanal, cuando 11 automóviles con 22 cabalgantes en su interior irrumpen delante de su ermita.

Preparados para la marcha

En lógica posición defensiva, como buen profesional, ojos abiertos y adrenalina en alza, ocupa con su cuerpo todo el espacio de la puerta de la ermita desde donde recupera paulatinamente el resuello al comprobar que los 22 cabalgantes son “de bien” y a la única conquista que aspiran es a observar durante unos minutos las maravillas que hace siglos se producían en estas tierras cargadas de arte e historia.

El viernes y el sábado anterior los 22 cabalgantes ya habían podido comprobar en estos parajes del Duero medio, los restos de otras historias bélicas, artísticas y económicas, de los ya muy lejanos moros y cristianos batallando entre ellos y contra ellos, de la inquisición, el poder de la iglesia y la nobleza, de economías agrarias de otras épocas y de os ferrocarriles derrotados faltos de personal y bagajes.

Pero los cabalgantes, a medida que el último sábado de septiembre de 2007 se acercaban al castillo de Gormaz, veían como sobre los restos de la historia, en la meseta ibérica a mil metros de altura, están renaciendo nuevas realidades ecológicas, artísticas y económicas que merece la pena descubrir.

Camino del castillo de Gormaz

A pasear por la historia y por el futuro en un paisaje que permanece. Los del Monte hemos ido a Soria, a las tierras de Berlanga.

Viernes 28

A las 8 de la tarde concierto de música medieval en la Colegiata de Berlanga a cargo de 4 simpáticas italianas ataviadas de vestidos de época cantando y tocando instrumentos de cuerda y percusión.

Posteriormente, cena degustación en Casa Vallecas que nos sorprendió. A unos les gustó más la pluma de ibérico con setas, a otros el batido de edulis y a otros las cucharitas comestibles. A mí la gamba rodeada de corteza de tocino granulado.

Sábado 29

A las 9 salida de Berlanga por la Puerta Aguilera hacia Gormaz. Ya desde el comienzo de la andadura se divisa el enorme castillo que se encuentra a 17 km de cabalgada por estepas duras, campos de cultivo, bosques de pinos resineros amortizados y sabinas en pleno uso. Dos km por la también amortizada vía férrea Valladolid-Ariza, puente de hierro sobre el Duero incluido. Pasamos por Aguilera, la estación de Berlanga (hoy núcleo urbano), Brías de Gormaz y Gormaz.

Mateo y algún otro se detuvieron en la iglesia románica de Aguilera.

En Brías de Gormaz todos conversamos con la señora que lavaba alfombras en un lavadero de posguerra situado enfrente de una escuela de posguerra, hoy museo de la resina, y que utilizaba jabón natural hecho en casa, hasta que llegó su marido y la liberó de todos nosotros para llevarla a almorzar.

En el lavadero

Conquistada la fortaleza de Gormaz, se incorporan Javier y Miguel Ángel una media hora más tarde. Ambos seguían nuestros pasos, porque aunque habían salido el sábado muy temprano de Madrid, se perdieron por rutas no previstas ni recomendadas para desde Madrid llegar a Berlanga.

Antes de comer audición de Machado a cargo de Mateo. Comida en las murallas del castillo, evocando la llamada reconquista, las batallas entre los señores de todas las épocas y el significado del Duero, gracias a la didáctica exposición de Pepe.

Pepe, además, nos leyó los “escores” del gepeese (16,95 km, velocidad media andando, tiempo de reposo, velocidad media andando y en reposo etc.).

Leyendo a Machado

Cisma después de comer. Unos (pocos) salimos caminando hacia Berlanga. El resto (la mayoría) en coches depositados la víspera en Gormaz.

Caminando los menos, sesteando y paseando por Berlanga los más, todos nos reunimos a las 9 ½ para cenar el cordero maravilloso de Casa Vallecas. Me entero de que hay muchos tipos de cordero (lechazo, recental, pascual y el ya cordero viejo que en general los ibéricos despreciamos, pero otros aprecian, supongo que es porque no entienden) y que comer cordero bueno no tiene mucho mérito porque sólo se necesita un buen lechazo que cualquier advenedizo sabe cocinar. El nuestro era un buen lechazo y quién estaba a los mandos, seguro que tenía muchas horas de fogones.

Nos amenizan la cena Javier, Pepe y Maxi con lecturas de Mío Cid, Vicky invitándonos a cava para celebra su cumple, Javier de nuevo con intentos de “cumpleaños feliz” y amenazas de manifestaciones vocales colectivas del grupo y Mateo reprendiendo cariñosamente a los que se sobrepasaban. Yo, por mi parte, recuerdo muy brevemente el programa del día siguiente..

Domingo 30

El día se presenta más relajado. Por eso se producen bastantes bajas en el desayuno fijado a las 8 ½. Después de un nuevo paseo por Berlanga (castillo, colegiata, rollo, palacio, hospital, y sobre todo el conjunto urbano) salida disciplinariamente a las 11 horas hacia San Baudelio y posteriormente a la ciudad amurallada de Rello, (el del rollo de “yerro”), desde donde cada miembro de Los del Monte se incorporan a sus cabalgaduras mecánicas, unos para comer en casa y echar la siesta, otros para comer en casa porque como en casa nada y otros para comer o pinchar algo por el camino.

Sin atascos y alegres regresamos a Madrid.

Cabalgantes:

Blanca, Bus, Carlos, Fidel, Gema, Guida, Javier, Jose, Juan, Julia (sobrina de Maxi), Luz, Mabu, María, Marta, Mateo, Maxi, Miguel Ángel, Monique, Pepe, Roberto, Teo y Vicky.

A la segunda va la vencida

Por fin, ayer sábado conseguimos completar la ruta que desde Matalpino sube a La Maliciosa por la Cuerda de los Porrones y desciende paralela al río Manzanares introduciéndose en la Pedriza. Todo un espectáculo visual pues hemos podido disfrutar de panorámicas impresionantes de ambas vertientes: Navacerrada, Valle de la Barranca, embalses de Navacerrada, La Jarosa, Valmojado, Peña del Águila, Alto de la Peñota, etc. por un lado y La Pedriza, Manzanares el Real, embalse de Santillana, Madrid y sus cuatro torres en construcción por el otro. Todo ello en un día con una temperatura excelente para caminar.

La marcha fue larga y exigente, en total fueron 16 Km de recorrido con una ascensión acumulada de 1266 m, lo que nos ocupó 9,30 horas, incluyendo descansos.

El comportamiento del grupo fue excelente, con las disensiones habituales de todas las marchas (dónde comer, yo a la Bola del Mundo no subo, esta vez os habéis pasado, etc.) y acortamientos de marcha, también normales por el distinto estado de forma de los participantes. Pero todo ello en buena armonía e incluso sabiendo enlazar con los que decidieron no hacerla completa. Por cierto, qué nivel tiene este grupo que dejando elementos por el camino, entre las peñas de la sierra, saben encontrar rutas alternativas para llegar al punto de reencuentro.

Cuando a una marcha convocada con un nivel de dificultad 3 se presentan tantos participantes como acudieron, algo nos hace pensar que no la vamos a completar, que nos vamos a contentar con desarrollar las relaciones humanas, con hablar del tiempo transcurrido desde la última vez que nos vimos, etc., o sea que de andar lo justo. Esta vez sin embargo, la cosa fue distinta pues supimos conjugar la alegría de encontrarnos con amigos a los que hacía tiempo no veíamos con las ganas de andar y de disfrutar de una jornada montañera de verdad.

En fin que la marcha fue de las que dejan impronta, vamos de las que dejan el regustillo ese de la machada, de lo talibán, de joder qué pasada.

Acudieron a la cita: José Antonio, Juana, Domingo, Carlos, Mabu, Pepe, Carmen, Rafa, Rosa, Fidel, Luz, Seijas, Robert, Monique, Begoña y yo.

Hasta la próxima a todos y un abrazo para Monique con el deseo de que se restablezca pronto de su caída.

Presentación del libro de Domingo e hijo

PortadaAyer se celebró en el Colegio de Ingenieros de Caminos la presentación del libro Consultoría e Ingeniería Ambiental de Domingo Gómez Orea y Mauricio Gómez Villarino, a la que asistimos en representación propia y del grupo "los del monte" José Antonio, Begoña y yo.

La presentación fue muy amena y didáctica, se nota que a Domingo le gusta lo que hace y además explicarlo.

Presentó el acto Florentino Santos García, Decano de la Demarcación de Madrid del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, que como anfitrión presentó a los autores y ponentes y nos dió la bienvenida a los asistentes, entorno a las 40/45 personas.

A continuación Domingo y luego su hijo presentaron el libro dando a los asistentes una idea clara sobre su pretensión al publicarlo que no es otra que la de servir de guía de estudio para la asignatura de Gestión de Proyectos en la Licentura de Ciencias Medioambientales.

El subtítulo del libro es Planes, Programas, Proyectos, Estudios, Instrumentos de control ambiental, Dirección y Ejecución ambiental de obra, Gestión ambiental de actividades, lo que sin duda nos deja más claro de lo que trata.

Domingo Gómez Orea es Ingeniero Agrónomo y Catedrático de la Universidad Politénica de Madrid. Mauricio Gómez por su parte es Ingeniero de Caminos.

Finalmente, Jaime Lamo de Espinosa hizo una glosa amena de la obra, calificándola de exhaustiva, rigurosa y clara en su exposición. También alabó la presentación y acabado de la edición, si bien echó en falta una reseña bibliográfica de los autores en la misma.

Jaime Lamo de Espinosa es Ingeniero Agrónomo, Catedrático "Jean Monet" y Presidente de ANCI (Asociación Nacional de Constructores Independientes). Nacido en Madrid en 1941 fue nombrado ministro de Agricultura en 1978 y en 1981 pasó a ser adjunto de la Presidencia (1981-82). Fue portavoz de UCD en el Congreso de los Diputados (1981-82), presidente de la Conferencia Mundial de la FAO (1979-81) y presidente de la Conferencia de Ministros de Agricultura de la OCDE (1980).

Al finalizar el acto tuvimos ocasión de felicitar a los autores así como de saludar a Teresa Villarino, esposa y madre respectivamente, mientras sosteníamos una copa de vino a la que fuimos invitados.

Desde aquí un fuerte abrazo para ambos.

Marchas de septiembre de 2007

A modo de recordatorio, las marchas realizadas durante el mes de septiembre son:

1 de septiembre
Pto. de Navacerrada - La Bola - Loma del Noruego - Pto. de Cotos - Pto. de Navacerrada (por el camino real)
Nueva temporada y sólo seis participantes. 900 m de desnivel.

8 de septiembre
Pto. de Cotos - Dos Hermanas - Peñalara - Los Claveles - Collado de los Neveros - Valsaín
Nutrida asistencia. 600 m de ascensión y 1.200 de cómodo descenso. Emoción en el paso a Claveles (mejor la cuerda que descender) y fructífera discusión para seleccionar el "comedero".
Participantes: Carlos, Mabu, Pepe, Viqui, Robert, Monique, Juana, Fidel, Luz, Begoña y Ángel.

15 de septiembre
Pto. del León - Cabeza Lijar - Pto. del León
Rememoración de la 1ª marcha de “Losdelmonte” al cumplir sus 17 años. 7 Km y 300 m de desnivel. Nutrida asistencia entre y ellos los “padres fundadores” Antonio, Yolanda, Pepe, Berta y Vicente. A la hora del almuerzo, abundante vino y licores acompañando deliciosos platos. Emotivos recuerdos de los inicios y de las deliciosas ocurrencias de Paco Ayala.

22 de septiembre
La Barranca - Fte. de la Campanilla - Collado del Piornal - La Maliciosa - La Bola - La Barranca
El director de cine Almeida nos esperaba con su equipo de rodaje en La Barranca. Muy nutrida asistencia, a pesar de los 1.000 m de desnivel (200 después de comer, que según Mamen “no cuentan”). La mitad del grupo regresa a La Barranca desde Piornal, perdiéndose así el delicioso descenso de la Bola a La Campanilla.
Participantes: Carlos, Mabu, Mateo, Maxi, Guida, Susana, Mamen, Miguel Ángel, Seijas, Vicky, Juan, Begoña y Ángel.

Intento fallido a La Maliciosa

El pasado sábado, aprovechándonos de que el grupo casi en masa se había ido de fin de semana, intentamos probar una nueva ruta de ascensión a La Maliciosa.

La ruta que queríamos realizar parte de Matalpino (1160 m), sube a La Maliciosa (2227 m) a través del Collado Porrón (1669 m) y La Maliciosa Baja (1939 m). Después continúa al alto de Guarramillas (2268 m) para descender por el Ventisquero de la Condesa hasta el Puente de los Manchegos, de allí al Collado de los Pastores (1748 m), nuevamente al Collado Porrón y descenso a Matalpino.

Se trata de una ruta de 18 Km y con un desnivel de 1100 m (datos aproximados), lo que la hace especialmente larga y durilla.

Finalmente no pudimos realizarla porque las nubes estuvieron casi toda el día pegadas a las crestas a partir de los 1700 m, por lo que decidimos dejarla para otra ocasión, eso sí deberá ser antes del cambio de hora.

La Maliciosa es una de las montañas más importantes y altas de la Sierra de Guadarrama (Sistema Central), con una altura de 2.227 metros sobre el nivel del mar. Está situada ...
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Ante la imposiblidad de hacerla según el plan, nos dedicamos a reconocer parte de la ruta, así la resultante fue: Matalpino - Collado Porrón - Collado de los pastores - Collado Porrón - Matalpino.

En total fueron unas 4 horas y 785 m de ascensión acumulada y los montañeros de guardia: José Antonio, Juana, Begoña y yo.